Pablo nos habla de cómo llevarnos bien con todas las personas tanto dentro como fuera de la iglesia.

La solidaridad es uno de los temas de el apóstol, el ser solidario con las personas, cualquiera que sea el momento nos dará siempre buenos beneficios. Básicamente es a esto que se refiere Pablo cuando habla de gozarnos con aquellos que están alegres y llorar con los tristes. De esta forma podemos cumplir la ordenanza de ser unánimes entre nosotros. Es un mandamiento simple, el hecho es ser considerado con los sentimientos de los demás en lugar de esperar que ellos sean considerados con nuestros sentimientos. Esto también nos enseña a tomar la iniciativa nosotros.

Pablo nos advierte que tengamos una manera de pensar humilde rehusándonos a ser altivos, si no más bien hacer asociación con los humildes, esto sería imitar a Jesús. Cómo debemos pensar, con qué personas caminamos en la vida, hay un dicho popular que dice: Dime con quien andas y te diré quien eres. Esto es cierto en cuanto a que somos fácilmente influenciables, el evangelio nos enseña a caminar con personas que edifiquen nuestras vidas y construyan en nosotros los valores del reino.

Una persona que camina con los humildes siempre buscará el bien común y estará dispuesta a servir a otros, de modo que nunca pensará en ser la única persona que sabe ni tendrá una opinión de si mismo más allá de lo que debe. A esto se refiere Pablo cuando dice que no seamos sabios en nuestra propia opinión y nos recuerda cuán lejos tenemos que ir para llegar a ser como Jesús.

La tendencia humana es continuar con nuestra vieja naturaleza apegada a la ley y cada vez que alguien nos hace algo pensamos en la compensación y en aplicar la ley del talión: Ojo por ojo y diente por diente, pero Pablo nos recuerda el mandamiento de Jesús en Mateo 5: 38 al 45. Se nos llama a amar a nuestros enemigos y tratar bien a aquellos que nos tratan mal. El verdadero creyente ya no vive del pasado ni con la sed de venganza, sino que, por el contrario, procura hacer todo lo bueno delante de todos. Esta es una nueva manera de vivir con la idea de alabar todo lo que es bueno. Las personas deben poder ver lo que es bueno y lo que no lo es basado en nuestra conducta. Solo alguien que pone en práctica las enseñanzas de Jesús y de Pablo será alguien que podrá estar en paz con todos los hombres. El creyente debe ser alguien que a pesar de que contrastamos con el mundo, no buscamos contiendas. Y esto debe ser un acto voluntario, pero a la vez obligatorio, porque nosotros somos ejemplo o como diría Pablo “cartas leídas por otros”, así que en cuanto dependa de nosotros, debemos estar en paz con todos los hombres.

El que confía en Dios no pensará que es necesario vengarse. Dejará el tema de la venganza a Dios, y dará lugar a la voluntad de Dios, sin dar lugar a su propia ira, y un amplio lugar a la ira de Dios. Uno de los principios más maravillosos de Pablo en este texto es este verso 18. Si de mi depende yo debo buscar la paz. Dios no lo va a hacer por mi, esta es mi acción la cual Dios bendecirá sin duda. Siempre debo pensar que si se ha roto algo con alguien yo soy responsable de saber si depende de mi y si así es, debo intentar todo lo que pueda para mejorar la situación.

Cuando la otra persona vea que tomamos la iniciativa; aun cuando no era lo que se esperaba, eso le permitirá conocer la obra que Dios ha hecho en nuestros corazones. Esto es una bofetada al enemigo que siempre está incitándonos a vengarnos o al menos a jugar un buen papel de víctima culpando a los demás. La persona que entiende esto de tomar la iniciática sentirá un gran alivio cuando dé el primer paso y sentirá que saca una sonrisa del rostro de Dios. De la misma manera hará que aquel que debió tomar la iniciativa y no lo hizo se sienta avergonzado por no haber hecho nada. De aquí se desprenden las palabras finales de apóstol:

Vence con el bien el mal: Con esta forma de pensar, haremos el bien a nuestros enemigos, buscando las maneras más prácticas para ayudarlos. De esta forma no somos vencidos de lo malo, sino vencemos con el bien el mal.

La nueva versión internacional nos dice del versículo 20 que si hacemos algo bueno a alguien que no espera nada de nosotros; porque sabe que actuó en nuestra contra, esto hará que: “le arda la cara de vergüenza” Lo más probable es que en la mente de Pablo se refiera a una “convicción ardiente” la cual es mostrada a nuestro enemigo a través de nuestra amabilidad. Actuar de la forma que nos aconseja Pablo hará que podamos destruir a nuestro enemigo al hacerlo nuestro amigo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.