La cantidad de tiempo que tomó terminar el trabajo fue increíblemente corto. Los muros estuvieron en ruinas por más de 100 años, y fueron restaurados en un periodo de solo 52 días. ¿Por qué no fue terminado el trabajo en los más de 100 años anteriores? No fue que nadie viera el problema; no era que los muros no fueran deseados. Muchas personas vieron muros destruidos, sabían cómo arruinaba las vidas de las personas en Jerusalén, pero nadie fue más allá del lugar de solo desear que hubiera muros. Finalmente, vino un hombre que hizo más que desear que Jerusalén tuviera muros; se afligió, le dolió, oró, planeó, pidió osadamente, fue, peleó, animó, se mantuvo fuerte, supervisó el trabajo hasta que fue terminado. Pero también tuvo personas a su alrededor con el mismo tipo de corazón. Tenemos ideas tan pequeñas de cómo Dios quiere usarnos. Dios usó a un hombre llamado Nehemías para corregir un problema de 100 años en menos de dos meses; y el mismo Dios está sentado en un trono en el cielo y trabaja a través de usted en la actualidad.
Al inicio, cuando vio la necesidad, Nehemías oró por cuatro meses. Pero la obra en sí tomó menos de dos meses. Nehemías trabajó más tiempo en oración de lo que tuvieron que trabajar para realizar el trabajo. Esto muestra que la batalla espiritual fue en realidad más grande que la batalla material. A menudo se nos dice esto, ¡pero puede ser difícil de creer! Cuando los muros fueron terminados, sus enemigos se sintieron humillados. Es algo glorioso humillar a los enemigos del pueblo de Dios y dejarlos desanimados por un tiempo. Las batallas fueron duras; la obra fue grande; hubo desafíos desde adentro y desde afuera. Pero la obra ahora estaba terminada. Y la victoria era dulce. Sus enemigos fueron humillados no solo porque el muro fue terminado, sino especialmente porque era evidente que Dios hizo la obra. Cuando algo tiene las huellas dactilares de Dios, todos nuestros enemigos lo notan también. Un pueblo de Jerusalén fuerte, y seguro fue testigo a las23
naciones que lo rodeaban. Muchos de nosotros vivimos vidas cristianas que nadie nota, porque nuestros muros están derribados. Dejen que el Señor haga una obra de construcción, y otros lo notarán.
Tobías era el hombre que se había opuesto al trabajo de reconstrucción junto con Sanbalat, él se sintió disgustado en extremo de que Nehemías viniera para reconstruir los muros. Se burló de la obra de Nehemías. Se enfureció porque se estaba haciendo la obra. Él fue uno de los hombres que intentó hacer que Nehemías detuviera la obra y que fuera al campo de Ono donde sería atacado. Sin embargo muchos en Judá no tenían problema en tener amistad con semejante hombre; porque tenía lazos familiares con muchos en la tribu de Judá. De hecho, ellos intentaron recomendarlo a Nehemías. Estos hermanos Judíos de Nehemías no podían ver lo que era tan claro para Nehemías. Tal vez ellos no vieron mucho del malvado obrar de Tobías de primera mano, por lo que les costaba trabajo creerlo. Los imaginamos diciendo, “Él siempre ha sido bueno con nosotros; mira todo el bien que ha hecho.” Sin duda, ellos veían a Nehemías como el malo. Ellos consideraron que las obras de Tobías eran buenas, y Nehemías habló palabras fuertes contra Tobías, Nehemías ora para que el mal que Tobías planeó se le regresara, y que fuera capturado y llevado lejos. Los amigos de Tobías actuaron como una quinta columna. Intentaron hacer propaganda en nombre de Tobías y actuar como un sistema de inteligencia para él. El mismo Tobías continuó intentando amedrentar a Nehemías. Nehemías no escribió más acerca de esta situación. Él no iba a demandar de los nobles que cambiaran su opinión sobre Tobías; pero tampoco iba a negar lo que sabía que era cierto sobre él. Él parece dispuesto a dejarlo ir y dejar que Dios se encargara de ello.
Nehemías no estaba en esto por gloria política. Él había hecho una obra, y ahora podía dejarla ir. Dios aún lo usaría en Jerusalén, pero sabía que no era su lugar quedarse en una posición de autoridad. Hanani era el hermano de Nehemías, fue el que le informó al principio sobre el triste estado de los asuntos en Jerusalén. Su iniciativa y su interés lo hicieron bien calificado para gobernar, era compañero líder en Jerusalén. Esto es lo que Dios necesita en un hombre o una mujer para usarlos grandemente. Una victoria tremenda había sido ganada; los muros fueron reconstruidos. Sin embargo, los muros no podían protegerse solos. Guardias diligentes debían ser asignados, y los muros tenían que ser vigilados. Las puertas debían abrir tarde y cerrar temprano; era un tiempo para alta seguridad.
En la vida cristiana, a menudo una victoria es ganada y después perdida porque no hubo vigilancia. Un enemigo puede entrar porque no estamos vigilando. Los muros pueden ser escalados si no hay nadie para detener al enemigo, pero un enemigo es fácilmente derribado de un muro por un guardia. Ahora que los muros estaban reconstruidos, Nehemías aún quería ver cómo podía ser de bendición para el pueblo de Dios y para la ciudad de Dios. Él notó que la población era poca y que había muchas casas abandonadas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
