David reconocía que Dios era digno de alabar con todo el corazón, describió una manera importante, y a menudo descuidada, de alabarlo; el contar todas Sus maravillas. Simplemente el recordar y contar las grandes cosas que Dios ha hecho es una maravillosa manera de alabarle.

La palabra maravillas u obras maravillosas, es una sola palabra hebrea, en particular muy frecuente en los Salmos, utilizadas especialmente de los grandes milagros de redención (Salmos 106:7, 22), pero también de sus contrapartes menos obvias en experiencias diarias (Salmos 71:17), y de las glorias ocultas de la Escritura en Salmos 119:18. También David describió aquí una segunda manera de alabar a Dios, simplemente hallando y expresando gusto y alegría en Dios. Esto es sencillamente el elegir descansar y celebrar la bondad, grandeza y amabilidad de Dios. Pero también, enlistó una tercera manera para alabar a Dios con todo el corazón; al cantar alabanzas al nombre de Dios. La idea es la de dar honor y celebrar el carácter y naturaleza de Dios, reconociéndole como al Altísimo. Así fue llamado por primera vez Dios por parte de Melquisedec, en una ocasión parecida como aquí por David, Génesis 14:19,20.

En los primeros dos versículos de este Salmo David describe las razones por las cual alababa a Dios; razones que siempre son válidas. Ahora él cuenta una razón aún más específica hacia sus circunstancias presentes; él alaba a Dios por la manera en que el Altísimo derrotó a sus enemigos. David vio a Dios moverse en contra de sus enemigos al defenderle en el principio de lo correcto e incorrecto en su conflicto. Esto nos muestra que el Dios de David – esto es, el Dios de la Biblia – no está desapasionado en cuanto a lo bueno y malo entre los hombres; que Él no siempre esta neutral en los conflictos humanos. Es enteramente cierto que los hombres pueden pensar que Dios está de su lado cuando Él no lo está, y que puede ser que Dios está en contra de ambos bandos en la disputa. Sin embargo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, David podía decir “Porque has mantenido mi derecho y mi causa.”

David vio a Dios en acción entre las naciones, y juzgando con justicia a los impíos. Esto implica que David también justificaba y defendía a los justos – esto es, a si mismo en la situación presente. Pero David cambió su enfoque de hablar directamente hacia el Señor y ahora se dirige hacia los enemigos a quienes el Señor ha derrotado. Él les asegura que su malvada obra de destrucción terminaría en la nada. Podríamos haber esperado que David se hubiera comparado a sí mismo con los inicuos; pero él fue sabio y humilde para saber que Dios juzgaría a los malvados más por ser Sus enemigos que los enemigos de David. Él vio hacia el gobierno eventual y definitivo de Dios sobre todas las naciones. Esto sería la perfecta expresión del juicio justo de Dios. El Salmo es un gran patrón de alabanza en un nivel grandemente descuidado en nuestro día. Alabamos mucho a Dios por Su misericordia. Eso está bien, pero es bueno el reconocer Su juicio justo, y el alabarle por eso.

Jehová será refugio del pobre: Aquí David estaba agradecido de que Dios hizo más que juzgar a los malvados; Él también fue refugio y apoyo para los que fueron oprimidos por los malvados. El salmista entendió que la ayuda de Dios no era dada sólo porque Dios favorecía a algunos y se oponía a otros. Era debido a que Su pueblo tenía una relación con Él (conocen tu nombre), tienen fe en Él (En ti confiarán), y le buscan (te buscaron). Es una prueba difícil para el hijo de Dios el sentirse desamparado por Dios. Existen tiempos particulares cuando tendemos a sentir que el Señor nos ha desamparado.

Cuando hemos pecado, cuando enfrentamos una gran dificultad, cuando tenemos un gran trabajo por hacer, cuando sentimos que nuestras oraciones no son contestadas Y aún podemos encontrar refugio al buscar a Dios, al conocer Su nombre. “El ‘conocer tu nombre’ aquí es equivalente a aprender el carácter de Dios al ser dado a conocer por Sus hechos.

Nunca confiamos en un hombre sino hasta que le conocemos, y los hombres malos es mejor conocerlos antes de confiarles algo. No así con el Señor, pues donde su nombre es derramado como el aceite, allí las vírgenes le aman, le temen, se regocijan en él, reposan en él. Los hombres que se quejan de su poca fe: el remedio esta en sus propias manos; que se dirijan a sí mismos a conocer a Dios. Pero para todo esto debes de apartar el tiempo. No puedes conocer a un amigo en base a entrevistas rápidas, mucho menos a Dios. Así que debes adentrarte hacia pensamientos largos y profundos de su cercanía y amor.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.