Muchos adversarios pelearon contra David, y muchas fueron las veces que oró: “disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden”. Él podía hacer con derecho esta oración porque generalmente vivía en la voluntad de Dios, y aquellos que lucharon contra él se oponían a Dios. El verbo “disputa” es un término legal, de uso frecuente entre los profetas. Más literalmente, litiga. Con imágenes vívidas, David pedía a Dios que se pusiera Su armadura y peleara en nombre suyo. A menudo no pensamos que Dios tenga una armadura, pero sí la tiene. Isaías 59:17 dice del Señor: Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto. Un escudo y un pavés son principalmente armas defensivas, pero David también pedía a Dios que estuviera a la ofensiva por él. Cuando David encontró protección detrás del escudoy pavés también le pidió a Dios que mantuviera a sus enemigos a distancia con una lanza.

David necesitaba escucharlo una y otra vez en su alma – que Dios era su salvación y nadie más. David no era su propia salvación; Dios le recordaba a su alma: “Yo soy tu salvación”. Esta declaración sugiere muchos aspectos de la seguridad de David. Él tenía sus dudas, no estaba contento cuando las tenía. Pero David sabía dónde obtener plena seguridad. La seguridad de David era profunda, personal y presente, no futura. David le pedía a Dios que no solo lo protegiera, sino que también lo vindicara. Quería que se viera y supiera que él realmente servía y obedecía a Dios, y que los que se oponían a él fueran hechos como tamo delante del viento. Para enfatizar, David oró dos veces por la intervención del mensajero especial de Dios, el ángel de Jehová.

Para enfatizar, dos veces David le pidió a Dios que notara que sus enemigos venían contra él sin causa. Es fácil tener demasiada confianza en la propia inocencia de uno, y muchos han repetido el sentido de la oración de David sin ser inocentes. No obstante, David podía orar con justa razón que los que se le oponían lo hacían sin causa. Hacer redes y cavar fosas requiere tiempo y trabajo, y los malvados gastarán alegremente en ambos si pueden derrocar al pueblo de Dios. David oraba para que el culpable fuera realmente atrapado en su propia trampa – y el culpable era su adversario. David oraba para que el quebrantamiento llegara sobre su adversario sin que lo sepa.

Después de suplicarle a Dios por liberación y protección, David prometió que su alma se alegraría de una manera apropiada en el Señor. Dijo que todo su ser sería entregado en honor al Dios, que libra al afligido del más fuerte que él. Él recordaba la deshonra de sus enemigos, quienes le dieron mal cuando él les dio bien – todo para afligir a su alma. Esto nunca fue más literalmente cierto de David que del Santo Maestro, cuando, de pie ante Poncio Pilato, no recibió otra respuesta de los judíos, a pesar de todas las palabras de gracia que había pronunciado y todas las obras misericordiosas que había hecho entre ellos, que la de ser calumniado y condenado a muerte.

Ser incomprendido o ser el blanco deliberado de una falsa acusación es un gran dolor. Hay varias razones por las que Dios podría permitir una prueba tan dolorosa. Para humillar a Su pueblo. Para hacerlos que lo buscaran en oración urgente. Para evitar que persigan la misma cosa de la que se les acusa falsamente. Para probar si su pueblo dependerá de él en todas las cosas. Para enseñarles cómo comportarse con los demás cuando se les acusa falsamente y para advertirles que no hagan acusaciones falsas contra otros.

David describió algunas de las cosas buenas que hizo por sus enemigos. Mostró un gran amor y preocupación por ellos cuando ellos enfermaron, hizo suyos sus problemas y los cuidó como un compañero, como un hermano. David trató bien a estos enemigos en su adversidad, pero ellos estaban felices en el tiempo de crisis de David. Los ataques de los enemigos de David fueron peores porque estaban ocultos de David y lo sorprendieron.

David habló honestamente ante Dios, admitiendo que sentía que Dios era pasivo e indiferente. Rogó a Dios que lo rescatara en su angustia – que era tan mala que sentía que leones lo perseguían. Él juró que le daría a Dios la gloria por Su liberación y lo haría públicamente.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.