Vino Jesús a la casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama… Esto establece claramente el hecho de que Pedro estaba casado. La iglesia católica romana enseña que todos los sacerdotes deben ser célibes y solteros, pero el hombre que ellos llaman el primer y más grande Papa ciertamente fue casado. Jesús sanó a esta mujer con un suave toque de Su mano. Su enfermedad era mucho menos severa que la del leproso, pero Jesús aún cuidó de ella. Él también se preocupa por problemas menores. La suegra de Pedro mostró una respuesta adecuada para aquellos que han sido tocados por el poder de Jesús: ella inmediatamente comenzó a servir. Servir a Jesús es una evidencia maravillosa de ser restaurado a la salud espiritual. El cuidado de Jesús por el individuo se muestra por la implicación de que Jesús trató con cada persona individualmente, no en un procedimiento frío de una “cadena de montaje”.

El Dr. Lightfoot da dos buenas razones por las cuales Judea, en los tiempos de nuestro Señor, abundaba de endemoniados. Primero, porque estaban avanzados hasta el punto más alto de impiedad. Vea lo que Josefo, su propio historiador, dice de ellos: No había (dijo él) una nación bajo el cielo más malvada que ellos. Segundo, porque estaban muy adictos a la magia y, así entonces, invitaban a los espíritus malignos a familiarizarse con ellos. Mateo entendió esto correctamente como un cumplimiento parcial de la profecía de Isaías 53, la cual se refiere principalmente a la sanación espiritual, pero también incluye la sanación física. En esto, Mateo mostró a Jesús como el verdadero Mesías al liberar a las personas de la esclavitud del pecado y los efectos de un mundo caído. La provisión para nuestra sanación (tanto física como espiritual) fue hecha por los sufrimientos (las llagas) de Jesús. La dimensión física de nuestra sanación está realizada parcialmente ahora, pero finalmente se completará en la resurrección. De todo esto, entendemos que la sanación física es un área donde Dios muestra especialmente Su soberanía, y Él hace las cosas como a Él le place, no necesariamente como los hombres esperan.

Jesús creció en popularidad, sin embargo, Él no siguió a las multitudes ni buscó hacerlas más grandes. En algunas maneras parecía evitar ser rodeado de mucha gente. Con los milagros asociados con el ministerio de Jesús, seguirlo podría haber parecido más glamoroso de lo que realmente fue. Jesús quizás recibió muchas ofertas espontáneas como esta que se nos cuenta en el verso 19 de un escriba que busca al Maestro y quiere ser su discípulo. Me imagino que este hombre pensó: Bueno, yo soy un escriba. Si me uno a esa compañía probablemente seré un líder. Percibo que son solo pescadores, la mayoría de ellos; y si entro entre ellos, seré una gran adquisición para esa pequeña banda. Sin duda seré el secretario. Quizás haya pensado que había algo que sacar de esa posición; hubo alguien que lo pensó así.

Jesús no le dijo al hombre: “No, no puedes seguirme”. Pero le dijo la verdad, sin pintar una versión glamorosa de lo que era seguirle. Esto es lo opuesto de las técnicas usadas por muchos evangelistas hoy, pero Jesús quería que el hombre supiera cómo sería realmente. En el contexto inmediato del ministerio de Jesús, lo que dice no significa que Jesús estaba sin dinero, sino sin hogar; la naturaleza de su misión lo mantenía en movimiento y mantendría a sus seguidores en movimiento. La frase “Hijo del Hombre” es usada 81 veces en los evangelios; cada vez es algo que dijo Jesús acerca de Sí mismo, o las palabras de alguien citando a Jesús. Es una frase importante que usó para describirse a sí mismo. La usó como un título que reflejaba tanto la gloria como la humildad del Mesías. Al usarlo con frecuencia, Jesús les dijo a Sus oyentes: “Soy el Mesías de poder y gloria, pero no el que estaban esperando”.

El otro hombre en realidad no pidió permiso para cavar una tumba para su difunto padre. Él quería permanecer en la casa de su padre y cuidar de él hasta que el padre muriera. Esto era obviamente un periodo indefinido de tiempo, que podría dilatar más y más. Este hombre era otro de Sus discípulos; sin embargo, no siguió a Jesús como debió hacerlo, ni como lo hicieron los 12 discípulos. Esto nos muestra que el término discípulos tiene un significado algo amplio en el Evangelio de Mateo, y debe ser entendido en su contexto. El hombre quería seguir a Jesús, solo que no todavía. Él sabía que era bueno y que debería hacerlo, pero pensó que había una buena razón por la cual no podía hacerlo ahora. Si el escriba fue muy rápido para prometer, este discípulo fue muy lento en la realización. Jesús solicitó que el hombre lo siguiera ahora, y claramente estableció el principio que; las obligaciones familiares –o cualquier otra obligación– no debe ponerse por delante de seguir a Jesús. Jesús debe ser lo primero. Jesús no tenía miedo de desanimar a discípulos potenciales. A diferencia de muchos evangelistas modernos, Él estaba más interesado en calidad que en cantidad. Nada ha hecho más daño al cristianismo que la práctica de llenar las filas del ejército de Cristo con cada voluntario que está dispuesto hacer una pequeña profesión, y hablar con fluidez de la experiencia. Además, Jesús simplemente estaba siendo honesto. Esto es lo que significaba seguirlo, y quería que la gente lo supiera desde el principio. Gran parte de las preocupaciones de política, tácticas de partidos, reuniones de comités, reformas sociales, diversiones inocentes, y más, muy bien pueden describirse como enterrar a los muertos. Mucho de esto es trabajo necesario, adecuado y encomiable; pero aún así, una forma de trabajo que puede ser hecho tan bien por hombres no regenerados como por discípulos de Jesús. Dejen que lo hagan otros; pero si somos llamados a predicar el Evangelio, entreguémonos completamente a nuestro sagrado llamado.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.