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Santiago ha desarrollado la idea de una necesidad de completa dependencia de Dios. Ahora reprende de una manera natural a aquellos que en su mayoría viven independientemente de Dios: los ricos. Aunque Jesús contó a algunas personas ricas entre sus seguidores (como Zaqueo, José de Arimatea y Bernabé), nos vemos obligados a reconocer que las riquezas representan un obstáculo adicional y significativo para el reino. También es cierto que la búsqueda de riquezas es una motivación para todo pecado concebible. Les habla no solo como ricos (porque las riquezas y la gracia a veces pueden ir juntas), sino como malvados; no solo por revolcarse en la riqueza, sino por abusar de eso con orgullo, lujo, opresión y crueldad.
Con el estilo de un profeta del Antiguo Testamento, Santiago les dice a los ricos que lloren al considerar sus destinos. En la vida por venir, se revelarán sus riquezas como podridas, comidas por la polilla y enmohecidas. Santiago, probablemente, se está refiriendo a la destrucción de tres tipos de riquezas: la comida estará podrida (corrompida), las ropas estarán comidas de polilla, y el oro y la plata estarán enmohecidos. Cada uno de ellos no es nada en sí mimo. La naturaleza corruptible de sus riquezas testificará contra ellos. La perdición está representada en frases judías de gran colorido, y la misma perspectiva inmediata del fin se presenta como una amenaza para los ricos y un consuelo para los pobres oprimidos.
Habían retenido los salarios de sus trabajadores. Vivían con complacencia y no tenían en cuenta a los demás; como el hombre del relato de Jesús sobre el rico y Lázaro. Habían condenado y asesinado desde su posición de poder.
Retener el pago es una especie de estafa, ya que despoja al acreedor del beneficio de la mejora; y así se les grava aquí con la injusticia, así como con la codicia, ya que vivían de las labores de otros hombres, y hacían pasar hambre a los pobres para enriquecerse. El título de Señor de los ejércitos es especialmente en el sentido de ejércitos celestiales y angélicos. El uso de este título tenía por objeto dar una advertencia sobria a estos ricos injustos. Los gritos del pueblo al que habían oprimido habían llegado a oídos del Dios que manda los ejércitos celestiales; el Dios de la fuerza y el poder y el juicio. La referencia principal es a Yahveh como el Dios de los ejércitos o de los ejércitos de Israel, y más tarde de los ejércitos del cielo. Los rabinos raramente usan el título, pero Éxodo 3:6 lo conecta con la guerra de Yahveh contra la injusticia. Esto es un apelativo frecuente de Dios en el Antiguo Testamento; y significa su poder incontrolable, y los medios infinitamente numerosos que tiene para gobernar el mundo, defender a sus seguidores, y castigar a los malvados. Muy a menudo, los que son pobres y no tienen poder en este mundo tienen muy poca satisfacción de la justicia. Pero sus clamores son escuchados por Dios, quien garantiza que al final enmendará cada mal y contestará cada injusticia.
Santiago ahora llama a los cristianos (especialmente a aquellos que tienen paciencia en las dificultades) a tener paciencia para soportar hasta la venida del Señor. Un labrador no se rinde cuando sus cultivos no se pueden cosechar inmediatamente. Él sigue trabajando aun cuando el cultivo no se puede ver. Los cristianos deben de trabajar y ejercitar la paciencia aun cuando el día de la cosecha parece muy lejano. La imagen de la lluvia temprana y tardía debe de tomarse literalmente, como Santiago tuvo la intención. La lluvia temprana (al llegar a finales de octubre o principios de noviembre) tenía la intención de suavizar la tierra para el arado; las lluvias tardías (las cuales llegaban a finales de abril o mayo), tenían la intención de hacer madurar los cultivos un poco antes de la cosecha. No hay una imagen alegórica en cuanto al derrame “temprano” o “tardío” del Espíritu Santo en la iglesia. El pronto regreso de Jesús requiere que nosotros establezcamos nuestros corazones, corazones que estén arraigados en Jesús y en su eterna resolución de todas las cosas.
El tiempo de dificultad puede provocar que seamos menos que afectivos con nuestros hermanos y hermanas cristianos. Santiago nos recuerda que no podemos quejarnos ni reprender en nuestras dificultades —para que no seamos condenados. Finalmente, Santiago nos recuerda que los profetas del Antiguo Testamento soportaron aflicciones, pero practicaron la paciencia. Los podemos tener como ejemplos. Dios los honró y los amó, sin embargo, no fueron eximidos de las aflicciones, sino que fueron calumniados, denigrados y perseguidos por los hombres; el punto es que, por cuanto ellos sufrieron cosas tan duras, no es vergonzoso para ustedes sufrir lo mismo. Santiago esencialmente nos dice tres cosas sobre Job y por qué es un ejemplo significativo para el cristiano que sufre. Primero, vemos la tremenda perseverancia de este hombre afligido, que se negó a maldecir a Dios a pesar de su sufrimiento severo y misterioso. Vemos también el fin del Señor, lo que habla del objetivo y propósito final de Dios al permitir que el sufrimiento llegue a Job. Tal vez el mayor fin del Señor fue usar a Job como lección para los seres angelicales, incluso como Dios promete usar a la iglesia. Cuando entendemos que Dios tiene un propósito bueno, aun las cosas dolorosas se ponen en una perspectiva diferente. Vemos además que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Esto no es inmediatamente percibido en la historia de Job; podemos pensar rápidamente que Dios fue cruel con Job. Sin embargo, cuando meditamos, podemos ver que Dios fue realmente muy misericordioso y compasivo.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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