[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2023/01/Mi-tiempo-con-Dios-7-de-enero.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” margin_top=”” margin_right=”” margin_bottom=”” margin_left=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_color=”” animation_speed=”0.3″ animation_delay=”0″ animation_offset=”” /][fusion_text]
El humillarnos y el ponernos bien con Dios debe resultar en ponernos bien con los demás. Cuando estamos bien con los demás, se mostrará en la forma en la que hablamos acerca de ellos. Así que no debemos murmura ni juzgar al hermano. La palabra murmurar se traduce de la antigua palabra griega “katalalia”. Es el pecado de aquellos que se reúnen en las esquinas y se juntan en pequeños grupos y pasan información confidencial que destruye el buen nombre de los que no están allí para defenderse. Cuando juzgamos a nuestro hermano, nos ponemos en el mismo lugar de la ley y, en efecto, juzgamos la ley. Esto es algo que no tenemos autoridad para hacer, debido a que uno solo es el dador de la ley, así que ¿quién eres para que juzgues a otro? Esta es una extensión de la misma humildad de la cual Santiago escribió en este capítulo. Cuando mostramos una correcta humildad ante Dios, no está en nosotros el juzgar arrogantemente a nuestro hermano. ¡Quién eres tú, qué criatura tan lamentable, hombre, gusano, para que te levantes en lugar de Dios y te hagas juez de uno que no se somete a ti!
Santiago reprende el tipo de corazón que vive y hace sus planes aparte de una conciencia constante de la soberanía de Dios, y con una subestimación de nuestra propia limitación, no sabemos lo que será mañana. En aquellos tiempos antiguos; comerciaban de ciudad en ciudad, llevando sus mercancías en los lomos de los camellos. Los judíos comerciaban así con Tiro, Sidón, Cesarea, Creta, Éfeso, Filipos, Tesalónica, Corinto, Roma, etcétera. Y es a esta clase de vida mercantil itinerante a la que Santiago hace alusión. Esta actitud que Santiago desafió va mucho más allá de hacer planes sabios para el futuro. Santiago advierte sobre la urgencia de sus propósitos, y su presunción sobre tiempos y cosas futuras, que no estaban en su poder.
Ahora, Santiago nos llama a considerar lo frágil que es la vida humana, y el hecho de que vivimos y nos movemos solo bajo el permiso de Dios. Santiago no nos desanimará de planear ni de hacer, solo de planear y de hacer apartados de Dios. La idea de que nuestra vida es una neblina o una sombra, era una metáfora frecuente en el Antiguo Testamento. También recordamos la historia que Jesús contó sobre el hombre rico que hizo sus grandes planes para el futuro, y que tontamente lo perdió todo cuando pidieron su alma. Hay mil puertas a la muerte; y, aunque algunas parecen ser de paso estrecho, muchas almas han pasado por ellas. Los hombres se han asfixiado por una pepita de uva, han muerto bajo una teja caída del techo de una casa, han sido envenenados por una gota, o arrastrados por un soplo de aire viciado. Hay cosas tan pequeñas capaces de matar al rey más grande. Es absolutamente maravilloso que el hombre viva. Sabiendo que la vida es corta, debemos ser diligentes y enérgicos en los deberes comunes de la vida cotidiana. Es pecaminoso descuidar los deberes comunes de la vida, bajo la idea de que haremos algo más en el futuro. Spurgeon decía: No obedeces a tus padres, joven, y ¿piensas que vas a ser ministro? ¡Un bello ministro serás! Como aprendiz eres muy moroso y descuidado, y tu maestro se alegraría de deshacerse de ti; le gustaría poder quemar tu contrato de aprendizaje; y sin embargo tienes la idea de que vas a ser un misionero. ¡Bonito misionero serías!
Es pura jactancia lo que nos hace pensar que nosotros podemos vivir o movernos y tener nuestro ser independiente de Dios. Esta jactancia es la esencia del pecado: una independencia orgullosa, la raíz de todos los pecados, como lo fue con el caso de Lucifer y Adán. Te jactas de tu arrogancia: La palabra es “alazoneia”. La alazoneia era originalmente la característica del curandero errante. Ofrecía curas que no eran curas y se jactaba de cosas que no podía hacer.
Santiago sabe que es mucho más fácil pensar y hablar sobre humildad y dependencia de Dios que vivirla. Pero él pone en claro la mente de Dios: ya que sabemos estas cosas, nosotros somos responsables de hacerlas. Aquí Santiago volvió a su tema constante a través de su carta: la idea de que la fe genuina se demuestra con la acción. Por muy elevada y ortodoxa que sea nuestra visión de la ley de Dios, el hecho de no llevarla a la práctica le dice al mundo que no le damos mucha importancia. Sin embargo, también vemos que la incertidumbre de la vida, a la que Santiago se refirió en el pasaje anterior, no debe crear un miedo que lo haga a uno pasivo o inactivo. La incertidumbre de la vida debería hacernos listos para reconocer lo que es bueno y luego hacerlo. Esta incertidumbre de la vida no es una causa ni de miedo ni de inacción. Es siempre una razón para darnos cuenta de nuestra completa dependencia de Dios.
Jesús contó una historia con el mismo punto en Lucas 12, La historia trataba de los siervos y de cómo obedecían al amo en ausencia de este. Jesús concluyó la historia con esta aplicación: Porque a cualquiera a quien se le dé mucho, mucho se le exigirá; y a quien se le haya dado mucho, mucho se le pedirá. Una mayor luz da una mayor responsabilidad.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
