Oseas 4:17 expresa el aspecto de juicio de Dios al “dejarnos”en nuestro propio pecado: “Efraín es dado a ídolos; déjalo”.

Aquí da comienzo a un pasaje en donde Pablo describe el pecado y la corrupción del mundo pagano de una forma directa muy asombrosa. Pablo usa la homosexualidad -tanto de los hombres como las mujeres- como un ejemplo de que Dios entrega a la humanidad a la impureza y la lujuria. Algunos dicen que la Biblia en ningún lugar condena la homosexualidad lésbica, pero la frase de igual modo también en Romanos 1:27 pone en claro que el pecado de la homosexualidad condenado en Romanos 1:27 esta conectado con el pecado de las mujeres mencionado en Romanos 1:26. Pablo ni siquiera utiliza aquí las palabras normales para hombres y mujeres; él utiliza las palabras para macho y hembra, usando categorías que describen la sexualidad fuera de los términos humanos, porque el tipo de pecado sexual que describe está fuera de la dignidad humana. Pablo categoriza toda la sección bajo la idea de pasiones vergonzosas: malsanas, impías. Sin embargo, Pablo vivía en una cultura que abiertamente aprobaba la homosexualidad. Pablo no escribió esto a una cultura que estaba de acuerdo con él.

Pablo escribió a una cultura donde la homosexualidad era aceptada para hombres como para mujeres. Por algunos 200 años, los hombres que gobernaban el Imperio Romano practicaban abiertamente la homosexualidad, a menudo con niños pequeños. En ciertos tiempos, el Imperio Romano específicamente ponía impuestos sobre la prostitución homosexual aprobada y daban a los muchachos que se prostituían un día feriado legal. El matrimonio legal entre el mismo género era reconocido, e incluso algunos de los emperadores se casaban con otros hombres. En el tiempo en que Pablo escribió, Nerón era el emperador. Él tomo a un muchacho llamado Sporus y lo castró, después se casó con él (con una ceremonia completa), le trajo al palacio con una gran procesión e hizo al muchacho su “esposa”. Luego, Nerón vivió con otro hombre, y Nerón era la “esposa”.

En la cultura moderna, la práctica homosexual refleja el abandono de Dios, el cual los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. Las estadísticas nos dicen que, en promedio, el 43% de homosexuales dicen que han tenido 500 o más compañeros sexuales en su vida, y solo el 1% de los homosexuales dicen que han tenido cuatro o menos compañeros sexuales en toda su vida. De acuerdo con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, el 77% de los homosexuales dicen que han conocido a compañeros sexuales en el parque; 62% en un bar homosexual, 61% en un teatro, 31% en un baño público. Solamente el 28% de los homosexuales dijeron que ellos han conocido a sus compañeros al menos una semana antes de participar en sexo homosexual.

Los homosexuales por lo regular parecen especializarse en sexo anónimo sin compromiso emocional. En un tiempo, las clínicas AIDS de Londres definían a una mujer como promiscua si había tenido más de seis compañeros en su vida entera. Ellos se rindieron en intentar dar una definición con la cual trabajar para los hombres homosexuales cuando se vio claramente que casi ningún hombre homosexual tenía menos de seis compañeros sexuales al año. Pablo habla de una retribución para la conducta homosexual; la homosexualidad tiene en si misma una retribución. Esto habla de la naturaleza auto destructiva del pecado; por lo regular lleva en si misma su propia retribución. A veces es la retribución de la enfermedad, la cual es la consecuencia de violar el orden de la naturaleza. Algunas veces es la retribución de rebelión, dando como resultado un vacío espiritual y todas sus ramificaciones. En este sentido, el término “gay” es una ilusión; envía el mensaje de que hay algo esencialmente feliz y sin cuidado sobre el estilo de vida homosexual, que no hay.

De nuevo, esta “libertad” de desobedecer debe ser vista como el juicio de Dios, no Su bondad; aquellos que participan en tales actos están recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Como juicio adicional, Dios entrega al hombre a una mente reprobada, así que las cosas que son vergonzosas y enfermizas son aceptadas y aprobadas fácilmente. La palabra reprobada tiene el significado original de “aquello que no ha pasado la prueba”. Era utilizada para monedas que no estaban de estándar y, por lo tanto, eran rechazadas. La idea es que, ya que el hombre no “aprobó” en conocer a Dios, el hombre llegó a tener una mente “reprobada”. La raza humana puso a prueba a Dios con el propósito de aprobarlo si cumplía con las especificaciones las cuales fueron establecidas para un Dios que sería de su agrado, y al encontrar que Él no cumplía con esas especificaciones, se rehusó a aprobarlo como el Dios para ser adorado, o tenerlo en su conocimiento. Nuestra rebelión contra Dios no solamente es mostrada en nuestras acciones, pero en nuestros pensamientos. La lista en Romanos 1: 29-31 nos da ejemplos concretos del tipo de cosas que no convienen. Note como los pecados que son “socialmente aceptables” (como avaricia, envidia y orgullo) están en conjunto con los pecados que son “socialmente inaceptables” (como homicidios y el no tener afecto natural).

Avaricia: Esta palabra literalmente describe la comezón por tener más. Murmuradores: “Detractores secretos; aquellos que, bajo una presunción secreta, llevan acusaciones contra sus vecinos, ya sean falsas o verdaderas; arruinando su reputación con charlas clandestinas. Envidia: ¿Es este un pecado pequeño? La envidia es tan poderosa que puso a Jesús en la cruz. Pilato sabía que por envidia le habían entregado (Mateo 27:18). Soberbios: “Aquellos que continuamente se exaltan y deprimen a otros; magnificándose a si mismos a expensas de sus vecinos; y deseando que todos los hombres reciban sus palabras como si fuera la vos de Dios.

Aquellos que practican o se complacen con los que las practican tales cosas son dignos de muerte; ellos son los objetivos dignos de la ira de Dios. ¿De dónde viene toda esta violencia, inmoralidad, crueldad y degradación? Ocurre cuando los hombres abandonan el verdadero conocimiento de Dios, y el estado de la sociedad es un reflejo del juicio de Dios sobre ellos por esto.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.