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En nuestro texto de hoy Jesús se refiere a la pregunta original de Mateo 24:3 (¿Qué señal habrá de tu venida?). Su respuesta es de alguna forma inesperada, diciendo que del día y la hora nadie sabe. Para darle a esta idea el énfasis más fuerte, Jesús afirmó que este conocimiento estaba reservado para su Padre. Si Jesús mismo –al menos durante su ministerio terrenal– no sabía el día y la hora, enfatiza la tontería de cualquier otra persona que haga ciertas predicciones acerca del calendario profético.
Nadie sabe: Basados en lo que nos ha dicho sobre la abominación desoladora, hubiéramos podido esperar que el día y hora exacta pudieran ser conocidos. Después de todo, Daniel estableció el día del regreso de Jesús como exactamente 1,290 días después de la abominación desoladora de Daniel 11. En esto, hay un dilema. ¿Cómo puede ser completamente desconocido el día de la venida de Jesús, y al mismo tiempo ser conocido hasta el día según Daniel 11?
Jesús dice que su venida será cuando el mundo esté como lo estaba en los días de Noé. Jesús explicó lo que quiso decir con los días de Noé. Se refiere a una vida centrada alrededor de las cosas normales: comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento. En otras palabras, la vida será como siempre; réproba tal vez, pero usual. También debemos recordar que los días de Noé estuvieron marcados por violencia y opresión demoníaca. Aquellos en los días de Noé fueron advertidos, y finalmente llegó el juicio. Para aquellos que habían ignorado las advertencias, llegó repentina e inesperadamente. Jesús advierte a sus discípulos que estén listos para una venida inesperada. El Maestro aquí señaló curiosas desapariciones; al arrebatamiento de algunos a la venida del Hijo del Hombre (como también se describe en 1 Tesalonicenses 4. Como el día y la hora de su venida no se pueden saber, los seguidores de Jesús deben estar en guardia constante por su venida. Aquí está una vez más el dilema de la segunda venida. ¿Es a una hora inesperada o es positivamente predicha? ¿Es a un mundo normal como siempre o a un mundo en cataclismo? ¿Es encontrarse con Él en el aire (1 Tesalonicenses 4:16-17) o es Él viniendo con los santos (Zacarías 14:5)?
William Barclay describe un aspecto de la dificultad aquí: “Está en dos secciones que parecen contradecirse la una a la otra. La primera (versículos 32-35) parece indicar que, como un hombre puede saber por las señales de la naturaleza cuando el verano se acerca, así puede saber por las señales del mundo cuando la segunda venida se acerca… La segunda sección (versículos 36-41) dice de manera bastante definitiva que nadie sabe el tiempo de la segunda venida, ni los ángeles, ni siquiera Jesús mismo, solo Dios; y que vendrá a los hombres con la repentina tormenta de un cielo azul”. El dilema es resuelto al ver que en realidad hay dos segundas venidas. Una es en el aire, para la iglesia, comúnmente conocida como el rapto. La otra es al mundo, viniendo con la iglesia, comúnmente conocida como la segunda venida de Jesús. Las “contradicciones” en Mateo 24 (y en la mayor parte del resto de la profecía) son a menudo resueltas al ver que realmente hay referencias a “dos” regresos de Jesús. No debemos escapar el énfasis. Debemos estar listos porque su venida por nosotros es sin advertencia.
Jesús sigue con unas cuantas parábolas para remarcar el punto. El Maestro nos dijo que debemos seguir adelante con diligencia mientras el Señor no está. Debemos ser ese siervo fiel y prudente que cuida de los negocios de su amo mientras el señor está fuera. También prometió que seremos recompensados por nuestra diligencia. Los siervos sirven al amo, pero el amo sabe cómo cuidar y recompensar a los siervos. Jesús nos advierte contra la actitud que dice: “Mi señor tarda en venir”. Debemos vivir en constante anticipación del regreso de Jesús, y eso significa estar involucrado en sus negocios ahora.
La mentira más peligrosa no es “No hay Dios”, no “no hay infierno”; la mentira más peligrosa de Satanás es “no hay prisa”. No es algo pequeño decir: “Jesús no vendrá hoy o por muchos años”, porque tu sistema de profecía lo demanda. Necesitamos estar listos para el inminente regreso de Jesucristo. El siervo malo, que no estaba listo para el regreso de su amo, pecó al menos de tres maneras. No trabajó en el negocio que su amo le había dejado. Peleó y maltrató a sus consiervos. Se entregó a los placeres del mundo en vez de servir a su amo. Este énfasis en estar listos constantemente es un reto para el cristiano hoy en día. Se puede decir que muchos cristianos no están listos de las mismas tres maneras. Cada escucha debe estar grandemente impresionado por la urgencia de la apelación de Jesús. El siervo fiel y prudente fue recompensado, pero también lo fue el siervo malo. Fue recompensado por su maldad, y tendría su parte con los hipócritas que merecía.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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