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Jacob viajó al este hacia las tierras ancestrales de su abuelo Abraham y su madre Rebeca. En este desierto desolado, Jacob tuvo un sueño significativo mientras usaba una piedra como almohada. Uno solo puede imaginar la extraña avalancha de sentimientos, en Jacob, en este momento: El miedo, la soledad, el aislamiento, la emoción y la expectativa. Este fue un momento absolutamente importante en la vida de Jacob. En el sueño de Jacob, ahora hay un acceso al cielo. Jacob ahora sabía que Dios estaba más cerca que nunca, y que había un acceso real y una interacción entre el cielo y la tierra.

El Dios de Betel es un Dios que se preocupa por las cosas de la tierra, no es un Dios que se encierra en el cielo; sino uno que tiene una escalera permanente entre el cielo y la tierra. Jacob sin duda había oído acerca del gran Dios que se les había aparecido a Abraham y a Isaac, pero ahora ese mismo Dios tiene un encuentro personal con él mismo. Esta fue una experiencia que cambió la vida de Jacob. Las palabras de Dios son para consuelo y esperanza en la vida de Jacob, en esta seria encrucijada de su vida. En esencia, Dios le repite a Jacob los términos del pacto que hizo tanto con Abraham como con Isaac. Dios le prometió la tierra, una nación, y una bendición.  Dios le da a Jacob el mismo tipo de promesa que se encuentra en Filipenses 1:6: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Dios no nos dejará ir hasta que su trabajo esté completo en nosotros.

La fidelidad y bendición de Dios hacia Jacob es vista en las muchas maneras en que su presencia es descrita en la vida de Jacob: He aquí, yo estoy contigo: Esto describe la bendición presente, y la indescriptible bendición de la presencia de Dios. Yo estaré contigo: Esto describe la maravillosa promesa de la futura presencia y bendición de Dios. El Dios de mis padres ha estado conmigo: Esto fue el testimonio de Jacob de la fidelidad y la presencia de Dios con él. Dios estará contigo: Esto es Jacob pasando la bendición de la presencia de Dios a las próximas generaciones.

Jacob estaba en lo correcto al sentir la presencia de Jehová allí, pero estaba equivocado al pensar que Dios estaba en algunos lugares y en otros no. Desde su punto de vista carnal, Jacob pone demasiado énfasis en un determinado lugar. No se da cuenta de que, si la presencia de Jehová no está con él en cada lugar, entonces Dios no puede cumplir su promesa. La ciudad de Betel tiene un papel importante (aunque no glorioso) en la historia de Israel. Es la segunda, después de Jerusalén, en el número de veces que se menciona en el Antiguo Testamento. Más tarde, cuando habla a Jacob, Dios se refiere a sí mismo como el Dios de Betel. Betel se convertiría, eventualmente, en un lugar alto, un lugar conocido por sus sacrificios idólatras (1 Reyes 13:32, Oseas 10:15, Amos 4:4).

Dios le ha dado una promesa; sin embargo, sigue haciendo “tratos” con Dios, incluso, prometiéndole dinero si Dios cumple su promesa. Por la manera en que Jacob oró, era evidente, que para él la palabra de Dios era insuficiente. Él tenía que ver lo que Dios hizo antes de creer. No deberíamos ser de la misma manera, pero con frecuencia lo somos. Dios dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19)¿Creemos en esta promesa antes de verlas?

Aquí, Jacob pone los términos de su pacto con Dios. En su pensamiento él hizo el trato con Dios, en vez de recibir con humildad lo que Dios dijo que sería el acuerdo. Jacob no está muy sometido a Dios. Dios le enseñará la sumisión por una situación muy dura, a través de su tío Labán. Desafortunadamente, hay un gran contraste entre la promesa de Dios y el voto de Jacob. Uno está totalmente centrado en Dios; el otro, terriblemente centrado en el hombre. Hubiera sido mejor si Jacob hubiera orado así: “Debido a que me has prometido que estarás conmigo, y que me guardarás y proveerás todas mis necesidades, y me traerás de vuelta a la tierra que juraste darnos a mis padres y a mí, yo seré completamente tuyo, Señor”.

Dios tiene suficiente gracia para no cancelar todo el acuerdo, cuando ve una respuesta tan carnal de Jacob. En lugar de eso, Él está dispuesto a ser llamado, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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