Sanbalat y Tobías primero se disgustaron en extremo cuando escucharon que un hombre quería ayudar al pueblo de Jerusalén. Luego usaron el escarnio y la intimidación para evitar que la obra iniciara. Ahora que la obra había iniciado, estaban enojados y enfurecidos en gran manera. La naturaleza de su ataque desalentador es evidente. Usaron un tono escarnecedor y sarcástico ¿buscarán a Dios a través de sacrificio y esperan que milagrosamente él construya los muros? ¿Levantarán los muros con oración? El desánimo es una herramienta muy poderosa porque de alguna manera es lo contrario a la fe. Los críticos que no traen más que desánimo a menudo se pierden lo que Dios está haciendo; como no les gusta el muro, no pueden creer que sea la obra de Dios.
Sanbalat y Tobías no tenían autoridad para realmente detener el trabajo. La respuesta de Nehemías fue un gran ejemplo. No debatió, no formó un comité, ni siquiera lidió con ambos enemigos directamente. En vez de eso, lo llevó a Dios en oración. Para Nehemías, la oración era el primer recurso, no la última opción. Cuando vienen tiempos de oposición, Dios quiere que confiemos en él – y la manera más pura de expresar nuestra confianza en Dios es a través de la oración. Él entonces le pidió a Dios que peleara contra sus enemigos por ellos. Dependió de Dios para pelear la batalla. Dios le dio una tarea que hacer, y él no sería distraído de ella. Si estamos enojados con alguien o tenemos un enemigo real, podemos acometer contra ellos en oración. Nunca en el sentido de pedir mal sobre ellos, pero sí en entregarlos a un Dios justo y bueno, porque él sabe exactamente qué hacer con ellos. Finalmente, la oración de Nehemías le dio a Dios una razón para mostrar misericordia e ir contra sus enemigos. Nehemías reconoció que esta era la causa de Dios, no la suya.
Dios contestó la oración dándole a todos ánimo para trabajar. Lo que Satanás quiere destruir con sus ataques es el ánimo para trabajar. Quiere hacernos sentir derrotados, o pasivos, o centrados en nosotros mismos, o desanimados. La respuesta inmediata a la oración no hizo diferencia en los enemigos. La oración fue contestada en el pueblo de Dios realizando el trabajo. La obra estaba terminada hasta la mitad. Era un tiempo emocionante pero peligroso; se había hecho mucho, pero aún faltaba mucho más. La fatiga y el desánimo estaban listos para entrar, si se les daba la oportunidad. El muro era solo la mitad de alto de cómo debería ser, pero ahora era casi continuo. Por lo tanto, los enemigos de la obra se encolerizaron mucho. Conforme el trabajo progresaba los enemigos pensaban algo más serio. Ahora no solamente se quejaban o se burlaban, amenazaban y planeaban violencia.
Esta es una estrategia importante de Satanás; crear confusión entre el pueblo de Dios. Un pueblo confundido nunca avanzará ni cumplirá con la obra de Dios. Ellos también sabían que la oración no significaba que no debían de hacer nada. Ellos usaron el santificado sentido común para hacer lo que deberían hacer, protegerse contra el ataque, usando siervos de Dios dispuestos a ser el muro hasta que el muro fuera construido. Nehemías estaba decidido. No iba a dejar que la seguridad de la luz del día ni que la somnolencia de la noche los detuviera de trabajar. Esto envió un mensaje poderoso diciendo, “Estamos comprometidos. Esto tendrá éxito, porque Dios está con nosotros, y nos dará lo necesario para triunfar sobre cada obstáculo.”
Judá se suponía que debía ser la tribu más fuerte y valiente. Era la tribu de los grandes reyes y finalmente, del mismísimo Mesías. Era un desafío especial y un desaliento recibir el mensaje de la tribu de Judá. Nehemías y los Judíos que estaban reconstruyendo Jerusalén se habían mantenido fuertes ante el rostro del ataque; pero ahora que la obra de reconstrucción va a la mitad, y el muro es casi continuo, se levantan obstáculos especiales. El trabajo de reconstruir los muros no solo era construcción, sino también limpieza e ir recogiendo los escombros. Las ruinas de los muros, que habían permanecido como desperdicio durante 100 años se habían convertido en un punto de colección para todo tipo de escombros. Así que el trabajo de excavación tenía que comenzar. Antes de que pudieran levantar los muros, tenían que derribar y eliminar el escombro. Tenían que bajar antes de poder subir.
Los enemigos de Dios y su pueblo hicieron lo mejor que pudieron, pero Dios siempre estuvo en control. Los enemigos no supieron que había Judíos fieles escuchado sus conspiraciones. Es fácil imaginar esta escena, y ver a los informantes repitiendo una y otra vez, “¡Viene un ataque! ¡En verdad! ¡Nos derrotarán!” Nehemías les ordenó traer su armadura. Era tiempo de actuar con seriedad, ponerse la armadura completa, y alistarse para pelear con todos los recursos que tenían.
Nehemías puso sus mentes en la perspectiva correcta. El desafío era grande pero no había razón para temer. Él que estaba en ellos era más grande que él que estaba en el mundo. Nehemías les recordó por qué estaban peleando. Peleamos mucho más efectivamente para el Señor cuando tenemos en mente lo que está en juego.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse
