Jesús nos dice que no hagamos cosas justas por el bien de nuestra imagen o exhibición. Así que aquí Jesús se dirigió al peligro de cultivar una imagen de justicia. Es casi imposible hacer cosas espirituales enfrente de otros sin pensar cuál será su opinión de nosotros mientras hacemos esas cosas, y si estarán pensando mejor o peor de nosotros mientras hacemos lo que hacemos. Jesús aquí comienza a tratar con tres disciplinas espirituales: dar, oración y ayuno. Estas tres eran los requerimientos más prominentes y prácticos para la piedad personal en el judaísmo convencional.

Era una costumbre para algunos en los tiempos de Jesús llamar la atención a sus donaciones para que fueran conocidos como generosos. Sin embargo, la idea de dar limosna –dando caridad– estaba establecida profundamente en la mente judía. Dar limosna y ser justo eran la misma cosa. Dar limosna era obtener mérito ante los ojos de Dios, y hasta era ganar expiación y perdón por los pecados pasados. Jesús asumió que sus discípulos darían, así que les enseñó la forma correcta de dar

También asumió que sus discípulos orarían, y era importante que no oraran de la misma manera que los hipócritas. Había dos lugares principales donde un judío de los tiempos de Jesús podía orar de manera hipócrita. Podían orar en la sinagoga en la hora de la oración publica, o en las calles en las horas señaladas de oración (9 a.m., medio día y 3 p.m.). Estos hipócritas oraban no para ser escuchados por Dios, sino para ser vistos de los hombres. Esta es una falla común en la oración pública de hoy, cuando la gente ora para impresionar o enseñar a otros en lugar de derramar sus corazones ante Dios. La manera correcta de orar no usa vanas repeticiones, que es cualquier y toda oración que principalmente usa palabras que no tienen sentido; todo sale de la boca y nada de la mente ni del corazón. Cuando intentamos impresionar a Dios (o peor, a la gente) con nuestras muchas palabras, negamos que Dios es un Padre amoroso y santo.

En los siguientes versículos, Jesús comenzará una explicación memorable de la manera correcta de orar con las palabras: “Vosotros, pues, orareis así”. La manera correcta de orar viene a Dios como un Padre que está en los cielos. Debemos reconocer correctamente a quién le oramos, usando un título privilegiado que demuestra una relación privilegiada. Era muy inusual para los judíos de ese tiempo el llamar a Dios “Padre” porque era considerado demasiado íntimo. Pero es nuestro Padre que está en los cielos recordando la gloria y santidad de Dios.

El tipo correcto de oración tiene una pasión por la gloria y agenda de Dios. Su nombre, reino y voluntad tienen la máxima prioridad. Todos quieren proteger su propio nombre y reputación, pero debemos resistir la tendencia de protegernos y promovernos a nosotros mismos primero y, en cambio, poner primero el nombre, el reino y la voluntad de Dios. En el cielo no hay desobediencia ni obstáculos para la voluntad de Dios; en la tierra hay desobediencia y al menos obstáculos aparentes para su voluntad. Los ciudadanos del reino de Jesús querrán ver la voluntad de Dios hecha en el cielo, así también en la tierra.

Un hombre puede decir: “Hágase tu voluntad” de diferentes maneras y humores. Puede decirlo con fatalismo y resentimiento: Harás tu voluntad, y no hay nada que yo pueda hacer al respecto. O, tu voluntad gana, pero no me gusta, o puede decirlo con un corazón lleno de amor perfecto y confianza, Hágase tu voluntad, porque sé que es lo mejor. Cámbiame donde no entienda o acepte tu voluntad.

El tipo correcto de oración traerá libremente sus propias necesidades a Dios. Esto incluirá las necesidades de provisión diaria, perdón y fuerza cuando se enfrenta la tentación. Cuando Jesús habló de pan, se refería a pan real, como en el sentido de provisión diaria. Los primeros teólogos alegorizaron esto, porque no podían imaginar a Jesús hablando de algo cotidiano como el pan en una oración tan majestuosa como esta. Así que pensaban que el pan se refería a la comunión, la Santa cena. Algunos han pensado que se refería a Jesús mismo como el pan de vida. Otros han pensado que habla de la Palabra de Dios como nuestro pan de cada día. Estas interpretaciones fallan en ver el interés de Dios en las cosas de cada día: “Esto es extremadamente absurdo”. A Dios si le importan nuestras cosas cotidianas, y debemos orar por ellas.

Tentación significa literalmente una prueba, no siempre una solicitud para hacer el mal. Dios ha prometido mantenernos fuera de cualquier prueba que sea más grande de lo que podamos soportar (1 Corintios 10:13). El hombre que ora: No nos metas en tentación y luego va hacia ella es un mentiroso delante de Dios. Si oramos genuinamente, no nos metas en tentación, será vivido en varias maneras. Significará: Nunca confiar en tu propia fuerza, tampoco desear pruebas, no caer en tentación y nunca guiar a otros a la tentación. El tipo correcto de oración alaba a Dios y le da el crédito del reino, y el poder, y la gloria. Existe cierta disputa sobre si esta doxología está en el manuscrito original que Mateo escribió o fue añadido después por un escriba. La mayoría de los eruditos bíblicos modernos creen que esta línea fue añadida después.

El perdón es requerido de aquellos que han sido perdonados. No se nos da el lujo de aferrarnos a nuestra amargura hacia otra gente. Jesús tiene mucho más que decir acerca del perdón. Aquí, el énfasis está en el imperativo del perdón; en el hecho de que no es una opción.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.