En la continuación de nuestro salmo tenemos más alabanzas para el Dios de gran cuidado y poder. La exhortación para alabar llega de nuevo, con otro Aleluya. Entre más entendamos y expliquemos el poder y el cuidado de Dios, más debemos de alabarlo. Esta sección comienza con una serie de cuatro grandes y compasivos actos de Dios por su pueblo. Cada uno de estos da una razón para alabar. Nuestra alabanza no es una adoración vacía; es una gratitud por bondades específicas y por la anticipación de las bondades futuras.

· Él da seguridad (fortificó los cerrojos de tus puertas) · Él da futuro (bendijo a tus hijos dentro de ti) · Él da paz (da en tu territorio paz) · Él da provisión (te hará saciar con lo mejor del trigo)

Las fortificaciones de Jerusalén están ahora completas, y su fuerza da seguridad al pueblo reunido dentro de la ciudad. Sobre toda la tierra; antes devastada por la guerra, ahora nace la paz, y los campos que antes yacían desolados ahora están listos para la ciega.

El trabajo de Dios en el mundo natural comienza con su palabra a la tierra, esa palabra que corre velozmente. Si las palabras de Dios corren velozmente, entonces incluso puede rebasar a aquellos que huyen de ella. No solamente el Señor puede venir rápidamente a aquellos que lo buscan, sino que puede superar aquellos que se han alejado de Él.

El salmista considera el poder de Dios como el agua fría. La nieve, la escarcha, el granizo, y el hielo son todas expresiones de su poder en la naturaleza. Este Salmo nos recuerda que el orden natural de la nieve de derretirse, de fluir sucede porque Dios envía su palabra. Él fácilmente puede derretir los corazones más duros con su palabra, hecha efectiva para ese propósito por su Espíritu Santo. Si ese viento sopla, las aguas de las lágrimas penitentes pronto fluirán.

El mismo Dios que ordena y dirige el mundo natural a través de su palabra también ha traído la revelación de su corazón y mente a través de su palabra a Israel. Él ha declarado sus estatutos y sus juicios a Su pueblo. La declaración de su palabra demuestra que Dios considera a la humanidad como racional y capaz de tener una relación. Por lo tanto, al dirigirse a nosotros, no programándonos, Dios muestra que Él busca una relación, no simplemente una serie de actos que deben de ser llevados a cabo.

Debemos de alabar al Señor por encima de todas las cosas porque se manifestó a Sí mismo a nosotros como no lo hace con el resto del mundo. Dios de manera única escogió a Israel para ser los receptores y guardianes de la revelación de la palabra. Él no escogió a los filisteos o a los edomitas o a los egipcios para este rol. Las otras naciones no conocen los juicios de Dios; esto es, “sus palabras”. El salmista no se está regocijando de que otras naciones no hayan recibido esto, sino que Israel lo ha hecho. Su privilegio es su responsabilidad. Las ha recibido para que puedan obedecerlas, y después darlas a conocer.

Aleluya: Entendiendo la grandeza de Dios, su cuidado por la humanidad, por toda la naturaleza, y el notable poder y firmeza de sus palabras deberían movernos a alabarlo aún más. ¡Aleluya! No existe rincón que no haya sido alcanzado por el dominio de Dios. Incluso las naciones reprendidas por sus pecados serán restauradas, si así lo declara la Palabra de Dios. La Palabra es para el pueblo de Dios su identidad y su vida.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.