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Lucas no registró los procedimientos de esa primera noche de juicio de Jesús delante del sumo sacerdote y el concilio reunido. Él si registró lo que sucedió inmediatamente después, que Jesús fue humillado y golpeado por las autoridades religiosas. Vendado, Jesús soportó estos golpes en dolor y tal vez en confusión. Mateo y Marcos agregan que también le escupieron en la cara. Es fácil pensar que ellos hicieron esto porque no sabían quién era. Esto es cierto en un sentido, porque ellos no admitirían a sí mismos que Él era en verdad el Mesías y el Hijo de Dios. Pero en otro sentido esto no es cierto, porque por naturaleza el hombre es enemigo de Dios.

Por un largo tiempo el hombre había estado esperando para poder literalmente escupir, abofetear y golpear el rostro de Dios. La omnipotencia debe mantenerse cautiva y su gloria humillada. La bondad debe ser herida, golpeada, magullada y atacada. La omnisciencia debe parecer cegada. El rostro del amor perfecto de Dios debe ser azotado y golpeado. La justicia divina debe ser desafiada. Por lo tanto, Dios tenía que hacer su gloriosa obra; pero durante todo el tiempo el pecado del hombre estaba en plena exhibición.

Si Jesús fuera a utilizar el poder y la autoridad divina que por derecho le pertenecía, él hubiera podido decir exactamente al soldado, quien lo golpeó. Jesús también podía decir absolutamente todo lo que había que saber de ese hombre. Pero en todo esto, Jesús se rehusó a utilizar los recursos de su poder y autoridad divina, y en su lugar se enfrentó a esto como un hombre fortalecido por el Espíritu. Era importante para Jesús enfrentar este abuso, aunque fue doloroso para Jesús soportarlo y doloroso para sus discípulos considerarlo.

En la noche de su traición y en el día de su crucifixión, Jesús de hecho fue juzgado varias veces, ante diferentes jueces. El orden de los eventos puede ser resumido. Jesús fue primero llevado a la casa de Ananías, el ex sumo sacerdote y el “poder detrás del trono”. Después fue llevado al hogar de Caifás, el actual sumo sacerdote. Ahí fue juzgado delante del los reunidos del sanedrín durante la noche, cuando falsos testigos fueron traídos ante el concilio y el sumo sacerdote demando saber de Jesús si Él era el Hijo de Dios. Finalmente, cuando era de día, el sanedrín se reunió de nuevo, esta vez en una sesión oficial, y llevaron a cabo el juicio descrito en Lucas 22 y mencionado por Mateo en capítulo 27.

La reunión de día del consejo del sanedrín era necesaria porque, según a las propias leyes y regulaciones del sanedrín, el juicio nocturno descrito en Mateo era ilegal. De acuerdo a la ley judía, todos los juicios para criminales debían de empezar y terminar a la luz del día. Este segundo juicio era necesario porque sabían que el primero; el verdadero juicio, no tenía legitimación legal. De acuerdo a la ley judía, un juicio siempre empezaba por traer toda la evidencia de inocencia del acusado antes de que se presentara toda la evidencia de culpabilidad; esto no sucedió aquí. Ellos querían escuchar de Jesús mismo si clamaba ser el Mesías. De nuevo, todo esto era solo una formalidad, porque ellos ya habían declarado culpable a Jesús con un juicio ilegal llevado a cabo la noche anterior, donde esencialmente la misma pregunta fue hecha. Dadas las circunstancias – que Jesús ya había sido encontrado culpable y que el juicio presente era solo un teatro – esta era la respuesta perfecta. Fingían tener una mente abierta y hacer preguntas sinceras, pero no era cierto, solo pretensión.

Jesús les advirtió que, aunque en este momento ellos se sentaban a juzgarlo a Él, un día sería Él que estaría sentado juzgándolos a ellos, y con un juicio mucho más justo. Jesús dijo que un día se sentará a la diestra del Poder. Esta es una expresión reverencial típicamente judía para evitar pronunciar el nombre sagrado de Dios, lo que hubiera permitido que Jesús fuera abiertamente acusado del cargo de blasfemia, aunque irónicamente fue precisamente bajo ese cargo por el que fue condenado, según Mateo.

¿Qué más testimonio necesitamos? En este juicio de día, ellos no hicieron el esfuerzo de buscar testimonios contra Jesús, porque los testigos de la noche anterior se habían contradicho desesperanzadamente. Por lo tanto, evitaron testigos en este juicio de día.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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