Oseas era un hombre de Dios utilizado para hablar por medio de él. Su nombre significa “salvación.” Proviene de la misma raíz que el nombre de Jesús y Josué. A través del libro, Oseas nos mostrará que la salvación se halla al volver a Jehová, y al apartarnos de nuestro pecado. El nombre del padre de Oseas era Beeri. También sabemos que tuvo una mujer llamada Gomer, y dos hijos y una hija. En ninguna otra parte de la Biblia es mencionado Oseas. Su ministerio abarcó entre los años 760 a 720 a.C. durante los días de la monarquía dividida. Esto fue después de los días de David y Salomón, cuando el pueblo de Dios estaba dividido en una guerra civil, creando dos naciones: en el norte Israel, y Judá en el sur. Esto es cerca de 250 años después del tiempo de David, y algunos 650 años después de que Israel llegó a la Tierra Prometida.

La primera palabra de Dios para Oseas era algo para su propia vida. Esto es como Dios casi siempre trabaja. Oseas quizás hubiera preferido que Dios le diera una palabra para alguien más. Pero antes de que el profeta le pudiera hablar a la nación, él primero debía de escuchar lo que Dios tenía para él. Se le dijo a Oseas que tomara a una prostituta por mujer. En esta ilustración Jehová es el marido de Israel, y la atracción apasionada y crónica por los ídolos era como la lujuria de un fornicario. Su pueblo era tan infiel como lo era una prostituta. Muchos comentaristas se aferran a la idea de que Gomer no era una prostituta cuando Oseas la conoció por primera vez y se casó con ella, ella se convirtió en eso posteriormente, y Oseas sabía, de parte de Jehová, que ella sería así. Este puede ser el caso, pero no sabemos esto a través del texto. Puede ser de ambas maneras.

Podemos asumir que Oseas jamás se casaría con una prostituta, excepto por medio del mandato de Jehová. Mostró una gran obediencia para que él en verdad llevara a cabo este difícil mandato. Oseas se casó con Gomer, ella no cedió su profesión como prostituta. No era de que Oseas hallara a una mujer caída, y que a través del amor y bondad restaurara su virtud. Él se casó con una prostituta; sin duda esperando que ella cediera su pecado, y se dedicara solamente hacia él, pero ella permaneció como prostituta. Cuando Oseas y Gomer se casaron, ella probablemente le prometió amor y devoción eterno. Ella probablemente mostró señales de estar comprometida con Oseas. Pero después de un rato, y en circunstancias difíciles, ella cayó de nuevo en la prostitución. Quizás fue por un sentido de descuido. Quizás fue por un sentido de necesidad. Tristemente, compartimos la mismas razones inexcusables para nuestra idolatría, cuando preferimos a otro dios en lugar de al Señor Dios.

El primogénito de Oseas y Gomer fue “Jezreel” que significa “Dispersado”, y el nombre hablaba de dos cosas. Primero, Israel pronto sería dispersado en exilio por un ejército conquistador Asirio. Segundo, Jezreel se refiere al Valle de Jezreel, donde Jehú; el fundador de la dinastía que puso a Jeroboam II en el trono, masacró a todos los descendientes de Acab, estableciendo así su trono. Dios dirigió a Oseas a que nombrara a su hijo Jezreel, para confirmar Su promesa por causa de la sangre de Jezreel, al juzgar a la casa de Jehú. De la misma manera que la casa de Jehú caería, así lo haría todo el reino de Israel. Antes de que terminara el ministerio profético de Oseas, Israel fue derrotado, destruido, y llevado cautivo por el poderoso Imperio Asirio. El arco era un símbolo de poder en un día en el cual era el instrumento principal para la guerra. Así, un arco quebrado simbolizaba la pérdida de poder.

La hija se llama Lo-ruhama que significa: “Sin Misericordia.” Cada llamado de este infante con este nombre desafortunado le recordaría a Oseas y a todos los demás de un juicio y exilio venidero. El tercer hijo se llamó Lo-ammi, que significa: “No es Mi Pueblo.” Cada llamado de este desafortunado nombre del infante le recordaba a Oseas y a los demás que el pueblo de Israel había desechado a Jehová Dios, y que no deberían de ser considerados más Su pueblo. Ya que Gomer no cedió su prostitución, debió de haber una cruel ironía en el nombre de Lo-ammi. Quizás en verdad este no era el hijo de Oseas, sino de otro hombre. Quizás la apariencia de este niño era evidente. El mensaje que Dios debía entregar a Israel a través de Oseas era ya lo suficientemente duro, pero Dios también hizo que Oseas lo viviera.

Aunque Dios ha prometido juicio, los días de juicio no durarán para siempre. Después del juicio, llegará un día de prosperidad, grandeza y bendición. Dios cumplirá la promesa de Lo-ammi, pero el juicio no duraría para siempre. Un día Israel regresaría a Jehová, y una vez más serían llamados hijos del Dios viviente. Dios prometió una restauración tan plena, que la división causada por la guerra civil de Roboam y Jeroboam I; una división que duró por 170 años, un día sería borrada.

El primer hijo de Oseas y Gomer fue nombrado Jezreel, como una señal de juicio. Pero Dios promete una restauración tan plena que Jezreel  nuevamente será un nombre de grandeza, no de juicio. Y los siguientes dos infantes tienen su nombre redimido mientras Israel es tenido nuevamente como pueblo mío para Jehová y les es mostrada misericordia hacia ellos. Lo que fue una señal de juicio ahora es una evidencia de redención.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.