Debido a quien Dios es, y debido a quienes ellos eran (rebeldes y malvados), necesitaban que Dios hiciera la obra en ellos de salvación de sus enemigos.
Israel, en ese momento, no era una nación independiente; era un provincia del imperio Persa, y estaban bajo pesados impuestos y obligaciones Persas. Ellos le piden a Dios que los libere una vez más de esta opresión.
Basándose en la justicia de Dios y por todo lo que había venido sobre ellos. Esto da una buena descripción de lo que trata realmente una verdadera confesión. Esta reconoce que Dios está bien y que nosotros estamos mal (más nosotros hemos hecho lo malo). La confesión es estar de acuerdo con Dios sobre ambas cosas.
Es un momento tremendo en la vida de un cristiano cuando éste puede levantar la vista al rostro de Dios y decir, “Sí, Señor, Tú estás bien y yo estoy equivocado,” cuando él deja de discutir con Dios, y deja su controversia. Él dice, “Señor, sí, he recibido lo que merezco en esta situación. Tú estás bien; y yo estoy mal.” Esa es la cosa por la que Dios ha estado trabajando en su vida y en la mía desde el momento de nuestra conversión.
Israel necesitaba llegar hasta este lugar, donde sabiendo quién es Dios, y sabiendo quiénes eran ellos, hacen un pacto con Dios; incluso lo escriben, para comprometerse a sus caminos.
La cuarta señal segura de avivamiento; después del quebrantamiento de corazón, después de la reflexión sobre la bondad de Dios, después del reconocimiento de la pecaminosidad, es una renovación de nuestra obediencia. Llegamos a un lugar de decisión, por lo que esta obra de Dios no es solamente una experiencia, sino algo que moldea nuestro futuro.
La obra de Dios en nosotros nos debe llevar a un lugar de decisión; donde quiere que decidamos por Él, y que dejemos algunas otras cosas. Si usted necesita un punto de decisión, Alan Redpath dio una serie de preguntas de autoevaluación, para dar una idea de cómo:
¿Qué sobre mi relación con los hombres?
¿Estoy consciente o inconscientemente creando la impresión que soy un mejor hombre de lo que realmente soy? ¿Existe la menor sospecha de hipocresía en mi vida? ¿Soy honesto en todas mis palabras y acciones?
¿Tiendo a exagerar? ¿Soy confiable? ¿Puedo ser confiado? ¿Transmito confidencialmente lo que se me dijo en confianza? ¿Refunfuño y me quejo en la iglesia?
¿Soy celoso, impuro, irritable, delicado, desconfiado? ¿Soy cohibido, autocompasivo, o auto-justificativo? ¿Soy orgulloso? ¿Le agradezco a Dios que no soy como otras personas? ¿Hay alguien a quien tema, o me desagrade, o critique o resienta? Y si sí ¿qué voy a hacer al respecto?
¿Qué sobre mi devoción a Dios?
¿Está viva la Biblia para mí? ¿Le doy tiempo para que me hable? ¿Me voy a dormir en tiempo y me levanto a tiempo? ¿Estoy disfrutando en la actualidad mi vida de oración? ¿La disfrute esta mañana? ¿Cuándo estoy involucrado en un problema en la vida, hablo sobre ello u oro por ello? ¿Estoy desobedeciendo a Dios en algo, o insistiendo en hacer algo sobre lo que mi conciencia se siente muy inquieta? ¿Cuándo fue la última vez que hable con alguien con el objetivo de intentar ganarlo para Cristo? ¿Soy esclavo de libros, vestimenta, amigos, trabajo, o de lo que otros piensen? ¿Cómo empleo mi tiempo libre?
Cada una de estas preguntas debe hacernos reflexionar sobre nuestra relación con Dios en base a su justicia y nuestro pecado y al igual que Israel mostrar un corazón quebrantado, arrepentido, con una renovada obediencia y tomando la decisión de honrar a Dios.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
