Nehemías quería que Jerusalén creciera y prosperara. Pero antes de que eso pudiera suceder tenía que saber primero a quienes tenía ya. Tal y como cuando recorrió los muros caídos en 2:11-16, necesitaba conocer bien el problema. Así que, tomó un censo y vio el registro tomado por Esdras en Esdras 2: 1-70. Esta lista era importante porque cada una de estas personas era importante para Dios, porque hicieron lo que muy pocos de sus compatriotas judíos hicieron; se tomaron la molestia de regresar a la tierra prometida después de que ya habían echado raíces por setenta años en el imperio de Babilonia.

Estas son las personas que tenían un espíritu pionero; estaban dispuestos a soportar adversidades e incomodidades, porque tenían un llamado de Dios que era más importante que su propia comodidad. La vida era más sencilla en Babilonia, ¡pero era mejor en Jerusalén! Solo como el 2% de los Judíos que fueron llevados al exilio por los Babilonios regresaron, estos que tuvieron el espíritu pionero son dignos de mención; y son mencionados dos veces en la palabra eterna de Dios. Aquí y en Esdras.

Sería maravilloso tener tu nombre en la Biblia (a lo menos de una manera positiva). Aunque para nosotros es muy tarde para ese privilegio, Dios sí tiene un libro de memorias como lo dice Nehemías 3:16, y seguramente los nombres de los fieles pioneros de Dios estarán en él.

En esta lista muchas cosas eran importantes. Quiénes eran las personas, eran importante. De qué familias venían, era importante y sus dones para apoyar la obra fueron importantes; son nombrados específicamente hacia el final del capítulo. Algunos no podían ser sacerdotes hasta que su linaje fuera determinado. En el Antiguo Testamento, uno no podía ser sacerdote a menos de que estuviera establecido que descendían de Aarón, el hermano de Moisés, y el primer sumo sacerdote de Israel.

Esta lista fluye hermosamente después de la terminación de la obra, porque nos recuerda que la obra realmente trataba sobre todas estas personas. Los muros no eran realmente importantes; lo que era importante era el beneficio que los muros podían tener en las vidas del pueblo de Dios, haciéndolos capaces de vivir en paz y seguridad. Lo que era importante era el beneficio que el trabajo de construcción tuvo en las vidas enseñándoles a trabajar duro, trabajar en medio de la adversidad y los ataques, y trabajar hasta que el trabajo estuviera terminado.

En el resto de este capítulo 7 tenemos un registro de familias. Ésta es la misma genealogía que aparece en Esdras 2. Y quisiéramos que usted tome nota de esta genealogía porque es muy importante. Ahora, ¿por qué permitió Dios que se gastara tanta tinta en presentar dos veces la misma genealogía? Bueno, es que : La palabra de Dios dice, en el Salmo 112:6: para siempre será recordado el justo. Es como si Dios hubiera dicho, “Yo conozco a esa gente y quiero que usted sepa que los conozco”. Él ha colocado estos nombres aquí y lo hizo por duplicado. Como si fuera una copia con papel carbón. Él dice: “Quizás esto no le parezca interesante, pero para mí lo es. Yo conozco a cada uno de ellos, son míos”. Y ésta es simplemente una hoja del libro de las memorias de Dios.

Hay bastantes genealogías y listas de nombres en las Sagradas Escrituras. En el capítulo 49 de Génesis tenemos la lista de los doce hijos de Jacob, es decir, de las doce tribus de Israel. En el Segundo libro de Samuel 23, tenemos la lista de los valientes de David. Los primeros 10 capítulos del Segundo Libro de Crónicas son listas de nombres. Y en este mismo libro de Nehemías 3 nos da otra lista. En el Nuevo Testamento, vemos que Romanos 16 contiene una lista de nombres, Y Hebreos 11 presenta una lista de aquellos que se destacaron por su fe. Para nosotros son simplemente nombres, pero Dios recuerda a todas esas personas y registró sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero.

Aquí encontramos a los hijos de Azgad. Ahora, ¿quién sería este Azgad? Fue un hombre conducido al cautiverio en Babilonia. Durante aquellos 70 años; quizás algunos más, su familia se estuvo multiplicando. Aquí se mencionan a sus 2.322 descendientes, y cada uno de ellos pudo decir: “Yo soy descendiente de Azgad” Soy un israelita. Y se quién soy. Azgad fue mi antepasado”. Hay quienes hoy dicen, “Bueno, pienso que soy un hijo de Dios. Espero ser un hijo de Dios”. ¿No sabe usted si es un hijo de Dios? Usted puede saberlo. En 1 Juan 5:12, el escritor dijo: “El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. No admite más de dos opciones o interpretaciones, o tener al Hijo de Dios, o no tenerlo. No hay una opción intermedia. Entonces, ¿lo tiene usted? ¿Ha confiado usted en Él? Si usted ha confiado en el Señor Jesús como su Salvador, usted le tiene y por lo tanto, según esta declaración, usted tiene la vida.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse