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El nombre Potifar significa “dedicado al sol”. Era un nombre relacionado con el sistema religioso egipcio. La antigua palabra hebrea para oficial, puede ser traducida como “eunuco” — uno que ha sido castrado, normalmente por el bien de su servicio. Era una práctica común en la antigüedad hacer eunucos a los de posición elevada en la corte real para asegurar que serían enteramente dedicados a su rey. Debido a que esta práctica era común, el término llegó a ser utilizado para todos los que servían en posiciones importantes en la corte de un rey, ya fueran eunucos o no. Así que realmente no sabemos si Potifar era un eunuco o no. La idea detrás de este título es “jefe de la policía” o, probablemente, Potifar era el jefe del servicio secreto de faraón, su fuerza de seguridad personal. Él era un funcionario de alta confianza en el gobierno de Egipto.

José era un esclavo. Él parecía no tener control sobre su destino, pues fue comprado y vendido como un pedazo de propiedad. Él podría haber terminado con cualquiera, pero Potifar lo compró. La prueba de José fue probablemente peor que cualquiera de las que nosotros hayamos pasado. Sin embargo, Dios no lo abandonó ni siquiera un poco. Dios permitió que José fuera un esclavo, pero sería un hombre próspero, aun como un esclavo. A menudo nos quejamos de que Dios nos haya puesto en un lugar terrible o difícil. Sin embargo, la voluntad de Dios es que confiemos en Él para bendecirnos y hacernos exitosos dondequiera que estemos. Incluso en esta etapa inicial, cuando parecía que José no tenía ningún control sobre las circunstancias —y, de hecho, no lo tenía— Dios anuló las malas o caprichosas elecciones del hombre, para llevar a cabo su propósito eterno. Por su confianza en Dios, su trabajo diligente y la bendición de Dios, José le mostró a Potifar que Dios era real. Nuestros jefes deben ver la diferencia que Jesús hace en nuestras vidas por la forma en que trabajamos.

Debido a la bendición de Dios y la fidelidad de José, Dios hizo que José tuviera una posición más elevada, incluso como esclavo. Hubiera sido fácil para José hacer lo que tan a menudo hacemos, tomar la posición de “olvídalo”, ya que todo parecía tan mal (él era un esclavo, después de todo). Pero José creía que Dios podía bendecirlo ahí donde estaba, así que no esperó por una mejor situación para ser bendecido por Dios. Claramente, José llegó a la cima, pero tomó un tiempo para que esto sucediera.  José tenía 17 años cuando fue vendido como esclavo. Tenía 30 años cuando el faraón lo promovió. Había estado en prisión durante dos años antes de eso. Por lo tanto, él estuvo en la casa de Potifar durante 11 años. Tomó 11 años para que la medida completa de la bendición de Dios se realizara en la vida de José. Muchos piensan que si el avance es de Dios tiene que venir rápidamente. A veces, así es; pero, normalmente, no. Regularmente, Dios permite que las cosas buenas se desarrollen lentamente. Imagine a José como una persona que trabaja duro. Cuando llegó a Egipto estaba en una gran desventaja. No sabía nada de la lengua, la cultura, las costumbres o las formas de hacer negocios. Tuvo que levantarse temprano y quedarse hasta tarde para hacer su trabajo y para aprender las formas egipcias.

La apariencia de José es de mención especial. La Biblia solo llama a otros dos hombres hermosos aparte de José: David y Absalón. De Moisés se había dicho que era un chico hermoso. La mujer de Potifar era innegablemente coqueta con José. Si Potifar era realmente un eunuco, esto muestra que su mujer buscaba actividad sexual en otro lado. Quizá el matrimonio fue solamente un arreglo ceremonial, así que ella se sintió libre para buscar relaciones sexuales fuera del matrimonio. Esta actitud es común hoy día, y nuestra cultura moderna nos dice que estamos reprimidos a menos que persigamos cada deseo sexual que sintamos. Esto es una mentira y convierte nuestros deseos sexuales en dioses que gobiernan nuestras vidas.  Por supuesto, José era un hombre atractivo y esto cautivó a la esposa de Potifar. José mostró una fidelidad notable a Dios, a Potifar, y a él mismo al resistir la tentación durante tanto tiempo — tal vez hasta 11 años. Muchas cualidades de carácter ayudaron en esto, y José dio varias razones de su negativa.

Él recordó lo mucho que tenía que perder. Hoy, incluso las personas solteras, tienen mucho que perder —su inocencia, su corazón, y su capacidad para entregarse verdaderamente al que Dios tiene para ellos. José recordó que ella, simplemente, no pertenecía a José. Ella había sido dada a otro, y otro había sido dado a ella. José, llamó la cosa por lo que era: “pecado”. Se refiere al pecado que estaba frente a él como “este grande mal”, y como pecado “contra Dios”. Muchas veces queremos llamar al pecado por otro nombre, pero debemos recordar que el pecado siempre es pecar contra Dios. La oferta de doña “Potis” era probablemente una proposición bastante segura; había pocas probabilidades de ser atrapado. Pero a José, más que ser atrapado, le preocupaba que todo estaba delante de los ojos de Dios. José tuvo cuidado de nunca estar solo con la tentación. José sabiamente evitó estar solo con la mujer de Potifar.

Hay pocos que fueron muy buenos resistiendo la tentación, como José y Daniel. Todavía, ninguno de ellos se compara con Jesús. Jesús fue probado y tentado en maneras que no podemos imaginar, y permaneció perfecto y sin pecado. Llenos de Jesús, podemos tener la fuerza para resistir la tentación.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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