Pablo describe la grandeza del amor de Dios. Es amor dado a los que no lo merecen, a los que son débiles, a los impíos, a los pecadores. Esto enfatiza el hecho de que las razones del amor de Dios se encuentran en Él, no en nosotros. ¿Quiénes son estas personas? ¿Quiénes son los impíos y malvados por los cuales murió Jesús? Pablo dedicó los primeros dos capítulos y medio del libro de Romanos diciéndonos que todos nosotros somos esas personas.

Pudo parecer tarde para algunos, pero la obra de Jesús fue hecha en el momento perfecto del plan de Dios: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo. (Gálatas 4:4) El mundo estaba preparado espiritual, económica, lingüística, política, filosófica y geográficamente para la venida de Jesús y la propagación del Evangelio. A su tiempo también tiene el significado de que Jesús murió a su tiempo por nosotros. Él murió cuando éramos pecadores en necesidad de un Salvador. Su tiempo fue justo para nosotros. Pablo mencionó la idea de un sacrificio substituto con la palabra propiciación en Romanos 3:25. Aquí, él vuelve a tocar el punto al decir que Cristo … murió por los impíos. La palabra griega antigua: “por” es la palabra huper, la cual significa “por el bien de, en lugar de, en nombre de. Otros lugares en donde huper es usada en el Nuevo Testamento nos ayudan a entender esto. En Juan 11:50, leemos: ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por [huper] el pueblo. Gálatas 3:13 dice, Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por [huper] nosotros maldición.

Si Cristo murió por los impíos, este hecho deja a los impíos sin excusa si ellos no vienen a él, y creen en él para salvación. Si hubiera sido de otra manera ellos pudieran haber dicho: ‘No somos aptos para venir’, Pero eres impío, y Cristo murió por los impíos, ¿por qué no por ti? El amor de Dios es un amor que va más allá del mejor amor entre humanos. Un buen hombre podría morir como un noble mártir para otra persona, como un justo o uno bueno. Pero Jesús murió por aquellos que no eran justos ni buenos.

¿Cómo muestra la muerte del Hijo el amor del Padre? Porque fue más difícil para el Padre enviar a Su único Hijo, y porque Dios [el Padre] estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. (2 Corintios 5:19) Sería fácil ver la cruz como una muestra de la indiferencia de Dios, un Dios que deja que el inocente Jesús sea tomado por hombres malvados, torturado y crucificado mientras no hizo nada … Al menos que haya un sentido en el que el Padre y Cristo sean uno, no es el amor de Dios lo que muestra la cruz. La obra de Jesús en la cruz por nosotros, es la prueba definitiva de Dios y de Su amor por ti. Él puede dar pruebas adicionales, pero no puede dar pruebas más grandes. Si la cruz es la prueba definitiva del amor de Dios, también es la prueba definitiva del odio del hombre. También prueba que la altura del odio del hombre no puede derrotar la altura del amor de Dios. La demostración del amor de Dios no es tanto en que Jesús murió, sino por quien murió Jesús: pecadores y rebeldes en contra de Él.

Si somos justificados por la obra de Jesús, podemos estar seguros de que también por él seremos salvos de la ira. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres (Romanos 1:18) fue puesta en Jesús como un sustituto en lugar del creyente. Por naturaleza, algunos se inclinan a prologar estas grandes promesas de Dios con “mucho menos” con respecto a ellos mismos. Dios quiere que lo vean simple y claro: Pues mucho más es el amor y la bondad de Dios dada a nosotros y mucho más podemos tener confianza en Él.

Salvos de la ira: ¿La ira de quién? La ira justa de Dios. Es cierto que debemos ser salvados de este mundo, de la carne y el diablo, pero más que todo debemos ser rescatados de la ira justa de Dios. Dios nos mostró tan dramático amor, ¡piensa en las bendiciones que disfrutaremos una vez que hallamos sido reconciliados con Dios! Si Dios hace esto por Sus enemigos, ¡cuánto más hará por Sus amigos! Esta reconciliación no solamente es útil cuando morimos; También toca nuestra vida ahora mismo. Dios a terminado para siempre tratando con los creyentes sobre la base de la ira. Él les puede castigar como un Padre amoroso, pero no como castigo o pago por sus pecados. Dios permite la disciplina para traer corrección amorosa y guía. El punto está claramente enfatizado. Lo que importa es lo que tenemos por Jesús. Lo que tenemos por nuestras propias obras no importa y no puede ayudarnos. Todo es por Jesús.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.