Bienaventurado se traduce de la palabra hebrea “esher,” la cual lleva la idea de felicidad o contentamiento. Esher viene de la palabra hebrea ashar, que en su raíz, significa “estar derecho” o “estar en lo correcto.” Bienaventurado el varón habla de la felicidad, la bendición, el contentamiento en la vida del hombre o mujer que está bien o “correcto” con Dios. El varón justo será un hombre bienaventurado, un hombre feliz.

Alguien bienaventurado no hace ciertas cosas. Existe una manera en la cual él no andará, un camino en el cual no estará, y una silla en la cual no se sentará. Se puede decir que esto habla de pensar, comportarse y pertenecer. El hombre justo y el hombre impío son diferentes en la manera que piensan, en cómo se comportan, y a quien le pertenecen. La gran lección para ser aprendida del todo es, el pecado es progresivo; una inclinación o hecho malvado conduce hacia otro. Aquel que actúa a través de un mal consejo pronto hará obras malas; y aquel que se abandona a si mismo hacia malas obras podría terminar su vida en una total apostasía hacia Dios. Los malos tienen consejo, y el justo no andará en él.

Los pecadores tienen un camino por el cuan van, y el justo sabe que él no pertenece a ese camino. Camino habla de una senda, una dirección, una manera, y el justo no viaja en la misma dirección que los pecadores. El justo no tiene temor en tomar un camino menos transitado, porque él sabe que conduce hacia la bendición, felicidad y vida eterna. Dios tiene un camino, y es un buen camino para tomar. Los escarnecedores aman el sentarse y criticar al pueblo de Dios y las cosas de Dios. El justo no se sentará en esa silla. En lugar de eso deberíamos de sentirnos orgullosos de seguir a Cristo Jesús.

A través de los Salmos, la frase ley de Jehová es utilizada para describir toda la palabra de Dios, no solamente la porción de la “ley” de los primeros cinco libros de la Biblia. ¡El justo se deleita con la palabra de Dios! ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te emociona? Esta es una buena manera para ver lo que es importante para ti. Si el placer personal es la única cosa que te hace feliz, entonces eres una persona egocéntrica. Si el estar con tu familia o amigos te deleita, eso puede ser mejor, pero aún se queda corto. El justo halla su delicia en la ley de Jehová. Si una persona se deleita en algo, no le debes de rogar que lo hagan o que le guste. El justo medita en la palabra de Dios. No la escucha solamente y se olvida, él piensa en ella. ¡Los Cristianos deben de meditar en la palabra de Dios! El justo solamente tiene la palabra de Dios en su mente dos veces al día: de día y de noche. ¡Eso cubre todo!

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas: Un árbol junto al río tiene una fuente continua de agua. Jamás se secará porque siempre está tomando lo que necesita. Si constantemente estamos necesitados, puede ser digno el examinar si estamos plantados o no junto a corrientes de aguas. El justo da fruto, tales como el fruto del Espíritu. El fruto llega naturalmente de este árbol porque esta plantado donde debe estar. El fruto también tiene su tiempo. Algunos se desaniman cuando comienzan a andar como un hombre justo, y el fruto no es evidente inmediatamente. Ellos necesitan esperar hasta que den fruto a su tiempo. No es que el justo tenga el “toque de Midas”, y que todo lo que toque le hará rico y estar cómodo. Pero en la vida del justo, Dios saca algo bueno y maravilloso de todo. Aún de las circunstancias difíciles saca algo que prosperará.

A menudo pareciera que los malos tienen estas cosas, y en veces pareciera que tienen más que los justos. ¡Pero no es así! Cada una de estas cosas son pasajeras en la vida de los malos; se podría decir que ellos no las poseen. Ellos son como el tamo que arrebata el viento: El tamo es la liviana “carcasa” alrededor del grano, la cual debe ser quitada antes que el grano pueda ser molido en harina. El tamo era lo suficientemente liviano como para ser separado del grano echando un puño hacia el viento y permitiendo que el viento se llevara el tamo. Debido a que los malos ni tienen “peso”, ellos serán hallados faltos en el día del juicio.

Esto es verdad también en el futuro, debido a que los pecadores no compartirán el mismo glorioso futuro de los justos. El justo puede tener paz debido a que un Dios amoroso en los cielos conoce su camino, y le protegerá y le guardará. La senda de los malos conduce hacia la destrucción. Están en un amplio camino que puede ser cómodo por ahora, y les da mucha compañía, pero al final ellos perecerán. Al menos cuatro veces en el Libro de los Hechos el cristianismo es llamado el Camino. Ciertamente, es el camino de los justos, no la senda de los malos. ¿En cuál camino estás tú?

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.