El compromiso que Dios nos llama a tener no es más grande que el compromiso que tuvo Jesús al soportar el sufrimiento por nuestra salvación. En los últimos días, necesitamos tener un gran compromiso con Dios para poder soportar las grandes tribulaciones. Jesús nos comunicó la misma idea cuando dijo que cualquiera que vaya en pos de Él debe tomar su propia cruz y seguirlo. ¡Tomar tu propia cruz significa comprometerte y no mirar para atrás! Muchos de nosotros somos derrotados en nuestras batallas contra el pecado porque nos reusamos a sacrificar algo en la batalla. Solo queremos la victoria si se nos es dada fácilmente. Jesús nos llamó a tener una actitud que esté dispuesta a sacrificar lo que sea en la batalla contra el pecado.

Pedro nos dio dos referencias de tiempo que son útiles para tener la actitud correcta en nuestro seguimiento de Jesucristo. Primero, no vivir más en pecado, y deberíamos de responder a cada tentación e impulso pecaminoso con la respuesta, no vivir más. Segundo, deberíamos de considerar cuidadosamente cómo vivir el tiempo que nos resta. Dios nos ha designado algunos días más en la tierra; deberemos de responderle en cómo vivir en este tiempo.

Cuando vemos la lista (lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías), hemos visto cómo la caída del hombre ha progresado tan poco en los últimos 2,000 años. Estos problemas no se han resuelto desde que Pedro escribió esta carta. Cuando el mundo mira nuestra vida piadosa, les parece cosa extraña que no los seguimos en el desenfreno de disolución. Si la vida se viviera detrás de la carne, antes que cualquier cosa sería un desperdicio. Cuando no practicamos en el pecado que nos rodea, condenamos a aquellos que sí practican su pecado, y no les gusta – así que hablan mal de nosotros. Aun si parece que vivieran la “buena vida” el vivir por las reglas del mundo, sus vidas serán un desperdicio en la medida de la eternidad.

Pedro también dice que por medio de este juicio eterno el evangelio fue predicado a los muertos. Los muertos justos saben, y viven con conciencia constante de la realidad de la eternidad- y son recompensados por este entendimiento para que vivan en espíritu según Dios.

Si en verdad creemos que estamos viviendo en los últimos días, lo más apropiado es que nos entreguemos a la oración. La afirmación de que el fin de la era ciertamente está cerca y que esto sucederá en cualquier tiempo bien representa la vista de la iglesia primitiva. Muchos de los cristianos que piensan que Jesús regresará pronto basados en tablas proféticas y eventos políticos fallan al no aplicar esa creencia de la manera apropiada. Falla al no aplicarse en la oración con diligencia. Debemos dedicarnos a ser sobrios en oración. Al ver que el peso de la eternidad corre hacia nosotros, no debemos de atrevernos a tomar la necesidad de la oración ligeramente.

El amor sí cubrirá multitud de pecados, tanto los pecados de la persona que está amando como los pecados de la persona que está siendo amada. Cuando el amor abunda en la comunión de cristianos, muchas ofensas pequeñas, e incluso las grandes, se pasan por alto y se olvidan fácilmente. Pero cuando el amor falta, cada palabra es vista como sospecha, cada acción está sujeta a un malentendido, y hay conflicto – para el deleite perverso de Satanás. El amor se demostrará a sí mismo en la hospitalidad. Los cristianos deberían de abrir sus hogares a menudo para otros y sin murmuraciones. El amor se demostrará por sí mismo al dar a la familia de la iglesia lo que Dios nos ha dado a nosotros como dones. Al hacer eso, somos buenos administradores de las muchas facetas de la gracia de Dios que se nos ha dado.

En 1 Corintios 15:10, Pablo claramente nos hace saber que él es lo que es, solamente por la gracia de Dios. Pero al mismo tiempo, Su gracia para conmigo no fue en vano porque Pablo puso sus esfuerzos que son inspirados por Dios para trabajar con la gracia de Dios. La idea es que, si somos malos administradores de la multiforme gracia de Dios, es como si Su gracia se nos hubiese dado en vano. Esta gracia se desperdicia, porque solo vienen a nosotros, pero no se mueve a través de nosotros. La gracia multiforme es una gracia de multicolor. Como cuando un rayo de luz irrumpe en un aerosol de muchos matices, así cada uno de nosotros recibimos la gracia de Dios en diferentes ángulos, y parpadea de regreso en un nuevo color fresco.

Cada parte es importante; cada quién tiene un trabajo que hacer. Un hombre estaba reconstruyendo el motor de su cortadora de césped, y cuando terminó, tenía una pequeña pieza que le sobró, y no podía recordar en dónde iba. Él encendió el motor y funcionaba muy bien, así que supuso que la pieza era inútil – ¡hasta que intentó detener la cortadora de césped, y no podía detenerla! Aun la pieza más pequeña, que no parece tener importancia del cuerpo de Cristo es importante. Al servirnos los unos a otros, lo hacemos con el poder que Dios provee, el poder que Dios da – para que a Él pertenezca la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse