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La imagen aquí es de un hombre enojado y violento absolutamente convencido de su propia justicia. Saulo odiaba a los discípulos del Señor. Él no estaba buscando a Jesús cuando Jesús lo buscó. Podríamos decir que Saulo estaba decidido en contra de Jesús cuando Jesús estaba decidido por Saulo. Por supuesto, no sabemos sobre la apariencia de Saulo. Un viejo libro apócrifo, que data de fines del primer siglo, describió a Pablo así: “Un hombre de estatura moderada, con cabello crespo, piernas chuecas, ojos azules, cejas grandes y nariz larga, a veces pareciendo hombre, a veces pareciendo ángel. Saulo hizo su trabajo de persecución bajo la aprobación directa de las autoridades religiosas más altas. Él pidió y recibió cartas del sumo sacerdote autorizando su misión. El sumo sacerdote mencionado aquí era Caifás. En diciembre de 1990 se descubrió en Jerusalén un osario (algo así como una urna funeraria; esencialmente una caja de huesos). El osario fue inscrito con el nombre de este Caifás y fechado afirmativamente a este período. Adentro fueron descubiertos los restos de un hombre de 60 años, quien muchos investigadores creen que era el mismo Caifás. Si eso es verdad, estos son los primeros restos físicos (como huesos o cenizas) de una persona específica mencionada en el Nuevo Testamento.
Saulo de Tarso –este hombre de alta educación– pensó que el cristianismo era malo y engañoso. Quizás tomó como ejemplo a Fineas quien en el libro de Éxodo mató a un hombre y una mujer inmorales con una lanza, y Dios honró su acción parando una plaga. Quizá Saulo pensó que estaba tratando de detener una plaga de religión falsa. Aquí, se le refiere al cristianismo como el Camino. Esto parece ser el primer nombre para el movimiento cristiano, y uno apropiado, usado cinco veces en Hechos. El Camino significa que el cristianismo es más que una creencia o juego de opiniones o doctrinas. Seguir a Jesús es un estilo de vida.
En algún lugar fuera de Damasco, esto sucedió repentinamente. Este evento espectacular debe considerarse inusual. Dios normalmente no confronta a pecadores con una luz celestial y una voz audible desde el cielo. Pablo reveló que esto sucedió a mediodía, cuando el sol brilla a lo máximo. Mas Pablo dijo que esta luz sobrepasaba el resplandor del sol. La reacción de Saulo fue simplemente caerse en tierra. Esto no fue por honor o reverencia a Dios, fue simplemente una reacción de supervivencia: estaba aterrorizado por la luz celestial. En las mentes de muchas, o la mayoría de las personas, Saulo se cayó de un caballo que montaba. Puede ser que montaba, pero el texto no dice específicamente. Los rabinos de la época de Saulo creían principalmente que Dios ya no le hablaba directamente al hombre, como lo hizo en los días de los profetas. Sin embargo, creían que uno podía escuchar el “eco” de la voz de Dios, lo que llamaron “la hija de la voz de Dios”. Aquí, Saulo aprendió que uno puede escuchar a Dios directamente.
Cuando Dios repite un nombre dos veces, es para mostrar un sentimiento fuerte, pero no necesariamente enojo. Mientras la luz celestial lo abrumaba, Saulo fue confrontado con la verdadera naturaleza de su crimen: perseguía a Dios, no al hombre. Saulo pensó que estaba sirviendo a Dios por atacar brutalmente a los cristianos, pero descubrió que estaba luchando contra Dios. Saulo hizo las preguntas correctas. ¿Quién eres, Señor? Debemos hacer esta pregunta con un corazón humilde y hacérsela a Dios. Jesús nos mostró exactamente quién es Dios, y él puede contestar esta pregunta. Pablo pasó el resto de su vida deseando saber más completamente la respuesta a esta pregunta. Y ¿Qué quieres que yo haga? Pocos se atreven a hacerle realmente esta pregunta a Dios, pero cuando lo hacemos, debemos hacerlo con sumisión y obediencia decidida.
La declaración de Jesús fue en realidad una pequeña parábola sobre Saulo y su vida. La inserción de Dura cosa te es dar coces contra el aguijón y Señor, ¿qué quieres que yo haga? En Hechos, es certero, pero no en el texto original de Lucas. Estas frases fueron agregadas por escribas, basándose en Hechos 22:10 y 26:14, quienes pensaron que estaban haciendo un favor a Dios al ponerlas aquí. Un aguijón era un palo largo y extremadamente afilado que se usaba para hacer caminar al buey en la dirección que uno querría cuando araba. Uno picaba las patas traseras del buey con el aguijón hasta que el buey cooperaba. Esencialmente, Saulo era el buey; Jesús era el granjero. El hecho de que Saulo estaba temblando y temeroso por todo esto nos recuerda que no siempre es agradable encontrarse con el cielo dramáticamente. Saulo estaba aterrorizado por esta experiencia. La experiencia fue incomprensible para los compañeros de Saulo, pero cuando Saulo abrió sus ojos (presumiblemente cerrados en una reacción aterrada a la luz celestial), todavía no podía ver (abriendo los ojos, no veía a nadie). Casi podemos oír a Dios decirle a Saulo: “Cerraste tus ojos hacia Mi luz y Mi salvador. ¡Bien! ¡Pasa unos días físicamente ciego como lo has sido espiritualmente!” Parece que Saulo estaba tan conmovido por la experiencia que no pudo comer ni beber por tres días.
Todo lo que Saulo podía hacer fue simplemente sentarse en un silencio ciego. Esta fue una experiencia humillante, y un tiempo en que Saulo debió haber desafiado todas sus ideas previas acerca de quién era Dios y qué le agradaba. En los tres días de ceguera y privación, Saulo estaba muriendo a sí mismo. Sería solo después de tres días de morir que él recibiría la vida de resurrección de Jesús.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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