Este salmo es una contemplación de David. Una oración mientras estaba en la cueva. La cueva era probablemente la de Adulan, mencionada en 1 Samuel 22:1. Podemos decir que los Salmos 34 y 57 también están asociados con este periodo en la vida de David. Hay dos notas corriendo lado a lado a lo largo de la canción. La primera es este sentido de terrible incapacidad y desesperanza tan fuerte como un hombre puede sentir. La otra es esa determinada aplicación del alma sin esperanza a Jehová.

El clamor era más que la búsqueda de ayuda era también su declaración de fidelidad al Dios de Israel. David conocía bien los dioses paganos adorados por los gentiles, pero el determinó que nunca clamaría a ellos, solo al Señor. Los problemas y la falta de simpatía humana o de ayuda han tomado lo mejor de él, ya que lo han acorralado en los brazos del Señor. Él ha clamado en vano a los hombres; y ahora él se ha decidido con una firme resolución de entregarse solo en las manos de Dios.

Las cuevas son buenos lugares cerrados para orar; su tristeza y soledad son útiles para el ejercicio de la devoción. Si David hubiera orado tanto en su palacio como lo hizo en la cueva, puede que él nunca hubiera caído en el acto que le trajo tanta miseria en sus últimos días. El estado de David en la cueva de Adulan era el estado de mayor destitución. Perseguido por sus propios ciudadanos, rechazado por Aquis, y aun no siendo acompañado por sus familiares, o por cualquier otro seguidor, él busco refugio en la cueva, y estaba ahí solo.

David no tenía provisiones, no tenía seguidores, y ningún lugar a donde ir… David entonces fue a Gad, La ciudad filistea, pero esto demostró ser tanto peligroso como impráctico, y David eventualmente escapó al desierto de nuevo y se escondió en esa cueva. En cualquier momento que David se sentía angustiado, encontraba confianza al saber que Dios conocía su senda y su camino. Dios conoce nuestra jornada y nuestro camino en todos sus momentos buenos y en todos sus momentos malos. David era un héroe, y aun así su espíritu se hundía: él podía derribar a un gigante, pero él no podía evitarlo. Él no conocía su camino, no se sentía capaz de aguantar el peso. La diestra es el lugar para un campeón o un ayudador, pero la de este solitario sufriente está vacía, y no hay nadie que lo conozca, en el sentido de que lo reconozcan como alguien que necesita ayuda.

En este caso, sabenos que Dios respondió abundantemente, enviando prontamente a los hermanos de David y a toda la casa de su padre a unírsele en la cueva, y luego poco a poco el grupo que se convertiría en el núcleo de su reino. Este punto bajo en su fortuna probó de hecho ser un punto de cambio. Cuando el peligro nos rodea, y el miedo está en todos lados, sigamos el ejemplo de David, y el de uno mayor que David, quien, cuando los judíos y los gentiles conspiraron en su contra, y fue abandonado, en el jardín, y en la cruz, se entregó a sí mismo en oración.

Las ciudades de refugio eran para la protección de un israelita en circunstancias especiales, y David encontró su lugar de refugio no en una ciudad o en una circunstancia en particular, sino en el Señor mismo. David una vez más trae su clamor al Señor, en esta ocasión honestamente confesando sus circunstancias. Él no sentía la necesidad de pretender que todo estaba bien o que él no era débil; él podía venir a Dios por ayuda incluso cuando su alma estaba en la cárcel y tenía perseguidores que eran mucho más fuertes.

La canción termina con un sincero clamor por libertad, y una afirmación de confianza en que el clamor será escuchado y contestado. David entendía bien su presente estado de debilidad. Aquel que había matado a Goliat se sentía a sí mismo muy débil y, de hecho, este era un buen lugar para que David estuviera. La fuerza de Dios muy pronto llenaría su vida. David empezó este salmo quejándose; él lo cierra confiando en que la alabanza llegará. David empezó la canción con un gran sentido de aislamiento; él lo cierra con confianza en la pronta compañía y apoyo de los justos. David empezó con la sensación de estar humillado y débil; el termina estando lleno de confianza en las futuras bondades de Dios, sabiendo que Dios va a serle propicio. Esta oración de David fue escuchada y contestada; él fue librado de sus perseguidores, alejado de sus angustias, exaltado al trono, y reunido con todas las tribus de Israel.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.