Aún cuando tomo un trabajo sobrenatural para hacer a Abraham el padre [físico] de muchas gentes, también tomo un trabajo sobrenatural para hacerlo el padre [espiritual] de muchas personas. Estas obras de Dios demuestran su habilidad de dar vida a los muertos y llamar cosas que no son (como nuestra justicia) como si fuesen (al contarnos como justos). Si Dios pudo llamar al vientre estéril de Sara a la vida, puede llamar a aquellos que están muertos en sus delitos y pecados como dice el mismo Pablo en Efesios 2:1 a una vida nueva en Jesús. Debemos sentirnos grandemente consolados cuando Dios dice de nosotros que somos justos, justificados, glorificados, puros y santos. Dios puede llamar dichas cosas antes de que existan, porque Él sabe que existirán. Cuando dice: creyó en esperanza contra esperanza: Este poder vivificador se cumplió en Abraham mientras él creía. El poder era evidente natural y espiritualmente. El ejemplo de Abraham también nos ayuda a entender la naturaleza de la fe. La concepción del hijo de Abraham, Isaac, fue un milagro, pero no fue una concepción inmaculada. La fe de Abraham no significó que él no hiciera nada y solo esperaba que Dios creara un hijo en el vientre de Sara. Abraham y Sara tuvieron relaciones maritales y confiaron en Dios por un resultado milagroso. Esto nos muestra que la fe no significa no hacer nada, sino hacer todo con confianza y dependencia en Dios.

Trapp nos dice: “El sentido corrige a la imaginación, la razón corrige al sentido, pero la fe corrige a ambas. No será, dice el sentido; No puede ser, dice la razón; Puede ser y será, dice la fe, pues yo tengo una promesa para ello”.

Los versos del 19-22 nos hablan de que la fe de Abraham fue fuerte pero también se le fortaleció. ¡Cuánto necesitamos ser fortalecidos en fe! Mis amados, poca fe nos salvará si es una fe verdadera, pero hay muchas razones por la cual deberíamos buscar incrementarla.

Abraham, en fe, no miró a las circunstancias, o sea su cuerpo viejo o la esterilidad de la matriz de Sara, por el contrario, él miró la promesa de Dios. No dudó en su fe; y esto dio gloria a Dios. Aunque era un gran reto, Abraham permaneció firme en la fe. A veces entre la encrucijada de creer o no, ninguno, niega que Dios puede hacer todas las cosas; pero tan pronto como algo llega en el camino que impida el curso de la promesa de Dios, desconfiamos de Su poder. La fe de Abraham vino debido a que él estaba plenamente convencido de la habilidad de Dios de llevar a cabo lo que Él había prometido. La pregunta es: ¿De que tamaño es tu Dios? Algunas personas no vienen a Jesús -o no van más allá con Él- porque no están plenamente convencidos de que Él es poderoso para hacer todo lo que ha prometido. Piensan: “Está bien para ellos, pero no funcionará para mi”. Esta manera de pensar es un ataque diabólico contra la fe y debe ser rechazada.

No fue solo para el beneficio de Abraham que Dios le declaró justo por medio de la fe; él es un ejemplo que se nos invita a seguir. La confianza de Pablo es gloriosa: ha de ser contada. Cuando hablamos de la fe salvadora en Jesús, es importante enfatizar que creemos en Su obra en la cruz, entregado por nuestras transgresiones y triunfó sobre el pecado y la muerte resucitando para nuestra justificación y eso es lo que nos salva. La resurrección tiene un lugar esencial en nuestra redención porque demuestra la perfecta satisfacción de Dios Padre con la obra del Hijo en la cruz. Comprueba que lo que Jesús hizo en la cruz fue, de hecho, un sacrificio perfecto hecho por aquel que permaneció perfecto, a pesar de llevar el pecado del mundo.

La resurrección de Jesús siempre incluye su muerte sacrificial, pero también la suficiencia de su muerte. Si la muerte lo hubiera detenido, él hubiera fracasado; pero como resucitó de entre los muertos, su sacrificio fue suficiente, Dios puso su sello sobre el sacrificio al resucitarlo. Cristo obró meritoriamente nuestra justificación y salvación con su muerte y pasión, pero la eficacia y perfección de esto; con respecto a nosotros, depende de su resurrección. Este versículo es un resumen de todo el evangelio. En este capitulo, Pablo ha demostrado claramente que el Antiguo Testamento de ninguna manera contradice el evangelio de salvación por gracia a través de la fe. En cambio, el evangelio es el cumplimiento del Antiguo Testamento, y Abraham -justificado por fe- es nuestro máximo ejemplo. Nosotros también debemos creer en Dios y en que Él es fiel para cumplir Su promesa.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.