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María Magdalena y la otra María, vinieron a terminar la preparación del cuerpo de Jesús, lo cual fue interrumpido por el día de reposo. Así que, pasado ese día, en domingo, ellas vinieron a la tumba, con toda la expectativa de encontrar el cadáver de Jesús. Solo Mateo nos habla de un terremoto. Algunos piensan que este no fue un terremoto ordinario, sino que se refiere a la perturbación de los guardias en la tumba. Cuando las mujeres llegaron a la tumba, vieron la piedra removida y un ángel sentado en la piedra. La puerta de la tumba estaba totalmente abierta. Los soldados romanos responsables de vigilar la tumba estaban aterrorizados. La presencia angelical hizo que estos soldados profesionales temblaran y desmayaran. La resurrección de Cristo es un tema de terror para los siervos del pecado, y un tema de consolación para los hijos de Dios; porque es una prueba de la resurrección de ambos, para uno la vergüenza y el desprecio eterno, para otro la gloria y el gozo eterno. Simplemente, la resurrección de Jesús probó que su muerte fue una propiciación real por el pecado y que el Padre lo había aceptado como tal. La cruz fue el pago, la resurrección el recibo, probando que el pago había sido completamente aceptado.
Esas mujeres luego estuvieron agradecidas que el ángel les haya dicho que vieran el lugar donde fue puesto el Señor. debería haber sido– suficiente simplemente escuchar el testimonio del ángel. Sin embargo, cuando ellas lo vieron, les dio un fundamento sobre el cual pararse aún más sólido que el testimonio de un ángel. Un testigo ocular es mejor que veinte testigos de oídas; los hombres creerán lo que has visto si no creen lo que has escuchado. El ángel les ordenó ser las primeras mensajeras de las buenas noticias de la resurrección de Jesús. Como estas mujeres eran unas de las pocas personas lo suficientemente valientes como para identificarse públicamente con Jesús, era un honor apropiado.
Esto les aseguró a las mujeres que verían al Jesús resucitado. Él no había sido simplemente resucitado de los muertos; fue resucitado para continuar su relación con ellos. Posiblemente, el ángel podría haber dicho: “¡Él ha resucitado, y ha ascendido al cielo!” Eso hubiera estado mejor que saber que estaba muerto; pero la verdad era aún mejor. Él había resucitado, y resucitado para tener y continuar una relación real con sus discípulos. Las mujeres –llenas de temor y gran gozo– hicieron exactamente lo que el ángel les dijo que hicieran. Les dijo que fueran pronto y lo hicieron. Ellas se encontraron con Jesús mientras obedecían la orden de dar las noticias de la resurrección. ¡Salve!’ representa el saludo normal griego, casi un casero ‘¡Hola!’ en contraste con la tremenda aparición del ángel. Cuando las mujeres se encontraron con Jesús, ellas se sintieron obligadas a adorarle. Una hora antes, pensaban que todo estaba perdido porque creían que Jesús estaba muerto. Ahora sabían que todo estaba ganado porque Jesús estaba vivo. Notablemente, Jesús recibió la adoración de estas mujeres. Si Jesús no era Dios, hubiera sido terriblemente pecaminoso de su parte recibir esta adoración. Pero al ser Dios, era bueno y apropiado para él recibirla. Jesús les dijo a las mujeres que hicieran lo mismo que el ángel les había dicho. Este intento de encubrimiento muestra la oscuridad en estos sacerdotes.
Mateo no nos cuenta sobre las apariciones de Jesús a sus discípulos en Jerusalén, como lo hace Juan. Mateo estaba más interesado en mostrar que la promesa de Jesús en Mateo 26 fue cumplida. El punto de reunión sería algún lugar familiar… solo imperfectamente registrado en los Evangelios. Este no fue su primer encuentro con el Jesús resucitado; pero fue uno importante. En esta reunión, recibieron su comisión apostólica. La reacción natural al encontrarse con el Jesús resucitado es la adoración, incluso si algunos tuvieron que superar la incertidumbre y la duda, probablemente por sentir que era demasiado bueno para ser verdad y por la vergüenza persistente de haber abandonado a Jesús durante su sufrimiento. El hecho de que algunos de los discípulos dudaron argumenta contra la teoría de que ver a Jesús fue simplemente una alucinación nacida de un deseo desesperado de verlo.
La comisión que sigue es dada a la luz de la autoridad de Jesús. Esto indica que es una orden autoritaria, no una sugerencia. Esta es la misma idea como si un oficial le recordara a un soldado su rango antes de darle la orden. Como Él tiene esta autoridad, puede enviar a quien quiera a hacer lo que Él quiera. Si Jesucristo no fuera igual al Padre ¿podría haber afirmado esta igualdad de poder, sin ser culpable de impiedad y blasfemia? Ciertamente no; ¿y acaso no, de la manera más completa, afirma su divinidad, y su igualdad con el Padre, al clamar y poseer toda la potestad en el cielo y en la tierra? Porque Jesús tiene esta potestad, estamos por tanto obligados a ir. Jesús dijo “Id” a unos discípulos muy imperfectos. ¿Quién irá de esta primera banda de discípulos? Irá Pedro, el impulsivo y obstinado. Irá Juan, quien algunas veces desea llamar fuego del cielo para destruir a los hombres. Irá Felipe, con quien el Señor ha estado tanto tiempo, y sin embargo no lo ha conocido. Irá Tomás, quien tuvo que poner su dedo en las marcas de los clavos, si no, no le creería. Sin embargo, el Maestro les dice: “Vayan ustedes, toda potestad me es dada, por tanto, id. Ustedes son tan buenos para mi propósito como cualquier otro lo sería. No hay poder en ustedes, lo sé, pero todo el poder está en mí, por tanto, vayan. La orden es hacer discípulos, no solamente convertidos o seguidores de una causa. La idea detrás de la palabra discípulos es eruditos, aprendices o estudiantes. Los discípulos no se crean espontáneamente en la conversión; no hay lugar en la tierra donde el evangelio de Jesús no deba ser predicado y donde no se deban hacer discípulos. Cristo les ordena ir y bautizar a las naciones: pero cuánto tiempo pasó antes de que se emprendiera tal viaje y cuando llegó el momento en que esta obra debería iniciar, Pedro no entraría en ella sin una amonestación previa dada del cielo.
Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Significativamente, cuando Jesús les dijo que fueran a todas las naciones, no les dijo que circuncidaran a los que se convirtieran en discípulos. En cambio, debían bautizarlos, sugiriendo la separación con el judaísmo tradicional. Las palabras y el contexto ciertamente indican que son los discípulos que son bautizados, los que tienen edad para poder ser enseñados y que puedan guardar las cosas que Jesús ordenó. Los discípulos se hacen a través de la enseñanza. Esta enseñanza no solamente es con palabras, sino con el poder del Jesús siempre presente. Él estará presente con su pueblo hasta que el trabajo de hacer discípulos esté terminado, hasta el fin del mundo. Jesús envió a sus discípulos con una misión a cumplir, pero no los envió solos. La promesa de su presencia constante era más que suficiente para fortalecer y guiar a los discípulos mientras ellos obedecían a Jesús haciendo discípulos a todas las naciones.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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