Varios pasajes proféticos describen las alteraciones cósmicas que precederán y rodearán el glorioso regreso de Jesús (Joel 2:10, Apocalipsis 6:12-14, Isaías 34:4). Es difícil decir con exactitud cuál es la señal. Parece preceder su regreso como se describe en Apocalipsis 19:11. Tal vez esta señal está de alguna forma relacionada con las increíbles alteraciones cósmicas que precederán al gran evento. Algunos, a la luz de la visión del emperador romano Constantino, pensaron que la señal del Hijo del Hombre sería una cruz en el cielo. Lo más probable es que sea simplemente una forma de describir el regreso físico y visible de Jesús a la tierra desde el cielo. Otros señalan que la palabra aquí usada: semeion es la traducción Septuaginta para estandarte al que se refiere en el Antiguo Testamento como una señal para la reunión del pueblo de Dios. Barclay dice acerca de semeion: Es la palabra regular para la llegada de un gobernador a su provincia o para la venida de un rey a sus súbditos. Regularmente describe una venida en autoridad y poder.

Este es el cumplimiento del final, indicado por la señal de la abominación desoladora. Como esto aún no ha sucedido, tampoco la abominación desoladora. Jesús habla más sobre el tiempo escogido para estos eventos. De la higuera aprended la parábola: La higuera tiene un patrón regular. Las hojas aparecen, y luego sigue el verano. Cuando ves las hojas, sabes que el verano está cerca. La higuera era un árbol frutal común en Israel. Es mencionada muchas veces en el Antiguo Testamento, especialmente como una descripción de la abundancia de la tierra. A veces los higos o las higueras también son usados como símbolos o imágenes. En pasajes como Jeremías 24 y Oseas 9, higos o higueras se utilizan como representación de Israel. Sin embargo, la mayoría de las referencias del Antiguo Testamento a la higuera la usan simplemente como un ejemplo de bendición agrícola. Parece que la referencia de Jesús aquí no trata tanto sobre el “higuerismo” de la higuera, sino de la forma en que la higuera sigue ciclos de crecimiento exactos relacionados con las estaciones. Esto es especialmente evidente cuando este pasaje es comparado con Lucas 21:29-31: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Jesús aseguró que cuando estas señales aparecieran como Él las predijo (la abominación desoladora, seguida por la gran tribulación, seguida por señales en los cielos), seguirá su regreso a la tierra. Realmente, es tal y como Daniel lo profetizó en Daniel 11. El final llegará 1,290 días después de la abominación desoladora. Jesús asegura que las agonías de la gran tribulación no continuarán indefinidamente; éstas tendrán un final. Hasta este punto, Jesús ha dado un resumen importante sobre los eventos de los últimos tiempos. Surgirán catástrofes y persecuciones, pero estos en sí mismos no son la señal del final. Surgirá una señal fundamental: la abominación desoladora. Cuando la abominación desoladora aparezca, hay advertencias para Israel de que huya después de la abominación. En los talones de la abominación desoladora viene una gran tribulación, y disturbios cósmicos. En culminación, Jesucristo regresará en gloria a la tierra.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca: Esta declaración de Jesús es una de las razones principales por las que muchos han buscado que se cumplan todos o la mayoría de los eventos de este capítulo en el año 70 d.C., aproximadamente 40 años después de que Jesús pronunció estas palabras. Sin embargo, como se argumentó anteriormente, afirmar esto es alejarse demasiado de la interpretación más natural de la abominación desoladora, de la severidad de la gran tribulación, de las señales cósmicas y de la venida del Hijo del Hombre. Es mejor dejar que esos pasajes tengan su significado más natural y adaptar esta promesa a ese marco. La generación a la que Jesús se refiere no puede ser la generación de los discípulos, porque ellos nunca vieron a Jesús regresar en gloria como se describe en Mateo 24:30. Es, sin duda, la generación que vea estas señales. Se ha sugerido que la palabra generación también puede ser traducida como “raza”, y es una promesa de que la raza judía no será extinguida y sobrevivirá hasta el final. Esta sería una promesa valiosa, pero algunos comentaristas (como France) afirman que esta es una traducción vergonzosamente incorrecta. Sin embargo, otros, como Adam Clarke, quien creía firmemente que los eventos de este capítulo se habían cumplido en su mayoría en el año 70 d.C., escribe: “Esta raza; es decir, los judíos no cesarán de ser un pueblo distinto, hasta que se cumplan todos los consejos de Dios referente a ellos y a los gentiles”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.