Esta palabra vino a Jeremías después de que los babilonios destruyeran y conquistaran Jerusalén. Una vez que fue conquistada Jeremías estuvo brevemente junto a los demás capturados, pero el capitán de la guardia lo liberó. El nombre Ramá, significa una “altura”, perteneciendo a varios lugares, pero más probablemente este hubiera sido un pueblo a seis millas al norte de Jerusalén, dos o tres millas de Mizpa. Parece que había un puesto en Ramá, la moderna Er-Ram alrededor de 5 millas al norte de Jerusalén. Desde aquí los deportados serían enviados a Babilonia. Aparentemente, Jeremías se encontraba entre aquellos que estaban siendo organizados para una recolocación forzada a Babilonia cuando Nabuzaradán lo encontró y lo liberó. De alguna manera Jeremías había sido mezclado entre los otros, y cuando fue liberado él había sido encadenado a pesar de las ordenes de Nabucodonosor de tratarlo amablemente.

Nabuzaradán sabía acerca de Jeremías y de sus profecías. Él sabía que este era el juicio de Yahvé contra su pueblo, porque pecaron contra Jehová. El babilonio Nabuzaradán creía en la palabra más que el propio pueblo del pacto de Dios. Incuestionablemente las palabras suenan como las palabras de Jeremías mismo, y esto podría mostrar que el oficial tenía algún tipo de conocimiento de las profecías enseñadas. La explicación más simple podría ser que él conocía el contenido principal y el énfasis de las predicaciones de Jeremías y él simplemente estaba citándolas como era apropiado para la situación. Un extraño discurso el que sale de la boca de este hombre. ¿Cómo podrían los refugiados escucharlo, y no ser afectados por ellos?

Nabuzaradán probablemente hizo esto tanto por respeto al increíble coraje de Jeremías, y lo que podría ser interpretado como un mensaje favorable de Jeremías concerniente a los babilonios (Que Jerusalén debía de rendirse ante el ejército invasor). Jeremías tenía una oferta ligeramente atractiva de Nabuzaradán. Él podía ir a Babilonia con sus compañeros judíos y saber que tendría una mejor vida allá que la mayoría de sus conciudadanos, porque el capitán de la guardia velaría por él. El oficial le dio a Jeremías una rara elección. Aquellos que fueron a Babilonia fueron obligados a hacerlo; ellos no tenían la elección de quedarse. Jeremías fue uno de los pocos judíos que podían escoger lo que le pareciera bien.

Tal vez Jeremías tuvo un momento difícil tratando de decidirse a qué hacer, o al menos esto le pareció al oficial. Sintiendo que Jeremías realmente quería quedarse, él le incitó a quedarse en la tierra por lo tanto el capitán de la guardia babilonia hizo los arreglos necesarios para que Jeremías pudiera quedarse a cargo de Gedalías, quien fue puesto por el rey de Babilonia sobre todas las ciudades de Judá. Safán el abuelo fue el secretario de Josías y le llevó el pergamino recién descubierto al rey como aparece en 2 Reyes 22:3-13. Un hijo, Ahicam, fue parte de la delegación que Josías envió a la profetisa Hilda lo vemos en 2 Reyes 22:12-14. Por su parte Ahicam le ofreció ayuda a Jeremías después de su predicación en el templo. Era el hijo de Ahicam, Gedalías quien era el nuevo gobernador de la provincia babilónica de Judá. Al nombrar a Gedalías fue aparente que Nabucodonosor ya no confiaba en los hombres de la casa de David. Él escogió a un hombre con experiencia administrativa, pero que no era de la línea real.

Era obvio que Nabucodonosor había perdido toda la esperanza en la casa de David. Sus relaciones con los últimos tres Reyes de Judá habían sido en extremo decepcionantes. Esto mostraba el increíble cuidado de Dios para Jeremías, incluso de la mano de una autoridad pagana. En ciertas maneras Jeremías recibía mejores tratos de Nabuzaradán que de sus compañeros judíos. El trato cortes y humanitario de la nación enemiga contrasta fuertemente con el trato que Jeremías había recibido de sus conciudadanos. Dios es capaz de suplir las necesidades de los suyos en formas muy notables; ya sea a través de cuervos, o de una viuda, e incluso a través del capitán de la guardia de Nabucodonosor. Si estamos de lleno con Dios, Dios está de lleno con nosotros.

Jeremías vivió bajo el cuidado del hombre judío quien era el gobernador nombrado por babilonia, y él vivió en medio de los más pobres e insignificantes de la tierra, aquellos que no habían sido enviados a Babilonia. La mayoría de estos judíos eran de las clases menos privilegiadas, pero también había otros incluyendo algunas princesas reales, así como remanentes del ejército judío quienes se hubieran involucrado en una guerra de guerrillas en contra de los caldeos. Jeremías quería vivir en medio de su pueblo porque los amaba. Jeremías no era un hombre vengativo, tampoco sentía el más mínimo placer por la caída de sus enemigos. Ellos eran su gente, él los amaba, y el lloró amargamente por ellos, tal y como el libro de lamentaciones lo muestra. Es un hecho revelador del carácter de Jeremías, que indudablemente, cuando él pudo haber asegurado seguridad e incluso confort en Babilonia, él decidió quedarse en su propia tierra y entre el débil remanente de su propio pueblo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.