Jesús regresó a Capernaum, como fue señalado anteriormente y le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama: Otros Evangelios (en Marcos 2 y Lucas 5) explican como el hombre fue traído a Jesús. Por causa de las multitudes, sus amigos lo bajaron por el techo. En su mayor parte, la mayoría de los judíos de ese tiempo hubieran preferido señales mucho más espectaculares, como invocar fuego del cielo sobre una legión romana. También vemos que la presencia de tanta enfermedad en Israel fue evidencia de su infidelidad al pacto y su baja condición espiritual. Jesús vio la fe de los amigos, no del hombre paralítico. Era evidente que ellos tenían fe para traer a su amigo paralítico a Jesús y su fe era lo suficientemente activa como para desmontar un techo y bajar al hombre delante de Jesús. Con un diagnóstico rápido y seguro Jesús ve en el hombre su profunda depresión y pronunciando primero una palabra amable esperanzadora, tal como un médico podría decirle a un paciente: ¡ten ánimo, hijo!

Los amigos solo pensaron en llevarlo a Jesús para la sanación de su cuerpo. Ellos ciertamente no pensaron que Jesús perdonaría sus pecados. Pero Jesús se dirigió al problema mayor del hombre. Por malo que sea estar paralizado, es infinitamente peor estar atado y perdido en tu pecado. Los escribas entendieron correctamente que Jesús afirmó hacer algo que solo Dios puede hacer. Pero estaban equivocados al suponer que Jesús no era Dios mismo, y que Jesús blasfemó al considerarse a Sí mismo Dios. Esta es la primera mención de la oposición a Jesús, que será un tema recurrente. Jesús lee los corazones malos de los escribas y presenta una pregunta. ¿Qué es más fácil, decir? Tanto la sanación como el perdón son imposibles con el hombre. Sin embargo, solo la promesa de sanación se podía probar de inmediato, porque, aunque no puedas ver el pecado de alguien siendo perdonado, puedes ver que ellos están sanados. Jesús respondió su propia pregunta antes de que los líderes religiosos lo hicieran. Ya que Él pudo cumplir su afirmación de sanar al hombre, dio prueba a su afirmación de tener también la autoridad para perdonar pecados. El hombre fue sanado instantáneamente, comprobando que Jesús tenía el poder de Dios para sanar y perdonar. En la sanación del hombre, la multitud le dio a Dios la gloria por este milagro. Obviamente, Jesús no atrajo atención a Sí mismo por la forma en que se realizó la curación.

En el verso nueve vemos a un hombre llamado Mateo: Marcos 2:14 dice que este hombre también era llamado Leví hijo de Alfeo. Mateo 10:3 menciona que había otro discípulo que era hijo de Alfeo (Jacobo). Así que parece que tanto este Mateo como su hermano Jacobo estaban entre los 12. Los recaudadores de impuestos no solo eran pecadores notorios; También eran considerados como colaboradores con los romanos contra sus compañeros judíos. A nadie le gustaba el hombre que estaba sentado al banco de los tributos públicos. El pueblo judío con razón los consideraba traidores porque trabajaban para el gobierno romano, y tenían la fuerza de los soldados romanos detrás de ellos para hacer que la gente pagara impuestos. Ellos eran los colaboradores judíos más visibles con Roma. Un recaudador de impuestos pujaba contra otros para el contrato de recaudación de impuestos. Por ejemplo, muchos recaudadores de impuestos podrían querer tener el contrato de impuestos para una ciudad como Capernaum. Los romanos concedían el contrato al mejor postor. El hombre cobraba impuestos, pagaba a los romanos lo que había prometido y se quedaba con el resto. Por lo tanto, había gran motivación para los recaudadores de impuestos cobrar en exceso y engañar de cualquier manera que pudieran. Era pura ganancia para ellos. Un publicano fiel era imposible de encontrar en todo Roma.

Al comprender cómo casi todos odiaban a los recaudadores de impuestos, es notable ver cómo Jesús amó y llamó a Mateo. Era un amor bien puesto; Mateo respondió a la invitación de Jesús dejando su negocio de recaudación de impuestos y siguiendo a Jesús, y eventualmente escribió este mismo relato del Evangelio. En cierto modo, esto fue un sacrificio más grande que algunos de los otros discípulos tuvieron que hacer. Pedro, Jacobo, y Juan podían regresar con mayor facilidad a su negocio de pesca, pero a Leví le sería difícil volver a recaudar impuestos. Existe evidencia arqueológica de que se tenía que pagar impuestos por los peces tomados del Mar de Galilea. Entonces Jesús tomó como discípulo al recaudador de impuestos que pudo haber tomado dinero de Pedro, Jacobo y Juan y los otros pescadores entre los discípulos. Esto podría haber causado algunas presentaciones incómodas.

El contexto sugiere que hubo una reunión de los amigos de Mateo y antiguos compañeros de trabajo. Podríamos decir que Jesús aprovechó de la decisión de Mateo para alcanzar también a quienes conocía. ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Preguntaron los fariseos. La respuesta a esta pregunta fue simple: Porque Jesús es amigo de los pecadores. Como dijo el apostól Pablo en Romanos 5:8. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Jesús le respondió a los Fariseos: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos: Este era el principio que los fariseos críticos no entendieron. Ellos eran como médicos que querían evitar todo contacto con gente enferma. Por supuesto, deseaban que la gente enferma se volviera sana, pero no se arriesgarían a infectarse ellos mismos. Somos afortunados de que Dios llame a pecadores y no solo a gente santa. Jesús vino para beneficio de aquellos que entendieron su necesidad de Él (los enfermos y los pobres en espíritu de Mateo 5:3). En cambio, los orgullosos que no ven la necesidad de Jesús (los sanos) no se benefician de Jesús. Al enfrentarlos Jesús les dice: Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio: Aquí Jesús citó Oseas 6:6. En los días de Oseas, el pueblo de Dios todavía era bueno para traer sacrificios, pero habían olvidado la misericordia, y abandonaron la misericordia porque dejaron el conocimiento de Dios y la verdad. Dios prefiere tener corazones rectos, llenos de verdad y misericordia que sacrificio. Estas palabras son más llamativas cuando recordamos que estaban dirigidas a los maestros de los hombres. La reprensión de Cristo mostró que ellos no conocían a Dios, y Él les ordenó ir y aprender el significado de sus propias Escrituras. Esto sería de mal gusto para los hombres que pensaban que ya sabían todo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.