Después de derramar Su alma en agonía, ahora el Desamparado tiene un sentido glorioso de que Dios le ha respondido. La crisis se hizo soportable al saber que Dios no se aparta de su sufrimiento ni guarda silencio en él. La respuesta de Dios significó instantáneamente que ya no se sentía desamparado. La liberación de la crisis misma puede estar aún por llegar, pero la liberación de la sensación de haber sido abandonado por Dios en medio de la crisis fue Suya. Hay un inmenso alivio, gozo y paz en las palabras “Respóndeme”. Sabiendo que Jesús cumplió este salmo profético, es justo preguntarse cuándo pudo hablar o vivir el cumplimiento de estas palabras: “Respóndeme”. Quizás – aunque es imposible decirlo con certeza – fue mientras todavía estaba colgado en la cruz, pero después de la misteriosa y gloriosa transacción de llevar el pecado de la humanidad. Quizás fue después del anuncio triunfal, Consumado es y aun antes (o durante) las cálidas palabras, Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Esas palabras apuntan a un sentido restablecido de compañerismo que reemplaza el sentido anterior de abandono.

Habiendo sido liberado – si no de la crisis misma, ciertamente del sentido de haber sido abandonado en la crisis – ahora se hace la promesa de glorificar y alabar al Dios de liberación. Otros necesitaban conocer la grandeza de Dios en momentos tan extremos. Jesús entendió que Su obra obediente en la cruz traería gran gloria a Su Dios y Padre, declarando la grandeza de Su nombre. Las palabras triunfantes de David – nuevamente, perfectamente cumplidas en su Gran Hijo Jesús; reflejan una profunda sabiduría y profundidad espiritual. El Dios que responde al Desamparado permitió la aflicción del afligido; sin embargo, no menospreció ni abominó. Dios ha usado y usaría esa aflicción para un buen y gran propósito. La fidelidad de Dios al Desamparado se convierte en el fundamento de su fidelidad para con los necesitados, como los humildes. Su satisfacción en la obra del Hijo de David significa gracia, bendición y gozo (Vivirá vuestro corazón para siempre) para los demás.

Podemos decir que esta sección del Salmo 22 muestra la segunda gran razón por la que Jesús fue a la cruz: simplemente por amor a aquellos que creerían en Él y en Su obra salvadora, y por lo tanto se acordarán, y se volverán a Jehová. No es una exageración demasiado sentimental decir que Jesús pensó en Sus redimidos y los amó hasta la cruz y en la cruz. La experiencia de aflicción y crisis no hizo que el antes Desamparado perdiera ningún sentido de confianza en el poder y la autoridad de Dios. El reinado del Señor sobre las naciones da sentido tanto a Su crisis anterior como al llamado a todas las naciones a adorar ante el Señor.  Esto nos recuerda que un día Jesús reinará sobre todas las naciones. De lo contrario, sería impensable. ¿Está Cristo; el gran Rey, satisfecho de establecerse en un rincón del mundo como gobernante de una escasa provincia?

La fidelidad de Dios al antes Desamparado se cuenta a través de las generaciones, trayendo gran gloria al Señor. Todos mirarán lo que se ha logrado en y a través del antes Desamparado y escucharán “que él hizo esto”. Podemos decir que Jesús pensó en Sus hermanos judíos en la cruz. Pensó en los gentiles que entran en la asamblea de los redimidos, en la gran congregación. Incluso pensó en las generaciones futuras a quienes rescataría y que confiarían en Él. Finalmente, la visión se extiende a las generaciones no nacidas. En términos que anticipan la predicación de la cruz, relatando la justicia de Dios, o liberación, un significado secundario de la palabra) revelada en la acción que Él ha tomado.

Todo esto se suma a la maravillosa verdad; verdadera para el rey David de Israel, pero mucho más gloriosamente cumplida en Jesucristo – que ninguno de los sufrimientos del Desamparado fue desperdiciado. Cada gota de esa copa de agonía fue y es usada para la gran gloria de Dios. En la mayor medida, Jesús se apropió de la victoria de la segunda mitad de este salmo tanto como de la agonía de la primera mitad. “Justo antes de morir, Jesús clamó: “Consumado es”. Esta es una cita del último versículo del Salmo 22. En nuestro texto, ese versículo dice, “él hizo esto”, refiriéndose a Dios como sujeto. Pero no hay objeto para el verbo en hebreo, y también se puede traducir, “Consumado es”.  El salmo que comenzó con el clamor de abandono termina con la palabra, él ha obrado y un anuncio no muy alejado del gran clamor de nuestro Señor: “Consumado es”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.