Jesús aquí comenzó una larga discusión sobre la ley, y quería dejar en claro que no se oponía a lo que Dios le dio a Israel en lo que llamamos el Antiguo Testamento. Él no vino a invalidar la palabra de Dios, sino a liberarla de la manera en que los fariseos y escribas la habían interpretado erróneamente. Para mostrar que él nunca quiso invalidar la ley, nuestro Señor Jesús ha personificado todos sus mandatos en su propia vida. En su propia persona había una naturaleza perfectamente conformada a la ley de Dios; y como era su naturaleza, así era su vida. De cierto; que en griego quiere decir Amen, de cierto os digo es la firma de Jesús: no se conoce a otro maestro que la haya utilizado… Sirve, como la cita de los profetas: ‘dice el Señor’, para marcar un dicho como importante y autoritativo.

Jesús quería dejar en claro que Él tenía autoridad aparte de la ley de Moisés, pero no en contradicción a ella. Jesús no añadió nada a la ley, excepto una cosa que ningún hombre había añadido a la ley: la obediencia perfecta. Está es ciertamente una manera en que Jesús vino a cumplir la ley.

La jota y la tilde eran pequeñas marcas en la escritura hebrea. Jesús aquí nos dijo que no solo las ideas de la palabra de Dios son importantes, sino también las palabras mismas, hasta las letras de las palabras, son importantes. Esto nos enseña lo alto que Dios considera su palabra. Las palabras de Dios, las cuales señalan su diseño, son tan incambiables como su propia naturaleza. Los mandamientos deben ser obedecidos según fueron explicados y cumplidos por la vida de Jesús y sus enseñanzas, no como en la manera de pensar legalista de las autoridades religiosas de los tiempos de Jesús. Por ejemplo, el sacrificio es mandato de la ley, pero fue cumplido en Jesús, por lo que no corremos el peligro de ser llamados muy pequeños en el reino de los cielos al no observar el sacrificio de animal como se detalla en la Ley de Moisés.

El cristiano ha terminado con la ley como un medio de ganar la justicia delante de Dios. Un pasaje que explica esto es Gálatas 2:21: pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. Sin embargo, la ley es la expresión perfecta del carácter ético y los requisitos de Dios. Considerando la increíble devoción a la ley mostrada por los escribas y fariseos, ¿cómo podemos esperar superar su justicia? Los fariseos eran tan escrupulosos en mantener y cumplir la ley que hasta diezmaban de las pequeñas especias obtenidas de sus jardines de hierbas. El corazón de esta devoción a Dios es demostrado por los judíos ortodoxos modernos. A principios de 1992, los inquilinos dejaron que tres departamentos en un vecindario ortodoxo en Israel se quemaran mientras le preguntaban a un rabino si una llamada telefónica al departamento de bomberos en sábado violaba la ley judía. Es prohibido a los judíos observantes usar el teléfono en sábado, porque hacerlo interrumpiría una corriente eléctrica, lo que se considera una forma de trabajo. En la media hora que le tomo al rabí el decidir que “si”, el fuego se extendió a dos departamentos vecinos.

Oísteis que fue dicho: Esta gente realmente no había estudiado la ley de Moisés por sí mismos. Todo lo que tenían era la enseñanza sobre la ley de los escribas y fariseos. En este asunto en particular, el pueblo había escuchado a los escribas y fariseos enseñar “No matarás”. Pero yo os digo: Jesús demuestra su autoridad y no confía en las palabras de los escribas o maestros previos. Él les enseñará el verdadero entendimiento de la ley de Moisés. Jesús expone la esencia de la herejía de los escribas. Para ellos, la ley era realmente solo un asunto de presentación externa, nunca del corazón. Jesús regresa la ley a los asuntos del corazón. La supervisión del Reino no comienza arrestando a un criminal con manos llenas de sangre; arresta al hombre en el cual acaba de nacer el espíritu asesino.

Llamar a alguien “Necio” expresaba desprecio por su inteligencia. Llamar a alguien fatuo o jactancioso, expresaba desprecio por su carácter. Ambos rompían el corazón de la ley contra el asesinato, aun si no cometían asesinato. La idea detrás de Necio (Raca) es “imbécil, tonto, estúpido, idiota”. Raca es una palabra casi intraducible, porque describe un tono de voz más que nada. Su acento es un acento de desprecio. Es la palabra de alguien que desprecia a otro con un desprecio arrogante.

Jesús considera que es mucho más importante reconciliarte con un hermano que hacer un deber religioso. Jesús dice que debemos reconciliarnos primero con el hermano. No podemos pensar que nuestro servicio para el Señor justifica nuestras malas relaciones con los demás. Debemos hacer lo que Pablo manda en Romanos 12: 18: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. Jesús nos manda a resolver pronto el enojo y la malicia con otros. Cuando lo ignoramos o lo pasamos por alto, realmente nos encarcela. Jesús aquí habló con figuras retóricas. La pena máxima que se paga a manos del juez, el alguacil y en la cárcel nunca podría satisfacerse con dinero (el último cuadrante). Sin embargo, la realidad sugerida por estas figuras retoricas nos recuerda que el sufrimiento de la eternidad es ciertamente eterno.

Deja que nuestros traficantes de mérito vayan primero al infierno por sus pecados, y se queden ahí por toda la eternidad; después, si Dios crea otra eternidad, pueden tener libertad para relatar sus buenas obras y pedir sus salarios. Un niño con una cuchara podrá más rápido vaciar el mar que los condenados en el infierno lograr su miseria”. Dijo: Trapp

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.