Nehemías era el copero del rey; una posición importante en cualquier corte real. El copero era un guardaespaldas personal para el rey, al ser el que probaba el vino y la comida antes de que el rey lo hiciera – asegurándose de que nadie pudiera envenenar al rey. El rey, por lo tanto, tenía que tener una tremenda cantidad de confianza en su copero, quien tenía que ser un hombre de carácter fiel e impresionante. Si se podía poner al copero en contra del rey, el asesinato sería sencillo. El copero también era un consejero confiable para el rey; como estaba constantemente en su presencia, y se confiaba mucho en él, y era un hombre de carácter. Mientras Nehemías daba vino al rey, se tuvo cuidado de mencionar el día específico en el que comienzan estos eventos. ¿Por qué era tan importante para Dios el decir la fecha en la que sucedieron estas cosas? Primero, para mostrar que Nehemías oró y esperó por cuatro meses con el tipo de corazón descrito previamente en el primer capítulo. Durante esos cuatro meses, la oración de Nehemías era probablemente, “Jehová, quita esta carga de mi corazón o muéstrame como ser el hombre que responda a esta carga.” La fecha también es importante, porque establece la fecha dada para restablecer Jerusalén y sus muros. Daniel 9: 25 dice que 173,880 días desde este día – el cual fue el 14 de Marzo del 445 A.C.- el Mesías príncipe de este mundo sería presentado a Israel. Jesús cumplió esta profecía exactamente, al día, entrando a Jerusalén el 6 de Abril del 32 D.C., precisamente 173,880 días desde  Nehemías 2:1.

Nehemías señala que nunca había estado triste o deprimido en la presencia del rey, y en este día que el rey lo notó, Nehemías temió en gran manera. Como fue cierto en las cortes de muchos reinos antiguos, estaba prohibido estar triste en la presencia del rey. La idea era que el rey era una persona tan maravillosa que con tan solo estar en su presencia te hacía olvidar todos tus problemas. Había mucho en juego en lo que sucedería en respuesta a la pregunta del rey. Nehemías entendió que no era su responsabilidad cambiar el corazón del rey. Él oró y lo dejó al Señor, en vez de lanzar indirectas y tratar de manipular la situación. Nehemías explicó por qué estaba triste. Jerusalén era una ciudad destruida y en desgracia. Nadie necesitaba decirle al rey que este era un estado lamentable; él inmediatamente simpatizaría con la preocupación de Nehemías por la dignidad, la seguridad, y el bienestar de su pueblo. También vemos el gran tacto y la sabiduría de Nehemías, porque habla de su preocupación sin mencionar específicamente el nombre de la ciudad. La respuesta de Nehemías no solo fue sabia, fue honesta. A menudo, cuando estamos visiblemente deprimidos o afligidos, y cuando alguien nos pregunta algo al respecto, simplemente respondemos, “¡Nada malo!” o “Oh, estoy bien” En esas veces, no somos honestos. Nehemías supo que Dios le dio favor delante del rey. Su respuesta no fue “¡córtenle la cabeza!” sino “¿qué puedo hacer para ayudar?” Nehemías supo que cuatro meses de oración fueron contestados.

Nehemías mostró una vez más gran sabiduría cuando pidió respetuosamente un permiso para ausentarse y ser enviado por el rey. Él le pidió al rey que compartiera su preocupación por Jerusalén y que se asociara con él para regresar a la ciudad y su pueblo a ser lo que deberían ser. Una vez más, Nehemías muestra sabiduría al referirse a Jerusalén sin mencionar específicamente la ciudad. Aunque, también podemos decir que Nehemías no estaba siendo engañoso. A pesar de que Jerusalén podía ser históricamente una ciudad rebelde a Persia, ya no lo era – y no lo sería. Como un líder capaz, Nehemías evidentemente tenía un plan. Los cuatro meses de oración no solamente fueron empleados en hablarle a Dios sino en escucharle y desarrollar un plan dirigido por el Espíritu Santo sobre qué hacer cuando Dios abriera la puerta. La fe no es el substituto de la planeación. No somos más espirituales por dejar de planear y actuar precipitadamente. Puede haber algunas veces en las que simplemente no podemos planear, pero nunca debemos rechazar la planeación.

Nehemías fue también un hombre osado, sin miedo de pedirle ayuda a otros cuando sabía que ellos tenían los recursos para ayudar. Una vez que el rey estuvo dispuesto a ser parte de la meta de Nehemías, fue directamente a pedir un sello de aprobación oficial del proyecto y que el rey financiara el proyecto. A pesar de que este era un rey pagano, Nehemías aun así entendió que Dios podía trabajar a través de él en una manera poderosa. Dios puede proveer para nuestras necesidades en formas totalmente inesperadas o improbables. Nehemías viajó 1287 km de Persia a Jerusalén para hacer la obra de reconstruir los muros y al pueblo. Nehemías vino preparado. Tenía cartas que mostraban que realmente había sido enviado por el rey. Tenía capitanes del ejército y gente de a caballo que iban con él. También tenía sustanciales provisiones de madera del bosque del rey. Verdaderamente, el rey de Persia había respondido a la invitación de Nehemías de asociarse en el trabajo de reconstruir los muros de Jerusalén.

En la estación del gobernador, Nehemías se reunió con dos enemigos de Jerusalén y de todo el que se interesara por el bienestar de la ciudad. A estos dos no les afectaba en nada siempre y cuando Jerusalén estuviera débil y vulnerable; Aunque el templo estaba ahí, y se llevaba cabo adoración, eso estaba bien, siempre y cuando el pueblo de Dios no estuviera fuerte, seguro y libre de estrés. Algunas personas tienen miedo de tener que levantarse alguna vez para Jehová, porque saben que vendrá la oposición. De alguna forma piensan que su vida será mejor o más fácil si se quedan en su estado bajo y mediocre delante de Dios. ¡Qué engaño! ¿Una vida de nunca entregarlo todo por Jesucristo? Tiempos difíciles vendrán de todas formas; pero cuando estamos creciendo y avanzando en el Señor, estamos mucho más equipados para lidiar con ellos.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.