Al parecer David escribió este Salmo en un tiempo de tribulación, ya que pidió ser guardado, y tomó confianza en que no sería conmovido (Salmo 16:8), y tuvo confianza en algún tipo de resurrección (Salmo 16:10). Aun así, el tono de este Salmo no es de desesperación o de queja; está asentado en la alegría. A pesar de sus problemas David tuvo una confianza que le impulsa a alabar a Dios. Especialmente presenta la oración en un sentido espiritual. Guárdame del mundo; no dejes que me deje llevar por las emociones; no me dejes ser llevado por sus halagos, ni que tema el fruncir de los ceños. Guárdame del maligno; no dejes que me tiente más de lo que pueda soportar. Guárdame de mi mismo, guárdame de la envidia, el egoísmo, de tener un mayor precepto de mi mismo, de ser perezoso y orgulloso. Guárdame de la iniquidad, la cual muchos van siguiendo, y guárdame de aquellas iniquidades en las cuales estoy inclinado a seguir, de los conocidos y de los males aun no conocidos. David sabía hablar a su propia alma; Salmos 42:6 y 43:5 son otros ejemplos. Es algo bueno el hablar a nuestra propia alma. Y él sabía que lo mejor de él – toda su bondad – no era nada fuera de Dios. David se complacía en el pueblo de Dios, a pesar de todas sus fallas, escándalos y vergüenzas. También David entendió que aquellos que servían a otros dioses encontrarían muchos dolores en la vida.

Después de declarar que no había nada que hallar en los dioses paganos, David explicó el bien que recibía de Dios. David era el hijo menor de una familia con muchos hijos. Él pudo esperar nada de herencia de su familia; pero encontró gozo y consuelo en el hecho de que Dios era la porción de su herencia, y sabía que su herencia era hermosa. Las cuerdas que marcaban su herencia cayeron en lugares deleitosos. Las palabras de David aquí hablan de contentamiento. Esta contento con lo que Dios le ha dado. Una señal de nuestra era – especialmente con la generación de nacimientos de bebés, y quizás más con lo que le sigue – es descontento, aburrimiento, y falta de descanso.

Los dioses falsos de las naciones jamás dieron consejo de la manera que el Señor ofreció a David. Cuando David necesitaba dirección, Dios se lo daba, y, por lo tano, David alababa a Dios. David fue instruido primero por Dios y Su palabra, y por lo tanto podía también instruirle en los caminos de Dios. Este es un ejemplo de los beneficios que vienen de la transformación de la manera de pensar que se menciona en Romanos 12:1-2.

A Jehová he puesto siempre delante de mí: Esto habla de la decisión que hizo David de colocar a Dios en primer lugar en su vida. Se determinó en que Dios siempre sería su enfoque, su perspectiva. Ese esfuerzo de fe es la misma vida de la devoción. Dios es solo nuestro en realidad cuando estamos conscientes de Su cercanía, y es un raro amor de Su parte, el cual se satisface con pasar los días sin colocarse Él mismo antes. Porque está a mi diestra, no seré conmovido: Este era el sencillo resultado de la decisión de David de colocar a Dios primero. Había una posición de seguridad en la vida de David la cual no pudo de otra manera existir.

El salmista describió otro beneficio de la decisión de poner al Señor siempre antes que a él. Era la confianza en el cuidado y bendición de Dios más allá de la vida. David tenía una esperanza fija (una confianza, no meramente un simple deseo), de que Dios no dejaría su alma en la tumba (Seol), sino que su vida continuaría en la presencia de Dios.

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo: Con estas palabras David parecía entender los beneficios de esta vida comprometida hacia Dios, la cual recibió tanto en esta vida como en la por venir. La senda de la vida es algo disfrutado por el creyente, tanto ahora y en la eternidad. Dios nos da vida eterna para disfrutarlo como un presente, extendiéndose hacia la eternidad. David tenía una entera seguridad de que su vida con Dios – tanto ahora como para siempre– estaría marcada por la mayor y mejor de las delicias. Esta es vida vivida por encima de los huecos entretenimientos y emociones.

La conclusión de este Salmo es especialmente maravillosa cuando consideramos como comenzó. “El refugiado del versículo 1 encuentra una herencia, y su herencia va más allá de todo lo imaginable y explorable. Cuando volvemos al primer versículo, recordamos que esta vida de gusto, regocijo y plenitud de gozo no es una vida libre de problemas. Es una vida que podría ser retada, y enfrentar ataques en muchos niveles. Sin embargo, en una vida comprometida con Dios, se ha hecho y se disfruta, es una vida segura, feliz y bendecida.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.