El ser cristiano significa pelear contra los deseos carnales, y la batalla continúa mientras vivamos en estos cuerpos carnales. Es fácil para nosotros ver cómo el perseguir los deseos carnales destruyen a nuestros cuerpos físicamente. Solo pregúntale a un alcohólico acerca de su enfermedad del hígado, o pregúntale a una persona de inmoralidad sexual acerca del SIDA o a una de las 350,000 personas de este planeta que contrajeron una infección sexual en las últimas 24 horas. Pero Pedro nos recuerda que los deseos carnales batallan contra el alma. Algunos escapan de alguna enfermedad en el cuerpo cuando pecan, pero la enfermedad y la muerte del hombre interno es una penalidad que nadie que se entrega a la carne escapa.
La manera santa de vivir hace nuestra conducta buena entre los gentiles aquellos que aún no conocen a Dios. Aunque podemos esperar que murmuren de nosotros como de malhechores, ellos pueden ser llevados a glorificar a Dios al ver nuestra buena conducta. Los cristianos fueron acusados falsamente en la iglesia primitiva. Paganos decían que los cristianos al hacer la Comunión se comían la carne y bebían la sangre de un bebé en un ritual de caníbales. Decían que las “fiestas de ágape” eran orgías descontroladas. Decían que los cristianos eran antisociales porque no participaban en entretenimientos inmorales de la sociedad. Decían que los cristianos eran ateos porque no adoraban a ningún ídolo. Pero con el paso del tiempo, era claro que los cristianos no eran gente inmoral – y eso fue demostrado por medio de sus vidas.
El día de la visitación probablemente hace referencia a su encuentro final con Dios, ya sea cuando se encuentran con Él o cuando Él viene a su encuentro. La idea es que puedan ser persuadidos a convertirse en cristianos al ver las vidas de otros cristianos, y que ellos glorifiquen a Dios cuando lo conozcan en vez de acobardarse ante Su santo juicio. Como cristianos, deberíamos de ser buenos ciudadanos, sometiéndonos al gobierno. Había muchos tipos de grupos de judíos celosos en ese tiempo quienes no reconocían a otro rey más que Dios y no pagaban impuestos a otro más que a Dios. Pedro escribió en los días del imperio romano, en el cual no había democracia ni alguna amistad para con los cristianos. Aun así, reconoció la autoridad legítima del gobierno romano. El objetivo de Pedro parece ser este: Los judíos pensaban que era ilegal obedecer a cualquier gobernante que no fuera de su propia capital; el apóstol les dice que sí deben de obedecer a su magistrado civil, sin importar si es judío o gentil, y dejar que ejerza el gobierno de la manera que quiera. Como los gobiernos tienen autoridad por medio de Dios, estamos obligados a obedecer – a menos, claro está, qué nos obliguen a hacer algo que vaya en contra de la Ley de Dios. Entonces, somos mandados a obedecer a Dios antes que al hombre. Los gobernadores son enviados por Dios para el castigo de los malhechores y para reconocer a aquellos que hacen el bien. Dios usa a las autoridades gubernamentales para checar los deseos y tendencias carnales del hombre. Pedro sabe que su conducta es una manera de defender el evangelio. Sabe que aquellos que nunca han leído la Biblia leerán nuestras vidas, así que haciendo bien nosotros hacemos callar la ignorancia de los hombres insensatos. Somos advertidos acerca de tomar la libertad que tenemos en Jesús como excusa para pecar. En lugar de eso, debemos de usar nuestra libertad en Jesús para demostrar el tipo de amor y respeto del que nos habla Pedro.
El mandato a someterse a los amos no es solo para aquellos que tienen amos que son buenos y afables, pero también de aquellos que son difíciles de soportar. Si nosotros soportamos el sufrimiento por nuestros estándares cristianos, esto es aprobado ante Dios. Parece ser que los pobres cristianos, y especialmente aquellos que se convirtieron al cristianismo bajo la esclavitud, eran gravemente maltratados a menudo; eran abofeteados porque eran cristianos, y porque no se unían a sus amos en alabanzas idolatras. Nuestro caso es como el de un criminal que tenía que soportar en silencio una condena por un crimen que no cometió, no sea que por mucha protesta pueda inducir una investigación sobre una lista de delitos, los cuales no le serán imputados, porque no le son conocidos. Jesús es nuestro ejemplo como, alguien que soportó un castigo injusto. Cuando le maldecían, Jesús no respondía con maldición, pero en Sus sufrimientos, Él se encomendaba al Padre. El sufrimiento de Jesús claramente es un ejemplo para nosotros; pero es algo mucho más que un ejemplo. También llevó él mismo nuestros pecados como sustituto del pecado, y proveyó para nuestra sanación.
Estamos muertos a los pecados en el sentido de que ahora una pasión más grande llena nuestra vida; una pasión por el Señor Jesucristo que es mucho mas grande que nuestra pasión anterior por el pecado. Un avaro puede estar muerto a muchos placeres y seducciones de este mundo; pero está vivo al amor por el dinero. Así que debemos de estar muertos al pecado, pero vivo para Jesús. Pedro cita Isaías 53:5, lo cual primordialmente se refiere a ser sanados espiritualmente, pero también incluye ser sanados físicamente. La provisión para nuestra sanación (física y espiritual) es por medio del sufrimiento de Jesús. El aspecto físico de nuestra sanación se nos ha dado parcialmente por ahora, pero será completo con nuestra resurrección. Por medio de Su trabajo por nosotros, hemos regresado a nuestro Pastor y al Obispo de nuestras almas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
