Este salmo muestra a David como un hombre de conciencia sensible quien le pide a Dios que lidie con su pecado y debilidades antes de dirigirse a los perversos que luchaban en su contra. Esto muestra que David estaba más preocupado del mal que estaba en su interior que del mal que estaba en otras personas.

La necesidad de David era urgente, así que él dirige su oración al verdadero Dios y le ruega que apresure su ayuda. Cuando un niño clama a su padre, el padre no solo escucha la palabra sino también la voz del clamor. El Señor puede escuchar la voz de su pueblo cuando ellos claman a él, y esto hace que tome acciones. David usó el humo y el olor del incienso como representaciones de su oración a Dios. Si David escribió este Salmo mientras era fugitivo de Saúl, entonces la idea del incienso y de los sacrificios vespertinos tienen un significado especial, porque él no era libre de públicamente ir al tabernáculo y ser un participante de estos actos de adoración. Cuando la necesidad lo mantenía alejado del tabernáculo, la oración reemplazaría la ofrenda de incienso y el sacrificio.

David no quería que la misma boca que se utilizaba como incienso fuera utilizada para mentir o para cosa mala. Él le pidió a Dios guardar la puerta de sus labios, de manera que no pudiera decir cosas malas o tontas. Siendo los labios naturalmente la puerta de las palabras, dejemos que la gracia sea la que cuide esa puerta, para que no salga ninguna palabra que pueda en cualquier manera deshonrar a Dios, o lastimar a los demás. El sabía que no solamente sus labios necesitaban protección; su corazón también podía ser afectado por cosas malas, resultando en obras impías.

El no quería caminar en el camino de los que hacen iniquidades, por lo tanto, él ni siquiera quería comer en su mesa. El removerse a uno mismo de su influencia y del disfrute de los beneficios materiales era el segundo paso para alejarse de la tentación; la dependencia en el Señor fue el primero. David rechaza los deleites de los impíos, pero abrazar la corrección que viene de los justos. Él reconoce que sería un favor que le estarían haciendo. En caso de que ofendiera ya sea de hecho o de palabra, deseaba la reprensión de un fiel, quien puede golpear como lo hace un martillo, eso es lo que significa: “que me reprenda agudamente.

Visto de esta forma, el hombre que te diga tus faltas es tu verdadero amigo. Puede que no le sea agradable el hacerlo, y él sabe que corre con el riesgo de perder la amistad; pero es él un amigo verdadero y sincero, por lo tanto, agradécele y aprende en cómo puedes mejorar en lo que te dijo. La reprensión de un buen hombre puede ser de tanta sanidad y ayuda a David como lo es un excelente bálsamo sobre su cabeza.

Las líneas anteriores describieron a David como alguien muy agradecido por la corrección de los justos. Aun así, él oró por la obra de Dios en contra de las maldades de aquellos. Por ejemplo, él deseaba ver a los jueces perversos ser despeñados – un juicio severo pero apropiado para aquellos que impíamente toman lados, ignorando las justas palabras de David; las cuales oró en este Salmo. Tal vez David se refería al rey Saúl, su enemigo principal, pero aun así no se atrevería a mencionarlo por su deseo de no atacar al ungido de Dios. La muerte de Saúl hizo que los mejores de la nación buscaran al hijo de Isaí como el ungido del Señor; sus palabras se volvieron dulces para él. David deliberadamente pone sus ojos en el Señor. Debido a que Dios mismo era su refugio, “David oró no desampares mi alma”. Sin la protección de Dios, él estaba en manos de sus perversos enemigos. Los enemigos de David estaban determinados a destruirlo, y por lo tanto colocaron muchos lazos, trampas, y redes para él.

¿Que tiene prioridad en la mente del salmista? En cualquier caso, no es la destrucción de sus enemigos, sino que se vuelvan impotentes mientras el “pasa adelante” de sus lazos sin ser capturado. Esta oración fue contestada. De la secuela de la historia podemos encontrar que la esperanza y confianza expresadas aquí por el salmista no fueron en vano. Él escapó de todos los lazos que fueron colocados para él en cada lado. Oremos siempre por el prójimo, sea justo o no, para crecimiento de nuestro espíritu. La victoria está en la oración. El Señor responderá la oración del justo de la manera más perfecta e inesperada.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.