Dios les dio una gran promesa si confiaban en él y permanecían en la tierra. Si ellos se rehusaban a confiar en Él y en su lugar iban a la tierra de Egipto por seguridad y provisión, ellos estarían desobedeciendo la voz de Jehová su Dios. Una vez más Jeremías tiene que entregar un mensaje impopular. Si la incredulidad los lleva a Egipto, lo que ellos temían que les sucedería en Judea les sucedería en Egipto. El precio a pagar por su incredulidad era morir por espada, hambre y pestilencia en Egipto. El desastre los seguiría. Todo lo que había sucedido en Jerusalén sucedería en el Nilo – espada, miedo, hambre, muerte, plaga, desastre, ira, maldiciones, horror, condenación, y reproche.

Aunque Egipto había perdido la batalla de Carquemis en el 605 AC., aún no había sido la escena de acciones militares. En el otro lado, Judá desde la batalla del Megido en el 609 AC. constantemente había experimentando el rigor de la guerra. Por lo que los judíos que quedaban no podían evitar el sentirse impresionados por el contraste entre el pacifico Egipto y la tierra destruida por la guerra de Judá. De hecho, los juicios de Judá ya se habían terminado; los de Egipto estaban próximos a empezar. Egipto era muy fértil, el granero del mundo, y aun así Dios podía causar una hambruna allá; él tiene tesoros de plagas para los pecadores, y nunca pueden ser agotadas.

Estos sobrevivientes de la conquista de Judá y de la destrucción de Jerusalén vieron enojo y furia con sus propios ojos. Así como muchas bendiciones habían sido prometidas si confiaban en Dios y permanecían en la tierra arruinada, de igual manera juicio era prometido si ellos iban a Egipto a buscar seguridad y provisión. La advertencia era: Y seréis objeto de condena, espanto, maldición y de afrenta: otros verán el triste estado de aquellos que se rehúsan a confiar en Dios. Aquellos bajo este juicio se convertirán en un ejemplo de aquellos que son afligidos por Dios, y ellos no verían más este lugar, nunca más volverían a la tierra prometida.

La arriesgada decisión era perfectamente segura, mientras que el camino fácil era mortal. Dios claramente les dice a los líderes y al pueblo común que permanecer en la tierra era su voluntad – ellos debían de quedarse en la tierra. Ahora Dios les hablaba de su pretendida sinceridad al buscar un mensaje del profeta Jeremías. Cuando ellos dijeron, “lo que Jehová dijere lo haremos,” ellos no lo hablaban sinceramente. ¿Porque fueron hipócritas en sus corazones? Ellos actuaron como si buscaran al Señor en sinceridad y sumisión, pero no era cierto. Muchos siguen buscando a Dios con una sinceridad pretendida, ya estando determinados a hacer lo que quieren hacer, y solo esperando que Dios afirme lo que ellos quieren hacer. Esto muestra la importancia de buscar a Dios con un corazón realmente sometido que hará lo que Él quiera que hagamos.

Su búsqueda no sincera solo agregaba más a su culpa. Ellos se irían a Egipto tal y como ya lo habían decidido antes, y el juicio que Dios prometía era seguro de venir sobre de ellos. Era como si Dios les dijera: Como ustedes se han determinado a desobedecer, Yo he s determinado castigarlos. Al huir de la muerte ustedes estarán corriendo hacia ella. No hay lugar más seguro para el pueblo de Dios que estar con Su Creador, porque en Su presencia hay gracia y misericordia. Decidamos, permanecer con Dios y obedecer a Su Palabra. Si dejamos de seguir a Dios para ir tras nuestros propios razonamientos, seremos presos de juicio divino. La desobediencia conduce hacia la muerte.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.