Como si Jehová trajo Israel a la corte, aquí Dios describe los cargos en contra de la desobediencia de Israel. Cada uno de estos tres puntos está conectado. Cuando el pueblo se olvidó del conocimiento de Dios, pronto la verdad y la misericordia no estarían. La verdad debe estar arraigada en algo más que una opinión personal, y la misericordia significa el ir más allá del interés propio. La verdadera sabiduría y el entendimiento siempre comienzan con el conocimiento de Dios. Todo tiene su conexión al dejar el conocimiento de Dios. Pronto, la verdad y la misericordia son cosas del pasado, y las personas ya no practican más las restricciones. Cuando el hombre no quiere o no puede restringirse a sí mismo, los homicidios y la destrucción le siguen. Nuestra era moderna está completamente puesta en contra de la idea de restricción. Lo ves en consignas de anuncios modernos. El mensaje es el mismo: Haz tus propias reglas. No le contestas a nadie. Eres el único que importas. Tu universo gira alrededor de ti. Solamente debieras de restringirte si lo deseas.
Homicidio tras homicidio en el antiguo Hebreo, significa literalmente “obra sangrienta toca obra sangrienta.” Aparentemente los crímenes violentos se han convertido en algo tan común, que uno parece que le sigue al otro, como si se estuvieran tocando. Este es el fruto trágico de olvidarse del conocimiento de Dios, la verdad, la misericordia, y la restricción. Satanás canta dulcemente hacia nosotros, haciéndonos pensar o esperar que el desechar estas cosas es una puerta hacia la libertad; pero únicamente es un camino hacia la destrucción.
En pasajes como Deuteronomio 17: 9-12, Dios claramente le ordenaba a Su pueblo que escucharán y se sometieran a los sacerdotes, quienes dirigían y ayudaban al pueblo con la Palabra de Dios. Pero debido a que el pueblo desechó el conocimiento de Dios, la verdad, la misericordia, y se dieron al desenfreno, ellos no escucharían a los sacerdotes, y en lugar de eso contendían con ellos. Esto ayuda a explicar la apertura del versículo: hombre no contienda ni reprenda a hombre. La idea es, “Ellos no escucharán al sacerdote, pero ellos, en vez de eso, tendrán contienda con él. Así que no pierdas tu tiempo intentando tener contienda o reprenderlos tú mismo. Es lo suficientemente malo el caer en la noche, pero al menos podemos entenderlo. Pero cuando el pueblo de Dios echan el conocimiento de Dios, la moderación, y la guía de los líderes, entonces estos caerán aún en el día. Dios ilustra una imagen tan desolada de que aún el profeta es arrastrado hacia el nivel del pueblo, y cae. Quizás el profeta pensó que él estaba seguro o era inmune, debido a su posición espiritual o reputación, pero no lo es.
Cuando el pueblo de Dios es destruido y consumido, no es debido a que Dios ha perdido Su amor o fuerza. Es porque Su pueblo esta falto de conocimiento. No es que Dios diga que Su pueblo sea totalmente ignorante. Ellos tienen algún conocimiento, pero no lo suficiente. Ellos quizás tienen lo suficiente para pensar que lo saben todo. ¿De qué tipo de conocimiento están ellos faltos? En el contexto, la primera respuesta debe ser la falta de conocimiento de Dios. Ellos conocen a Dios en algo; quizás poco, pero no lo suficiente. Quizás ellos sentían que conocían lo suficientemente bien a Dios. El segundo tipo de conocimiento del cual ellos están faltos es el conocimiento de la palabra de Dios (porque olvidaste la ley de tu Dios). Ellos conocen algo de la Palabra de Dios – quizás poco – pero no lo suficiente. Quizás ellos sentían que ya conocían suficientemente la Palabra de Dios.
No debería de sorprendernos que haya una conexión entre el conocer a Dios y el conocer Su Palabra. Algunas personas creen que el conocimiento de la Biblia es aburrido o difícil, y que no es necesario para un verdadero caminar con Dios. Pero Dios y Su Palabra están vitalmente conectados. Cuando Dios buscó el término para expresar Su naturaleza, Él se llamó a sí mismo “El Verbo.” Cuando conocemos a Dios por quien Él realmente es, esto afecta nuestra conducta. “Donde no hay conocimiento de Dios, no convicción de su omnipresencia y omnisciencia, ofensas privadas, como el robar, adulterios, y muchos más, prevalecerán.”
La enseñanza era un deber importante de los sacerdotes. Su descuido de esto demuestra el lugar importante que el ministro, el pastor, el predicador, tiene en presentar a Dios y Su Palabra hacia el pueblo. Del sacerdocio nos recuerda que el sacerdote no solamente servía por parte del pueblo, sino también por parte de Jehová. El sacerdote representaba el pueblo a Dios, pero también representaba; a través de la predicación de la palabra, a Dios hacia el pueblo. Dios bendijo a los sacerdotes con grandeza, pero éstos tomaron la bendición de Dios por sentado y solamente pecaron contra Dios aún más. La bendición es un don de dos filos; es obviamente maravilloso el ser bendecido, pero también trae más responsabilidad y más oportunidad para pecar. Los sacerdotes pudieron pensar que estarían inmunes del juicio que vendría sobre Israel. Después de todo, ¡eran sacerdotes! Pero Dios promete que cuando el juicio llegue, será el pueblo como el sacerdote. Un aspecto del juicio que Dios promete es que Israel no será bendecido con grandeza. Ellos tendrán, pero nunca parecerá ser suficiente, y nunca estarán satisfechos.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
