Dios recuerda Su tierno amor por Israel, y esto, hace más de 500 años antes del tiempo de Oseas, Él los sacó de Egipto. Esto es una “profecía inesperada” cumplida en la vida de Jesús. Mateo 2: 15 nos muestra como las palabras de Egipto llamé a mi hijo fue cumplido cuando el niño Jesús regresó de Egipto, después de escapar allí durante la noche de la masacre de los inocentes por parte de Herodes. Dios llamó a Israel fuera de Egipto, pero la idolatría de los Baales llamaba a Israel, y ellos se olvidaron de Jehová y siguieron a los Baales las cuales eran las deidades locales de Canaán.

Dios hace tanto por Su pueblo que ellos no se dan cuenta de ello. A menudo le atribuimos la bendición directa de la mano de Dios a alguna otra fuente.
Tomándole de los brazos es una ilustración de un padre enseñándole a su hijo como caminar, al tomar los brazos del niño, y al apoyar al niño mientras hace sus torpes pasos. Aun cuando Dios atrae a Su pueblo, es con cuerdas humanas de amor, no con una manipulación áspera o coerción. Dios nos quiere ganar, pero no por medio de la fuerza bruta.  En el mundo antiguo, los imperios Persa y Griego pelearon guerras amargas. En el ejército Persa, los soldados eran como esclavos, y eran llevados a la batalla con azotes y amenazas. En el ejército Griego, los soldados eran hombres libres y patriotas, y pelearon por Esparta y Grecia, por amor hacia el país y un sentido del deber. Los pequeños ejércitos de Grecia vencieron a los grandes ejércitos Persas. Dios nos llama como un ejército de hombres libres, patriotas agradecidos del reino de Dios.

El yugo de sobre su cerviz se refiere en relajar y aflojar el yugo de un animal para el arado, dándole al animal el descanso y la libertad para respirar. Dios se humilló a Si mismo par ministrar a Su pueblo necesitado. Uno podría pensar que está por debajo de la dignidad y el honor de Dios el dar de comer a Su pueblo, pero Él no piensa así. Este es el corazón reflejado en la naturaleza de siervo de Jesús.

Que ellos no se quisieron convertir, no era tanto el pecado de Israel el cual los metió en problemas. Fue su testaruda renuencia a convertirse de sus pecados. Por eso, Dios se aseguraría que la destrucción y el exilio les esperaran. Rebelión significa que en un tiempo Israel tuvo un andar más cercano y real con Dios. Ahora eso está en el pasado, y su profesión esta simplemente vacía. Ellos llaman el Altísimo de una manera un tanto formal, pero no le exaltan con sus vidas. Aunque las nubes negras de juicio están en el horizonte, Dios no toma placer en el castigo que está a punto de llegar sobre Israel. En lugar, Él dice, “se inflama toda mi compasión.” Estamos en pecado, y somos culpables delante de Dios. Pero aún Él dice, ¿Cómo podré abandonarte? La justicia demanda que Él haga esto, pero en Su corazón Él debe encontrar una manera para dar salvación. En esto, Dios envía a Cristo Jesús, y en la cruz Jesús fue “abandonado” en nuestro lugar.

Adma y Zeboim eran dos ciudades cerca de Sodoma y Gomorra las cuales también fueron destruidas. Dios dice, “No puedo permitir que Mi pueblo sea atrapado en la destrucción que vendrá sobre todas las naciones, como Adma y Zeboim fueron atrapadas en la destrucción que vino sobre Sodoma y Gomorra.” Aunque su pecado lo merecía, Dios no eliminaría a Israel. Él dejará un remanente, y restauraría la nación. La paciencia, perdón y compasión del Señor hacia Su pueblo parece increíble hasta que reconocemos que Él no es un hombre, sino Dios. Su amor y perdón son de un orden diferente.

Hay muchas diferencias entre Dios y el hombre en el asunto del perdón. El hombre no puede contener su ira por mucho, no puede soportar a otros cuando está cansado, estresado o disgustado, no se reconciliará si la persona que le ofendió es una persona de mal carácter, a menudo está dispuesto a reconciliarse si la parte ofensora ruega por perdón y hace su primer movimiento, está dispuesto solamente a ser reconciliado si la parte ofensora jamás volverá a hacer el mal, cuando se reconcilia, no vuelve a colocar al ex ofensor hacia un lugar de gran estatus y compañerismo. El hombre, cuando es tratado injustamente, no soporta toda la pena del mal que se le ha hecho, cuando intenta reconciliarse, no continuará si es rechazado, no restaurará a un ofensor sin un tiempo de prueba, no amará, adoptará, honrará, y se asociará con aquel que le ha hecho mal, no confiará en alguien que anteriormente le ha hecho mal.

Lo que pasa como perdón entre los hombres no es como el asombroso perdón de Dios. “Suponga que alguno haya ofendido gravemente a cualquiera de ustedes, y que pida tu perdón, no piensas que probablemente le dirás, ‘¿Bueno, sí; pero yo, yo, yo, no puedo olvidarlo? ¡Ah! queridos amigos, este es el tipo de perdón que tiene cortada una pierna, es un perdón cojo, y no vale mucho.

Dios habla de la restauración definitiva de Israel, una expresión de Su misericordia hacia Efraín. Dios hace estas promesas sabiendo el estado actual de Israel. Aunque Judá está en un mejor lugar que Israel, Dios aún hace promesas con un conocimiento pleno de su estado actual.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.