Continuando con nuestro tema. El bautismo de Juan era de arrepentimiento. En este aspecto, no era idéntico al bautismo cristiano o al bautismo en Cristo el cual incluye una representación de arrepentimiento y lavado, pero también reconoce la identificación del creyente con la muerte, entierro y resurrección de Jesús. Juan reconoce su lugar ante Jesús. Él no es digno de llevar el cazado de Jesús, y no se considera más alto que aquellos a quienes ha llamado al arrepentimiento, y sabía cuál era su posición en relación con Jesús por lo tanto no se enorgullece de las multitudes que atrajo y la respuesta que vio. Al decir esto, Juan se puso más abajo en relación con Jesús que un discípulo normal de un rabino normal. Se esperaba que el discípulo de un rabino actuara virtualmente como un esclavo de su amo, pero el quitarle su calzado era algo demasiado bajo incluso para un discípulo. Juan les advierte que se preparen para la venida del Señor, porque vendrá con juicio. Este es el derramamiento del Espíritu Santo prometido en el Nuevo Pacto.

Bautizar con fuego significa traer el fuego del juicio, que purificará al puro, pero destruirá al malvado como paja. La paja es el residuo sin valor de un tallo de trigo después de que se ha removido el grano. Estos líderes orgullosos y sin arrepentimiento eran igual de inútiles para Dios. Los líderes judíos pensaban que el Mesías vendría con juicio, pero solamente contra los enemigos de Israel. Estaban cegados en su propia justicia, confiados que solamente otros tenían que rendir cuentas con Dios. Muchos hoy en día tienen la misma idea. Tristemente, Juan el Bautista es necesitado hoy en día. Mucho de lo que llamamos cristianismo es simplemente paganismo cristianizado, necesitamos que Juan el Bautista venga con sus palabras severas acerca del hacha, el aventador y el fuego. Nada sería de más provecho para preparar el camino para una nueva venida de Cristo.

Nadie obligó a Jesús a bautizarse. Él vino a Juan por su propia decisión. Hay unas tradiciones antiguas y falsas (mencionadas en Barclay) de que Jesús fue bautizado debido a la presión de Su madre y hermanos. Como todos los demás lo estaban haciendo, pensaron que Él también debería hacerlo. Jesús no tenía nada de qué arrepentirse, y sería más apropiado que Jesús bautizara a Juan. Jesús entendía por qué esto le parecía extraño a Juan, sin embargo, era necesario cumplir con toda justicia. No era que el puro acto por sí mismo cumpliera con toda justicia, sino que era otro paso muy importante en la misión de Jesús de identificarse con el hombre pecador y caído, una misión que finalmente solo se cumpliría en la cruz.

El propósito era que Jesús se identificara completamente con el hombre pecador. Esto es exactamente lo que hizo en su nacimiento, Su crianza y Su muerte. Así que aquí, cuando Juan le dejó, Jesús se puso en el lugar del hombre pecador. De acuerdo con el significado simbólico del rito como denotar la muerte a una vida antigua y revivir una nueva, Jesús vino a ser bautizado en el sentido de morir a la relación natural con sus padres, vecinos y llamado terrenal, y dedicarse a sí mismo de ahora en adelante a Su vocación mesiánica pública. Era importante que Dios el Padre demostrara públicamente que el bautismo de Jesús no era como el de cualquier otra persona, en el sentido de ser una muestra de arrepentimiento. No era una muestra de arrepentimiento, sino una identificación justa con los pecadores, motivada por amor, era agradable para el Padre.

Una experiencia dramática con el Espíritu de Dios descendiendo sobre Jesús de una manera que realmente se pudiera ver (algo similar a la venida del Espíritu de Dios sobre los discípulos reunidos en Hechos 2:1-4). Lucas lo dice así: y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma. De alguna manera, el Espíritu estaba presente, y “descendió” sobre Jesús como paloma. Lo que sea que haya sido, era real y indica que Juan el Bautista vio este fenómeno y entendió lo que significaba.

Cuando la voz de Dios el Padre habló desde el cielo, todos supieron que Jesús no era simplemente otro hombre siendo bautizado. Sabían que Jesús era el Hijo perfecto de Dios (en quien tengo complacencia), identificándose con el pecador. Por esto, todos sabían que Jesús era diferente. Jesús fue bautizado para identificarse con el hombre pecador, pero también fue bautizado para ser identificado al hombre pecador. Lucas 3:21 nos dice que los cielos se abrieron mientras Jesús oraba. No debemos perder el punto obvio: Dios el Padre ama a Dios el Hijo, y comunicó ese amor por Dios el Espíritu Santo. Aquí vemos la relación de amor y la cooperación entre las personas de la Trinidad, en una ocasión cuando el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se manifestaron al mismo tiempo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.