El problema entre el pueblo y los líderes de Israel era que se olvidaban; voluntariamente, que Jehová miraba y recordaba su pecado. Nosotros a menudo deliberadamente olvidamos que el Señor ve y recuerda cuando pecamos. Puede quedar como un secreto delante de los hombres, pero no delante de Dios. Él dice, delante de mí están. ¿Has olvidado? ¿Crees que Dios no ve? ¿Crees que Dios no ve tu adulterio o sexo antes del matrimonio? ¿Crees que tu hábito de pornografía pasa desapercibido? ¿Crees que los ojos de Dios están cerrados cuando te emborrachas o te drogas? Hay muchas personas hoy en día que van a la iglesia quienes piensan que Dios se olvida o nunca ve tales cosas, debido a que lo hacen y luego llegan a la iglesia y hacen una profesión de piedad, pretendiendo que esas cosas nunca son parte de su vida. Hay una preciosa promesa para aquellos que vienen a Dios bajo el Nuevo Pacto: Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado en Jeremías 31:34. A menudo pensamos que el tiempo hará que Dios se olvide de nuestro pecado, pero no es así. Solamente el sustituto de expiación de Jesús, crucificado en nuestro lugar bajo el Nuevo Pacto, hace que Dios se olvide de nuestro pecado.
Dios estaba dispuesto a curar a Israel de su pecado y sus efectos, pero no por mucho mientras éstos actuaron como si Dios no mirara sus pecados. Ellos debían de tratar a Dios como Él realmente es, un Dios que ve y recuerda el pecado descubierto y sin arrepentimiento. La frase “con su maldad alegran al rey” probablemente se refiere a los complots de asesinatos exitosos en contra del trono de Israel durante el ministerio de Oseas. Ya que hubo cuatro reyes que fueron destronados violentamente durante su ministerio, es difícil el decir cuál es el que él da a entender. Israel fue inflamado con un deseo y una pasión de ir tras los ídolos, como las brasas de un fuego recién avivado, listo para hornear pan.
Pablo utilizó la misma ilustración de “lujuria que arde” en1 Corintios 7:9: pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. Israel no podría arder, como un horno tras los ídolos y al mismo tiempo clamar a Jehová. Ellos de hecho continuaron en llevar sacrificio a Jehová, pero era una ceremonia vacía, no un verdadero clamor hacia Él. La idea es la de una torta a “medio hornear”. En aquel día, el pan a menudo era preparado como una torta que era cocida de ambos lados, como un panqué. Al pensar que ellos podían servir tanto a Jehová como a los ídolos, Israel es como un panqué que no es volteado; quemado de un lado, y sin cocinar del otro. La tragedia de la ruina de Israel es que la nación está siendo devastada por el pecado, pero no lo supo. Ellos debieron saberlo, porque aún la soberbia de Israel testificará contra él en su cara; pero en su ciega ignorancia no se volvieron a Jehová su Dios.
El hombre tiene una sorprendente habilidad para engañarse a sí mismo cuando está en pecado. Bien dijo Jeremías, Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Al considerar la facilidad con la que nos engañamos a nosotros mismos, y como nuestro pecado puede ser aparente para todos excepto nosotros, la condición de Israel no es inusual: Quemado y arruinado; pero no lo supo. Fuerza devorada; pero no lo supo. Envejeciendo y debilitándose; pero no lo supo. la soberbia testifica en su contra; pero no lo supo. Esto fue dicho de Sansón después de que Dalila cortara su cabello: Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él. Este es el lugar donde el pueblo de Israel; y algunos seguidores de Dios hoy en día, estaban. Están lejos de Dios y ya están sufriendo los efectos, pero no lo pueden ver. Israel es tan necio como un anciano que piensa y actúa como si él aún fuera joven. “Él comenzó a declinar y decaer, como un hombre lo hace al crecer después de los 50 años.”
Oseas amontona ilustración tras ilustración. Ahora Israel es como un ave que se la pasa fluctuando, confundida y sin dirección. Ellos piensan que pueden escapar de Dios al correr hacia otras naciones, pero el Señor les dice, “tenderé sobre ellos mi red.” La culpa de Israel se incrementa conforme a lo que se ha anunciado y que ellos escucharon. Un conocimiento mayor significa mayor responsabilidad. Como Jesús lo dijo, porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Israel vio sus problemas, pero no sus pecados. Cuando la mano de Dios está en contra del hombre, él fácilmente ve que tiene un problema, pero a menudo no lo ve como un pecado en contra de Jehová. Así, cuando Israel tuvo problemas, ellos gritaban sobre sus camas, pero no hacia Jehová. Ellos buscaban remedios, pero no de parte del Altísimo.
Oseas añade otra ilustración, de un arco defectuoso que no disparará una flecha de manera derecha. Todo lo que sale de Israel yerra en el blanco, debido a que son como arco engañoso. Son como un arma inútil y peligrosa.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
