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Los eventos de 2 Samuel 7 sucedieron después de las guerras de conquista descritas en 2 Samuel 8. Esta sección se coloca antes de los relatos de guerra en el texto para mostrar su mayor importancia. La madera de cedro era especialmente valiosa. Esto significa que David vivía en una casa lujosa y hermosa. Cuando recordó que el arca de Dios está entre cortinas, el contraste lo molestó. David se afligió ante la idea de que él vivía en una mejor casa que el arca del pacto. Sin decir las palabras específicamente, David le dijo a Natán que quería construir un templo para reemplazar al tabernáculo. Cuando Israel estuvo en cautiverio por más de 400 años, Dios le ordenó a Moisés construir un tabernáculo de reunión de acuerdo a un patrón específico. Dios nunca pidió un edificio permanente para reemplazar el tabernáculo, pero David quería hacerlo para Dios.
La tienda de reunión – también conocida como tabernáculo – se adaptaba perfectamente a Israel en el desierto porque se movían constantemente. Ahora que Israel estaba seguro en la tierra y el arca del pacto estaba en Jerusalén, David pensó que sería mejor y más apropiado construir un templo para reemplazar al tabernáculo. ¿Qué puedo hacer para Dios? Él estaba tan lleno de gratitud y preocupación por la gloria de Dios que quería hacer algo especial para Él. La respuesta de Natán a David fue presuntuosa. Él respondió según el juicio humano y el sentido común, pero antes de escuchar palabra de Jehová. Es de suma importancia que siempre pongamos a prueba nuestros deseos, incluso los más elevados y santos de ellos, por Su voluntad.
Dios parece honrado y “sorprendido” de que David ofreciera construirle una casa. Fue como si Dios le dijera a David, “¿Quieres construirme una casa? Nadie me había ofrecido eso antes y nunca le pedí a nadie que lo hiciera”. David quería hacer más de lo que Dios pedía. Este es un lugar maravilloso para estar en nuestra relación con Dios. La mayoría de nosotros estamos tan atrapados en el pensamiento: “¿Qué es lo más poco que puedo hacer y seguir agradando a Jehová?” que nunca queremos hacer realmente más de lo que Dios ordena. David ahora se entera de que Dios no quiere que le construya un templo, pero David no respondió no haciendo nada. Según 1 Crónicas 29:2-9, David reunió todos los materiales para construir el templo para que Salomón pudiera construir una casa gloriosa para Dios. Si usted no puede obtener lo que esperaba, no se siente en desesperanza ni permita que las energías de su vida se desperdicien; sino levántese y cíñase para ayudar a otros a alcanzarlo. Si usted no va a construir, puede reunir los materiales para aquel que lo hará. Si usted no bajará a la mina, puede detener las cuerdas para los que lo harán.
Dios llevó a David de los pastos al trono, lo ha protegido de todos sus enemigos, ha engrandecido el nombre de David en la tierra. Además, le prometió que, bajo su reinado, establecería a un Israel permanente y seguro. Dios prometió esto primero porque sabía que David, siendo un pastor consagrado, estaba primero preocupado por el bienestar de su pueblo. Dios le prometió a David que le edificaría una casa en el sentido de establecer una dinastía para la casa de David. Este fue un legado perdurable para David mucho después de su muerte.
Dios honró lo que David le dio, a pesar de que solo se lo dio a Dios en intenciones sinceras. Hay algunas cosas que queremos darle a Dios, pero se nos impide darlas. En estos casos, Dios recibe la intención como el regalo. Dios dijo “no” a la oferta de David porque David era un hombre de guerra y Dios quería que un hombre de paz construyera su templo. La explicación a David registrada en 1 Crónicas 22:8 llegó años después. Podemos suponer que durante muchos años David no supo la razón exacta por la que Dios no quería que él construyera el templo. “Hubiera herido innecesariamente a David que se le hubiera dicho esto en ese momento. Mientras tanto, David poseía su alma en paciencia, y se decía a sí mismo, Dios tiene una razón; No puedo entenderla, pero está bien. En esto, Dios específicamente prometió una monarquía hereditaria para la casa de David. Era importante que Dios repitiera esta promesa específicamente porque nunca había habido un rey que hubiera sido sucedido por su hijo en Israel.
Aunque David no construiría un templo para Dios, el descendiente de David lo haría. La familia de David reinó sobre Israel por más de cuatro siglos, pero fue finalmente removida debido a maldad añadida sobre maldad. Sin embargo, de la “simiente” de Isaí, Dios levantó una nueva rama que reinará por siempre. Este descendiente de David disfrutará de una relación especial con Dios. Dios le prometió a David que el reinado de su dinastía duraría por toda la eternidad. La promesa de Dios de una casa para David es cumplida en su totalidad en Jesucristo. Jesús reina y seguirá reinando en el trono de David para siempre. Las misericordias del Padre nunca se apartaron de Jesús, incluso cuando fue hecho pecador por nosotros. Jesús está construyéndole al Padre una casa magnífica en el sentido de que nosotros somos su templo y la iglesia es la nueva casa de Dios.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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