Ya que Pablo era judío por nacimiento y herencia como lo dice él en Filipenses 3: 4-6 cuando él dice “nosotros” él se refiere a “nosotros los judíos”. El punto es que, por naturaleza, el judío no esta mejor con Dios que el pagano o el moralista. Pablo demuestra que el pagano, el moralista y el judío todos están bajo pecado y, por lo tanto, bajo condenación. Ahora estar bajo pecado es una frase poderosa. Habla de nuestra esclavitud al pecado, literalmente significando “vendido bajo pecado”. Por naturaleza, cada persona sabe lo que es ser esclavo del pecado, tanto judíos como gentiles. Pablo está considerando al pecado como un gobernante tirano, así que los pecadores que están “bajo” su dominio no se pueden liberar. El Antiguo Testamento es testigo de la depravación universal y culpabilidad de la humanidad. Es por eso que dice: “como está escrito”. Cuando Pablo dice que no hay justo, ni aun uno: Esta citando los Salmos y al profeta Isaías: Salmos 14:1-3; 5:9, 140:3, 10:7 y 36:1 y de Isaías 59:7-8.

El apóstol mira la condición humana de arriba a abajo. Él empieza con la cabeza y se mueve hasta los pies. Warren Wiersbe llama a este pasaje “Un estudio de rayos X del pecador perdido, de pies a cabeza”.

Esta mirada a la condición humana es deprimente. ¿Cuál es el punto? El Apóstol Pablo quiere que comprendamos nuestra completa inhabilidad de salvarnos a nosotros mismos. La caída toca cada parte del ser humano, y el inventario de las partes del cuerpo corrompidas por la caída demuestra esto. Cuando Dios no encuentra a ninguno justo, es porque no hay ninguno. No es como si hubiera algunos y Dios no los pudiera ver. Nunca a habido un hombre verdaderamente justo aparte de Cristo Jesús. Incluso Adán no era justo: solamente era inocente “no conocía el bien y el mal”. Nos engañamos a nosotros mismos al pensar que el hombre, por sí solo, verdaderamente busca a Dios. Si el hombre inicia la búsqueda, entonces no busca al Dios verdadero, el Dios de la Biblia. En cambio, busca un ídolo el cual él mismo hace.

En el verso 12 dice que todos se hicieron inútiles. La palabra inútiles tiene la idea de fruta podrida. Habla de algo que es permanentemente malo y, por lo tanto, sin uso. Al comparar la garganta con un sepulcro abierto, hace de nuevo referencia a los Salmos, Pablo llama a casi todas las partes del cuerpo humano culpables: la garganta, lengua, labios, boca, pies y ojos están llenos de pecado y rebelión contra Dios. Esto resume todo el pensamiento. Cada pecado y rebelión contra Dios sucede porque nosotros no tenemos un respeto apropiado hacia Él. En donde quiera que haya pecado, no hay temor de Dios. Juan Calvino decía acerca del temor de Dios: “En pocas palabras, es como un freno para restringir nuestra maldad, así que cuando falta, nos sentimos con la libertad de disfrutar todo tipo de libertinaje”.

En resumen: la ley no puede salvarnos de nuestro pecado y de la pena que merecemos. Pablo señala que esta horrible descripción de pecado total del hombre viene a nosotros por la ley; y está intencionada para los que están bajo la ley, para silenciar a cada crítico y para mostrar la culpabilidad universal de la humanidad, que todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. Podemos agregar que, aunque todos los vicios aquí enumerados no se encuentran visiblemente en cada individuo, bien se pueden atribuir justa y ciertamente a la naturaleza humana, como ya hemos observado.

Recordemos que muchos judíos de los días de Pablo tomaron cada pasaje del Antiguo Testamento que describía lo malo y lo aplicaron únicamente a los gentiles, no a ellos mismos. Pablo pone en claro que Dios habla a los que están bajo la ley. La ley no puede justificar a nadie. Es útil al darnos el conocimiento del pecado, pero no puede salvarnos. Desde los tiempos de Adán y Eva, las personas han tratado de justificarse a si mismas por medio de las obras de la ley. En el jardín del Edén, Adán intentó hacerse presentable delante de Dios al hacer cubiertas con hojas de higo, y falló. En Job, el libro más antiguo de la Biblia, el problema es presentado con claridad: ¿cómo se justificará el hombre con Dios? (Job 9:2) Dios aclara parte de la respuesta aquí a través de Pablo: la respuesta no está en hacer buenas obras, en las obras de la ley. Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado. Esto significa que la ley, al ser quebrantada, solamente puede condenarnos, nunca nos puede salvar. Aún si ahora pudiéramos empezar a guardar perfectamente la ley de Dios, no podría resolver la desobediencia del pasado, o eliminar la culpa presente. Guardar la ley no es la manera de Dios para salvación o bendición bajo el Nuevo Pacto. La última frase de este texto nos dice: Porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado: La paráfrasis de J.B. Phillip de esta frase es notable. Él escribe: “es el borde recto de la Ley lo que nos muestra cuán torcidos estamos”. Pablo nos enseñó que la ley es un espejo donde nos muestra nuestras imperfecciones, no una columna para sentirnos seguros.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.