El rey se alegra en tu poder, oh Jehová: El Rey David tenía muchas razones para alegrarse en el poder de Dios. Quizás esta alegría vino de la perseverancia y éxito en batalla o de alguna otra liberación. El tono para la introducción de este Salmo es apasionado. El poder y salvación de Dios llegaron a David en respuesta tanto al deseo de su corazón como de sus oraciones habladas (la petición de sus labios).

Hay muchas cosas que pueden estorbar a la oración en la vida del creyente; cosas que pudieran prevenir que uno diga lo que David dijo, Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Una oración sin contestar debe ser tenida como una señal de que algo debemos arreglar o ponernos a cuentas con Dios. Algunas veces nuestras oraciones no son contestadas porque tenemos la idea como si Dios estuviera en deuda con nosotros y esto claramente esto es un estorbo para la oración contestada. Selah: La idea en el hebreo para esta palabra (la cual ocurre 74 veces en el Antiguo Testamento) es de una pausa. La mayoría de las personas piensan que habla de una pausa de reflexión, una pausa para meditar en las palabras acabas de leer. También puede ser una instrucción musical, para algún tipo de interludio musical. Este Selah es como una oportunidad para agradecer a Dios por el poder y salvación que Él ha mostrado en nuestra vida, y por la gloriosa manera en que Él contesta la oración. Nosotros, como el Rey David de antaño, nos alegramos en un Dios tan grande y lleno de amor.

El Rey David podía ver que el bien de Dios le había salido al encuentro. Dios se lo trajo a él, más de lo que David haya podido perseguir dichas bendiciones de bien. Era cierto de que Dios fue delante de David con bendiciones y que David lo reconoció y alabó por ello. Pero a menudo no lo parecía: especialmente dentro de los largos años entre su unción para el trono mientras fue joven, hasta cuando finalmente tomó el trono de Israel. El bien y gracia de Dios nos sale al encuentro en todo tiempo. David llevó la corona, tanto del trono de Israel – la nación especial de Dios – y la corona de la victoria. La naturaleza del oro fino muestra que tan especial era la nación y la victoria. Del Rey David era innegablemente cierto de que dejó a Dios poner la corona sobre su cabeza. Aunque en un sentido él tenía el derecho y las razones para de una manera forzosa tomarla de Saúl, esperó para que Dios la pusiera sobre su cabeza. David fue a la batalla orando que Dios preservara su vida, y ahora celebraba la respuesta a esa oración. En el peligro de vida y muerte de la batalla, a David le fue dada vida y largura de días.

David sabía sobre la exaltación que venía a los reyes y a los victoriosos en la batalla; pero aquí declara que esta gloria, esta honra, esta majestad que disfrutaba venía de Dios y no de sí mismo. Pensamos particularmente que lo que Salmo 21:6 nos dice es de Jesús: Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia. Dice Isaías 53:3 que aun cuando Jesús fue un varón de dolores y a pesar que conoció bien la aflicción, al mismo tiempo Él fue un hombre que sabía lo que era ser bendecido para siempre y el estar lleno de alegría. La expresión, ‘el tiempo de tu ira,’ nos recuerda que ahora es el tiempo de su gracia, así que habrá un tiempo preparado para su ira. El juez va a lo penal en un tiempo señalado. Hay un día para la venganza de nuestro Dios; deja que aquellos que desprecian el tiempo de la gracia recuerden este día de ira. Aquellos que pudieron haber tenido a Cristo para gobernar y salvarlos, pero que le rechazaron, y pelearon en su contra, aun el recuerdo de eso será suficiente para hacer de ellos un horno feroz de sí mismos por la eternidad.

La fuerte declaración de juicio en Salmos 21:8-10 parece demandar una explicación. ¿Por qué un juicio tan severo? Porque ellos intencionalmente se rebelaron en contra de Dios y Su pueblo, aun cuando sus planes eran más grandes que su habilidad para llevarlos a cabo. La intención de la maldad tiene un virus en él el cual no es encontrado en pecados de ignorancia; ahora, mientras los impíos con malicia de antemano buscan atacar el evangelio de Cristo, su crimen es grande, y su castigo será proporcional. David ve – y quizás literalmente vio – a los enemigos de Dios huyendo en el campo de batalla, dándose a la fuga de la avanzada del ejército de Dios. Él vio a los enemigos de Dios tan indefensos delante de las saetas dispuestas y de los arcos tensados, del Dios guerrero y juez. Sus saetas están apuntando a sus rostros. Engrandécete, oh Jehová, en tu poder: David adoró a Dios aquí directamente. Exaltó al Señor, quien tenía este gran poder en Sí mismo, y que jamás necesita confiar en otro por poder. Después de la directa declaración de alabanza, David expresó la determinación que él y el pueblo de Dios continuarían alabando a Dios y el hacerlo por medio de cánticos. El final del Salmo es consistente con el tono de todo el Salmo. Está lleno de alabanza hacia Dios por las bendiciones de la victoria, liberación, y oraciones contestadas. Esta actitud debiera de estar siempre entre el pueblo de Dios.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.