No debemos de enredarnos con preocupaciones por cosas de este mundo, porque nuestra vida es más que esas cosas. Comer, beber o vestir: Estas tres cosas absorben toda la atención de aquellos que están viviendo sin Dios en este mundo. El estómago y la espalda de un mundano son su dios compuesto; y estos los alaba con los deseos de la carne, los deseos del ojo y el orgullo de la vida. Hay una diferencia entre un sentido piadoso de responsabilidad y una preocupación impía. Sin embargo, una preocupación impía a veces se disfraza de responsabilidad. La preocupación de la que Jesús habló degrada al hombre al nivel de un animal que solo se preocupa por las necesidades físicas. Tu vida es más y tienes asuntos celestiales que perseguir.

Dios provee para las aves, y las cuida. Por lo tanto, debemos esperar que El cuidará de nosotros. Sin embargo, toma nota: las aves no se afanan, pero si trabajan. Las aves no solo se sientan con las bocas abiertas, esperando a que Dios las llene. La preocupación que mucha gente tiene por las cosas materiales de la vida está arraigada en una comprensión reducida de su valor ante Dios. No comprenden cuánto los ama y los cuida. La preocupación no logra nada; no podemos añadir nada a nuestra vida al afanarnos. Puede haber pecados más grandes que la preocupación, pero no hay uno más autodestructivo e inútil. Añadir en el griego antiguo puede significar añadir a la vida en vez de añadir a su estatura, pero el pensamiento es el mismo. De hecho, en vez de añadir a nuestra vida, podemos dañarnos a nosotros mismos por medio de la preocupación. El estrés es un gran contribuidor a la enfermedad y la mala salud. Dios incluso cuida de la hierba del campo, así que ciertamente cuidará de ti. Estemos confiados en el poder y el cuidado de nuestro Padre celestial. Cuando Jesús dice hombres de poca fe, no es una culpa pequeña; pues perjudica enormemente al Señor, y tristemente aflige a la mente inquieta. Pensar que el Señor que viste los lirios dejaría desnudos a sus hijos es vergonzoso. ¡Oh poca fe, aprende mejores modales!

No debemos afanarnos. Se nos invita a conocer una libertad del afán y la ansiedad que viene de una preocupación indebida por las cosas materiales. Podemos reflejar el mismo tipo de corazón que el comentarista Matthew Henry demostró cuando dijo lo siguiente después de ser asaltado: Señor, te agradezco: Que nunca me habían robado. Que a pesar de que se llevaron mi dinero, escatimaron mi vida. Que a pesar de que se llevaron todo, no era mucho. Que fui yo a quien le robaron, y no yo quien robó.

Jesús contrastó la vida de aquellos que no conocen a Dios y que están apartados de Él con aquellos que conocen a Dios y reciben su cuidado amoroso. Los que conocen a Dios deben buscar otras cosas.

Buscar primero el reino de Dios, debe ser la regla de nuestra vida al ordenar nuestras prioridades. Sin embargo, es equivocado pensar que esta es solo otra prioridad para añadir a nuestra lista, y ponerla primero. Por ejemplo, raramente tenemos que escoger entre honrar a Dios y amar a nuestras esposas o ser buenos trabajadores. Honramos a Dios y buscamos primeramente el reino de Dios al ser buenos esposos y trabajadores. También debemos recordar esta declaración en su contexto inmediato. Jesús nos recuerda que nuestro bienestar físico no es digno para dedicarle nuestras vidas. Si piensas que es digno que tu dios sea la riqueza, entonces tu vida está condenada con preocupación, y vives la vida como un animal, preocupado mayormente por las necesidades físicas. Si buscas primero el reino de Dios, y no crees que tu bienestar físico es digno por el cual vivir tu vida, entonces puedes gozar de todas estas cosas. Él promete tesoro celestial, descanso en provisión divina y cumplimiento del propósito más grande de Dios para el hombre: la comunión con Él y ser parte de su reino.

Al no afanarnos por el día de mañana sabemos que, si debes preocuparte, preocúpate por las cosas de hoy. La mayor parte de nuestra preocupación es por cosas sobre las que ni siquiera tenemos control y, por lo tanto, es tonto y dañino. Basta a cada día su propio mal: Jesús nos recuerda de la importancia de vivir el día presente. No es erróneo acordarse del pasado o planear para el futuro; hasta cierto punto ambos son buenas cosas. Sin embargo, es fácil enfocarse demasiado en el pasado o en el futuro y dejar que el día y su propio mal sean ignorados. Dios quiere que recordemos el pasado, planeemos para el futuro, pero vivamos en el presente.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.