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En 1 Samuel, David preguntó: “¿Qué puedo hacer por Dios?” y propuso construir un templo para el Señor. Ahora David hizo otra pregunta que todos nos deberíamos hacer: “¿Qué puedo hacer por otros?”. La pregunta de David mostró un gran amor porque Saúl se hizo enemigo de David. En aquellos días era costumbre que el rey de una nueva dinastía masacrara por completo a cualquier persona relacionada con la dinastía anterior. David fue en contra del principio de venganza y en contra del principio de autoconservación y preguntó qué podía hacer por la familia de su enemigo. David hizo esto porque recordaba su relación y pacto con Jonatán. Sus acciones no solo estaban basadas en emociones, sino también en la promesa de un pacto. El solo pudo saber que había un descendiente de Saúl que aún vivía y solo pudo saber dónde estaba a través de este siervo llamado Siba. Esto significaba que Mefi-boset se estaba escondiendo. David quería mostrarle a alguien más la misma misericordia que Dios le había mostrado a él. Nos enteramos de Mefi-boset por primera vez en 2 de Samuel 4:4. Nos dice que este hijo de Jonatán quedó lisiado de los pies por accidente cuando escucharon que su padre Jonatán y su abuelo Saúl murieron en batalla. Debemos recordar por qué la nodriza de Mefi-boset tomó al niño y huyó apresuradamente al escuchar la noticia de la muerte de Saúl y Jonatán. Ella temía, y con justa razón, que el líder de la nueva dinastía real ejecutara a todos los potenciales herederos de la anterior dinastía.
Más adelante en 2 Samuel 16: 5-8 vemos a un hombre llamado Simei que era partidario de la casa de Saúl contra David. Había por lo menos unos pocos en Israel que sentían que la casa de Saúl aún debía reinar sobre la nación y que David no debía ser rey. Mefi-boset podría recurrir a estos partisanos e iniciar un movimiento rival. Is-boset era el tío de Mefi-boset y libró una guerra sangrienta contra David por el trono de Israel. Había por lo menos una remota posibilidad de que Mefi-boset hiciera lo mismo. Mefi-boset ni siquiera tenía su propia casa. En vez de eso, vivía en la casa de otro hombre. Cuando Absalón, el hijo de David, encabezó una rebelión contra David, Maquir apoyó y ayudó a David, poniendo en gran peligro su vida.
Mefi-boset debe haberse sentido aterrorizado cuando los mensajeros de David tocaron a su puerta y le ordenaron que los acompañara a ver al rey. En su mente, anticipaba el día en que David hiciera como otros reyes y masacrara a todos los posibles rivales al trono. Según la costumbre de los tiempos, Mefi-boset tenía mucho que temer de David. Sin embargo, su temor a David no estaba basado en hechos, solo en suposición. David y Mefi-boset nunca habían tenido una relación y era porque Mefi-boset lo había querido así. Él evitaba a David debido a temores infundados. David hizo pacto con Jonatán en 1 de Samuel 20, en el que prometió mostrar misericordia a los descendientes de Jonatán. David cumplió con gusto su promesa, aunque Jonatán llevaba mucho tiempo muerto.
David simplemente prometió que Mefi-boset recibiría lo que le pertenecía. Mefi-boset conocía estas tierras desde el principio, pero tenía miedo de tomar posesión de ellas porque lo expondría ante el rey. David fue en contra de toda costumbre al mostrar tanta bondad a un heredero de la dinastía anterior. Una promesa similar es dada a los seguidores de Jesús. Jesús les dijo a sus discípulos que ellos comerían y beberían en su mesa en el cielo.
Mefi–boset no se sentía digno de semejante generosidad. Se consideraba a sí mismo un perro muerto, es decir, una persona insignificante y sin valor.
Además de la tierra, David dio a Mefi-boset siervos para que trabajaran la tierra. La comida de la tierra era para la familia de Mefi-boset, porque ahora él comería a la mesa de David. Mefi-boset se alegró de saber que David no quería matarlo. Tener una promesa como esta era casi increíble. Sin esconderse más por temor al rey, este descendiente de Saúl ahora vivía abiertamente entre el pueblo de Dios. Ya no estaba en pobreza y alejado del rey, ahora tenía un gran privilegio ante el rey. La debilidad de Mefi-boset no desapareció. Su vida estaba mucho mejor, pero aún estaba lisiado. La gracia de David hacia Mefi-boset es una imagen maravillosa de la gracia de Dios hacia nosotros. Nosotros somos Mefi-boset. Nos escondíamos, éramos pobres, débiles, cojos y temerosos antes de que nuestro Rey viniera a nosotros. Estamos separados de nuestro Rey debido a nuestros malvados ancestros, a nuestras acciones deliberadas. Nos separamos de nuestro Rey porque no lo conocíamos ni conocíamos Su amor por nosotros. Nuestro Rey nos buscó antes de que nosotros lo buscáramos a él. La bondad de nuestro Rey es extendida a nosotros por el bien de otro y se basa en un pacto. Debemos recibir la bondad del Rey con humildad. El Rey nos regresa lo que perdimos cuando nos escondíamos de él. Tenemos el privilegio de la provisión a la mesa del Rey.
La gracia de David hacia Mefi-boset también es un modelo para nosotros al servir y ministrar a los demás. Nosotros somos David. Debemos buscar a nuestros enemigos y tratar de bendecirlos, buscar a los pobres, a los incapacitados y a los que se ocultan, para bendecirlos, bendecir a otros cuando no lo merecen y bendecirlos aún más de lo que se merecen. Debemos mostrar la misericordia de Dios a otros.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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