Como lo hace comúnmente Pablo comienza con una pregunta. ¿Acaso ignoráis, hermanos que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? Para entender este término “se enseñorea” recordemos que en Romanos 6: 14, Pablo nos dijo que ya NO estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Después de la discusión en Romanos 6:15-23 en cuanto a las implicaciones prácticas de esto, él ahora explica de manera más detallada cómo es que ya no estamos bajo el dominio de la ley. La antigua redacción griega aquí no tiene la palabra “la” antes de ley.

Esto significa que Pablo habla de un principio más amplio que la Ley de Moisés. La ley que se enseñorea del hombre incluye la ley de Moisés, pero hay un principio más amplio de la ley comunicado por la creación y la consciencia, y estas también se enseñorean del hombre. Pablo toma el punto que la muerte pone fin a todas las obligaciones y contratos. Una esposa ya no está obligada a su marido si él muere porque la muerte termina ese contrato. Si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.

En Romanos 6:3-8, Pablo explicó cuidadosamente que morimos con Jesús y también hemos resucitado con Él, aunque Pablo solo habló de nuestra muerte al pecado. Ahora él explica que nosotros también morimos a la ley. Algunos podrían pensar, “Sí, fuimos hechos salvos por gracia, pero debemos vivir bajo la ley para agradar a Dios”. Aquí Pablo lo pone en claro que los creyentes han muerto a la ley en la medida que representa un principio de vida o una manera de estar justos ante Dios. Es que el concepto equivocado de la ley es seguir pretendiendo que la ley nos justifica y Pablo ha insistido mucho acerca de la justificación por medio de la fe.

Como creyentes hemos terminado con la ley. No es para nosotros una opción como camino de salvación. No buscamos estar bien con Dios al obedecer algún tipo de ley, como lo han hecho los adherentes de casi todas las religiones del mundo. Ahora no olvidemos que no fuimos hechos libres de la ley para que podamos vivir para nosotros mismos; somos libres para ser de Jesús y para que podamos llevar fruto para Dios.

¿Cual era el problema con la ley? Bajo la ley, no llevábamos fruto para Dios. En cambio, estábamos llevando fruto para muerte, porque la ley obraba las pasiones del pecado dentro de nosotros. Pablo explicará este problema de la ley en más detalle en los versos del 7 al14. Pero ahora vemos su punto: Que solo llegamos completamente al lugar de llevar fruto para Dios cuando somos hechos libres de la ley. Pablo resume el tema de Romanos 7:1-5. Debido a que hemos muerto con Jesús en el calvario, estamos muertos a la ley y estamos libres de su dominio sobre nosotros como un principio de justificación o de santificación. La ley no nos justifica; no nos hace justos ante Dios. La ley no nos santifica; no nos lleva a un lugar más íntimo con Dios ni nos hace más santos. Es la mezcla gloriosa de la fe y la gracia lo que hace posible esto.

¿Qué tan bien sirves bajo el régimen nuevo del Espíritu? Es una lastima que muchos sirven al pecado o al legalismo con más devoción que aquellos que debieran de servir a Dios con el régimen nuevo del Espíritu. Es una lastima cuando el temor nos motiva más que el amor. Dios habilitó un camino para librarnos de la Ley: su nombre es Jesucristo, nuestro Redentor. Dejamos de buscar apariencias, para obedecer la voluntad de Dios de corazón. Cuando nos unimos a Cristo y obedecemos a Dios con la ayuda del Espíritu Santo, damos muchos buenos frutos y no de muerte.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.