Hay pasión en el clamor de David. Él no solamente quiere echar palabras hacia el cielo. Él necesita la atención de Dios hacia su actual problema. A menudo el poder en la oración queda falto debido a que hay poca pasión en la oración. No es que persuadamos a Dios por demostraciones emocionales, pero Dios quiere que tengamos una preocupación profunda sobre las cosas que a Él le importan profundamente. El profeta Isaías habló con tristeza sobre la falta de esto en Israel: Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; (Isaías 64:7). Este es un buen ejemplo de David despertándose a sí mismo para sujetarse de Dios. David sabía que su justicia venía de Dios, no de sí mismo. Él clama hacia el Dios que le hace justo. En un patrón familiar, David utiliza la misericordia pasada como una base para la ayuda futura. “Dios, sé que no me has bendecido hasta aquí para abandonarme, así que ten misericordia de mí.”

David hace una pregunta válida. ¿Hasta cuándo los impíos se mantendrán en sus caminos? No pueden mantenerse así para siempre, así que bien podrían abandonarlo ahora para ser bendecidos. Muchos intentan conectar el Salmo 3 con el Salmo 4, pensando que esta también fue escrita en relación con la rebelión de Absalón. Esto es probablemente incorrecto porque el enfoque en este salmo no es la seguridad física de David o el reino, sino su reputación. Los hombres impíos calumniaban a David.

Jesús experimentó lo que David experimentó. Los impíos intentaron volver casi toda obra gloriosa de Su ministerio en vergüenza. David sabía que él y otros piadosos estaban apartados por Dios. Existen muchas razones por las cuales nosotros apartamos cosas: para poderlo disfrutar, para una mayor pureza, para un servicio especial. Por todas estas razones y más Dios nos aparta para Él. El impío tiene un desastre que aguarda para ellos, pero el piadoso tiene una gran recompensa en Jehová. Este es el porqué David sabe que Jehová oirá cuando yo a él clamare.

Cada cristiano debiera de tener la misma seguridad. Debieran de estar confiados de que Dios escuchará sus oraciones. Cuando la oración parece no tener efecto, vale la pena el realizar un inventario espiritual para ver si hay una razón para que la oración se encuentre sin contestar. Temblad, y no pequéis: Con los impíos alrededor de él, David tenía razones para estar enojado, pero no tenía razones para pecar. Se recordó a sí mismo el no pecar en su enojo, y el hallar paz en meditación delante de Jehová. David habla de la meditación en el contexto de la práctica cristiana, no de la práctica oriental de la meditación. En la meditación cristiana llenamos nuestra mente y corazón con la palabra de Dios. En la meditación oriental la idea es el vaciar la mente y corazón, dejándolo abierto para espíritus engañosos. Él sabía el valor de las observaciones religiosas, pero también sabía que éstas no podían reemplazar la confianza en Jehová. Cuando las observaciones religiosas están acopladas con una verdadera confianza en Dios, nos acercamos a Dios y experimentamos los beneficios de acercarnos.

La voz del impío cínico resuena en el oído de David. Después de ser decepcionado continuamente por el hombre uno comienza a dudar si Dios nos mostrará el bien. A pesar de lo que los cínicos digan o piensen David confía en que Jehová le mostrará el bien. Cuando sabemos que el rostro de Dios brilla favorablemente sobre nosotros, esto nos da alegría en el corazón. Aunque David estaba en peligro, enfadado por los impíos alrededor, él aún tenía alegría en su corazón, porque Jehová lo puso allí.

Los impíos pueden estar alegres cuando el dinero entra y todo es próspero. David puede estar alegre aún en tiempos de peligro porque Jehová le dio alegría a su corazón. Él puede dormir bien en la noche, aún en tiempo de peligro y rodeado por los impíos. Él duerme bien porque su seguridad es de parte de Jehová, no de las circunstancias o de los sentimientos. Nos podemos imaginar a un hombre que se acuesta para dormir, atormentado por todo lo que sus enemigos o amigos pretendidos dicen de él. David podía ser ese hombre, pero él confía en Jehová. Él tiene una alegría que el mundo no le puede quitar, aún con todas las calumnias y mentiras.

Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado: Aquí la idea no es que es solamente Jehová y nadie más. Pero la idea es que David está confiado cuando esta solo con Dios. El pensar en la palabra solo es ‘en soledad,’ y la palabra se refiere a aquel que se va a dormir. Este es un concepto glorioso de dormir. Jehová toma el alma que confía hacia un lugar de seguridad al llevársela de todas las cosas que le dan problemas o le acosan; el hijo probado y cansado de Su amor es arropado en Su paz.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.