Ay de aquellos que cierran el reino de los cielos. Literalmente, la palabra “hipócritas” hace referencia a un actor, alguien que interpreta un papel. Jesús expuso la corrupción cubierta por la imagen espiritual de los escribas y fariseos. Los líderes religiosos alejaban a las personas del reino de los cielos al hacer las tradiciones humanas y las reglas religiosas humanas más importantes que la Palabra de Dios. Esto se veía claramente en la forma en que se oponían y rechazaban a Jesús; si hubieran abierto el reino de los cielos a los hombres, hubieran dado la bienvenida y recibido a Jesús como el Mesías el Hijo de Dios. Fue escrito de antaño, que los labios de los sacerdotes debían preservar el conocimiento: Dios les había encomendado la llave del conocimiento a los ministros y guías de su iglesia, no para que la confiscaran, sino porque de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos dice, Malaquías 2:7. Es malo que alguien no entre al reino de los cielos, pero es mucho peor evitar que otra persona entre. En tiempos antiguos los rabinos cargaban una llave, la cual era el símbolo o emblema del conocimiento.

Usando procedimientos inteligentes y deshonestos, los escribas y fariseos robaban de las casas de las viudas, con cuidado de ocultarlo en nombre de buen negocio o administración. Sus largas oraciones espiritualmente falsas eran usadas para construir una imagen espiritual, a menudo para lograr grandes donaciones. Dios no respeta la aritmética de nuestras oraciones, cuántas son; ni la retórica de nuestras oraciones, cuán elocuentes son; ni la música de nuestras oraciones, la dulzura de nuestra voz, ni la lógica de nuestras oraciones, ni su método, sino que la divinidad de nuestras oraciones es lo que él estima en gran manera. La grandeza del pecado de los fariseos requería una mayor condenación que la que otros soportarán. Bajo este concepto podemos decir que nadie la pasará bien en el infierno, pero podemos confiar en que algunos la pasarán peor que otros. Estas palabras prueban que hay grados de castigo, así como hay grados en la gloria. Todos los impíos serán juzgados y condenados por el Juez Justo, pero la mayor condenación será reservada para los hipócritas.

Su celo por el evangelismo no probaba que estaban bien con Dios. Estos líderes religiosos hacían grandes esfuerzos para ganar a otros, pero traían a la gente a la oscuridad, no a la luz. Pablo tuvo la misma idea en Romanos 10:2 donde hizo la observación de que algunos del pueblo judío de su tiempo tenían celo de Dios, pero no conforme a ciencia. La palabra prosélito es una transcripción inglesa de una palabra griega proselutos, que significa alguien que se ha acercado o aproximado. El prosélito era el converso completo que había aceptado la ley ceremonial y la circuncisión y que se había convertido en el máximo sentido en judío. Un grupo considerable de eruditos argumenta convincentemente que el primer siglo d.C. hasta la caída de Jerusalén marca el período más notable del celo misionero judío y el éxito correspondiente. A través de su gran energía podían ganar a algunos, pero con ningún bien duradero para aquellos que habían sido ganados. Su negocio no era convertir a los hombres del pecado a Dios, sino meramente convertirlos a una opinión. En este aspecto, los líderes religiosos eran similares a los mormones y a los Testigos de Jehová en la actualidad. Eran mensajeros valientes y enérgicos, pero con un mensaje falso. Jesús no criticó el hecho del extenso esfuerzo misionero de los fariseos, sino sus resultados… ellos sobrepasaron a los fariseos en su fariseísmo.

Por obediencia a la Palabra de Dios se negaban a jurar por el nombre de Dios (como se ordena en Éxodo 20:7). Sin embargo, construyeron un sistema elaborado de juramentos, algunos de los cuales que eran vinculantes y otros no. Era una forma de hacer una promesa mientras que a nuestras espaldas mantenemos los dedos cruzados. Para el judío un juramento era totalmente obligatorio, siempre y cuando fuera un juramento obligatorio. En términos generales, un juramento obligatorio era un juramento que definitivamente y sin equivocación empleaba el nombre de Dios; tal juramento debería cumplirse, sin importar el costo. Cualquier otro juramento podría romperse legítimamente. Aquí Jesús enfatizó que el altar en sí es mayor que el sacrificio que se realiza sobre él. El altar es el lugar establecido de encuentro entre Dios y el hombre, y nuestro altar es Jesús mismo y su obra en la cruz. Al nunca haber sido separado de Dios el Padre por el pecado, Jesús mismo no necesitaba un altar. Él tenía una relación libre y gloriosa con su Padre. Era la libertad de Adán antes de la caída, o incluso mayor, porque Jesús tenía una historia de relación con su Padre que Adán no conocía. Es digno pensar en la grandeza del altar del Antiguo Testamento: El propósito del altar es significativo: santificaba lo que era puesto sobre él, y sostenía y cargaba el sacrificio hasta que era consumido. La localización del altar es significativa: muestra que nosotros venimos a Jesús y a su obra redentora primero. La forma del altar es significativa: es cuadrado y perfectamente proporcionado, estable e inquebrantable. Los cuernos del altar son significativos: muestran el poder de Dios inherente en Jesús. La posición del altar es significativa: no está elevado, pero es lo suficientemente bajo como para que todos se puedan acercar; no tiene ningún escalón que revele la carne humana. La apariencia del altar es significativa: está manchado con la sangre del sacrificio. El material del altar es significativo: es latón, forjado en el fuego y capaz de soportar el juicio de las llamas.

Jesús les recordó que cada juramento es vinculante y Dios pedirá cuentas al que hizo el juramento, incluso si se excusan. Su diezmo era meticuloso y digno de notar; pero hipócrita porque servía para calmar la culpa de su descuido de lo más importante de la ley. Es posible y común distraerse con asuntos relativamente triviales mientras un mundo perdido perece. Los asuntos más importantes no se refieren a los más complicados o difíciles sino a los más fundamentales, los más decisivos. Jesús dio una descripción rápida de lo más importante de la ley con las palabras, justicia, misericordia y fe. Esta frase recuerda el resumen de la verdadera religión (en contraste con el sacrificio extravagante) en Miqueas 6:8. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!: Jesús ilustró su locura con una imagen humorística de un hombre tan comprometido con una dieta kosher que no se tragaría un mosquito porque no había sido desangrado adecuadamente de acuerdo con las normas kosher. Pero el mismo hombre se tragaría un camello entero. Esta es una imagen humorística que debió haber provocado risa, de un hombre colando cuidadosamente su vino a través de una gaza para evitar tragarse un insecto microscópico y sin embargo tragándose alegremente un camello. Es la imagen de un hombre que ha perdido completamente su sentido de la proporción.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.