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La compasión de Dios tocó a Lea. Ella es realmente la parte inocente en todo este asunto. Dios puede ministrar a una mujer y satisfacer sus necesidades, incluso cuando el marido actúa de una manera impía. Lea se sienta tristemente en su tienda con su criada y pasa su tiempo hilando lana y llorando. El resto de la familia y, especialmente, Raquel, la desprecia porque ha sido despreciada por su marido, quien prefiere a Raquel y la ama perdidamente. Ella no es bonita ni agradable; no, es desagradable y odiada. La pobre mujer está sentada, nadie le presta atención. Raquel no se digna a mirarla, probablemente piensa: “Yo soy la señora de la casa, Lea es una esclava” —. Estas son las cosas verdaderamente carnales de los santos padres y madres, como las cosas que suelen ocurrir en nuestras casas.
Dios fue bueno con Lea, aun cuando su esposo y su hermana no lo fueron. Isaías 54:5 dice: “Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre”. Los maridos son responsables de cuidar a sus esposas. Pero aun cuando ellos no lo hacen, Dios puede satisfacer las necesidades de una esposa, las necesidades que el esposo ha descuidado.
El primer niño que le nació a Jacob, a través de Lea, ella lo llamó Rubén, y su significado es: “He aquí, un hijo”. Esta fue su declaración a Jacob y a todos los otros, porque dijo: “ha mirado Jehová mi aflicción”. Rubén es el primogénito de Jacob, que por lógica heredará la promesa que Dios había hecho a Abraham y que se transmitió a Isaac y luego a Jacob.
Jacob, a pesar de que no amaba a Lea, todavía tenía intimidad sexual con ella. Por desgracia, los hombres son mucho más capaces de separar el sexo del amor que las mujeres. Peor aún, Lea era dolorosamente consciente del hecho de que Jacob no la amaba; aunque, obviamente, tenía sexo con ella.
El segundo hijo de Jacob, a través de Lea, lleva el nombre de Simeón, Y su significado es: “escuchando”. Lea espera que todos se den cuenta de que el Señor la ha escuchado. Aparentemente, el nacimiento de Simeón no volvió el corazón de Jacob hacia Lea. Ella sigue siendo consciente de que no la ama, a pesar de que sigue teniendo relaciones sexuales con ella.
Por supuesto, Jacob y Lea estaban casados, así que no había nada pecaminoso en la relación sexual. Pero esto muestra claramente que Jacob, al igual que la mayoría de los hombres carnales, era capaz y estaba dispuesto a tener sexo con alguien a quien no amaba.
En una encuesta realizada en 1995 se hizo la siguiente pregunta: ¿Alguna vez has tenido relaciones sexuales con una mujer que sea desagradable? El 58% de los hombres respondió que “sí”.
El tercer hijo de Jacob nacido una vez más a través de Lea, se llama Leví, que significa: “apego”. Lea todavía vive con la esperanza de que su esposo Jacob la ame y se apegue a ella por el nacimiento de sus hijos. El dolor en el corazón de Lea es tan evidente como la dureza del corazón de Jacob y como su actitud carnal hacia ella.
Le nació a Jacob el cuarto hijo, nuevamente a través de Lea. El significado de su nombre es “alabanza”. Al parecer, Lea ha dejado de nombrar a sus hijos para reflejar el dolor y el anhelo de su corazón. Ahora se centra en Dios y puede alabarlo.
Hasta cierto punto, y por un periodo de tiempo, Lea ha permitido que el Señor satisfaga su necesidad, y ahora ella puede alabar a Dios. Lea llegó a conocer mejor al Señor al ser impulsada hacia Él por el abandono de su marido.
Lea, a pesar de que fue descuidada por Jacob y despreciada por Raquel, tenía un gran propósito en el plan de Dios. Las dos mayores tribus provienen de Lea, y no de Raquel: Leví (la tribu sacerdotal) y Judá (la tribu real). Y lo más importante es que el Mesías vino a través de Lea, la hermana más fea, la abandonada y despreciada; pero que aprendió a mirar al Señor y a alabarlo.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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