Como muchos de los salmos de David, este cántico fue escrito en un tiempo de gran angustia. Aquí suplicaba a Dios que lo juzgara, que lo vindicara, probablemente de sus enemigos. La solicitud conlleva la implicación de que el propio David no podía reivindicarse ni hacerse justicia a, sí mismo o había decidido no hacerlo. No es la reputación de David a los ojos de otras personas lo que le preocupa, sino la reputación de Dios la que desea. David tenía confianza en que Dios respondería a su oración y lo juzgaría, porque tenía fe en Dios que demostraba con una vida fiel. Por lo tanto, a pesar de su dificultad actual, podía decir: “sin titubear”. David estaba lo suficientemente confiado en su demostrada vida de fe que le pedía a Dios que lo escudriñara y lo probara. Conocía el valor del examen y la meditación sostenidos en la misericordia de Dios. La idea de “ando” habla de acción, de la manera de vivir. David conocía la importancia tanto de una vida interior recta, como de las acciones y obras correctas.

David describió varias formas específicas en las que su vida demostraba una fe viva. No se asociaba con hombres hipócritas, malignos, ni impíos. David tenía en mente a las personas con las que elegía asociarse. Tenemos poco o ningún control sobre muchos contactos y asociaciones en la vida; pero de los que sí tenemos, estamos obligados a elegir y valorar nuestras relaciones con una perspectiva celestial, no terrenal. En el mundo moderno, esta idea adquiere una dimensión completamente diferente, desconocida en muchos sentidos para el rey David. Elegimos asociaciones en nuestro entretenimiento y, a menudo, elegimos muy mal. Dejamos que los malvados nos diviertan, que luego sean nuestros ejemplos, luego nuestros modelos y finalmente nuestros ídolos. La declaración de David aquí también se aplica a este tipo de contactos y asociaciones.

David no creía que era perfecto ni que no tenía pecado. Sí tenía que lavar sus manos, pero podía hacerlo con la inocencia de una conciencia limpia delante de Dios. Hacía uso del altar de Dios, tanto para expiación como para ofrendas de acción de gracias. Hasta donde sabemos, no había una práctica ritual de caminar o danzar alrededor del altar de Dios entre los antiguos hebreos. Puede ser que David tuviera en mente los sacrificios espirituales de alabanza, y se uniera a un feliz círculo de adoradores. O, si David se refería al sacrificio literal, probablemente tenía en mente la idea de ofrecer tantos animales a Dios al mismo tiempo, que los mismos sacrificios rodearían el altar en cierto sentido. Él insinúa que ofrecería muchos sacrificios juntos, lo que emplearía a los sacerdotes alrededor del altar.

Para David, un caminar recto con Dios era más que evitar el mal. También era un amor simple pero profundo por Dios y Su presencia. Amaba el tabernáculo porque representaba la casa de Dios; era la morada de la gloria de Dios. A la luz de la gran necesidad de David y su gran confianza en Dios, le pedía a Dios que preservara su vida. Se negaba a asociarse con los malvados en la vida; le pedía a Dios que lo mantuviera alejado de los pecadores en la muerte. Muchos que nunca pensarían en aceptar sobornos de un hombre de negocios, aún así aceptan sobornos de algún tipo; aceptan sobornos del pecado. Un soborno es simplemente una recompensa por hacer algo moralmente incorrecto. El pecado puede sobornarnos con placer momentáneo, atención, fama de algún tipo, emoción, consuelo de la vida o lo que sea. Nunca deberíamos estar dispuestos a hacer algo moralmente incorrecto porque se recompense de alguna manera.

Yo andaré en mi integridad: Notamos la proclamación de confianza de David. A pesar de los peligros a su vida; a pesar de la presencia de los impíos, él; con la ayuda de Dios, andaría en su integridad. Solo podría andar en integridad si Dios lo redimía y tenía misericordia de él. Con esta combinación de una resolución apropiada y su confianza en Dios, David; a pesar de los peligros que lo rodean, podía estar seguro de su posición. Estaba parado en terreno llano, en rectitud; una repetición de su confianza en el primer versículo, he confiado… sin titubear. Parece decirles a todos: Gritenme si quieren; procuren hacerme tropezar como quieran: Dios está muy por encima de todos ustedes, y en él aún me mantendré firme, porque, bendito sea su nombre, a pesar de cada intento del enemigo de derribarme, mi pie está en un lugar llano, y en la congregación bendeciré al Señor. David tenía tanta confianza que dijo que bendeciría y alabaría a Dios públicamente, en medio de otros, no como un marginado o abandonado.

El canto empezó en tonalidad menor, pero ahora ha llegado a la tonalidad mayor. Los santos cantan hasta llegar a la felicidad. El lugar llano sobre el que se para nuestro pie es la fidelidad segura del pacto, la promesa eterna y el juramento inmutable del Señor de los ejércitos; no hay miedo de caer de esta base sólida, ni de que nos la quiten.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.