[fusion_builder_container hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=”” type=”legacy”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” type=”1_1″ first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2021/03/Mi-tiempo-con-Dios-11-de-marzo.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Ahora vuelven a atacar los religiosos. Su objetivo es destruir la influencia de Jesús, ya sea desacreditándolo ante las multitudes o tratando de que diera un paso en falso para meterlo en problemas con los romanos. Nuestro pasaje del evangelio para hoy aborda una de las cuatro preguntas con que los líderes judíos intentan desacreditar a Jesús. Aquí los fariseos y los herodianos trabajaron juntos. Esto era evidencia de su gran odio hacia Jesús, porque estuvieron dispuestos a dejar de lado sus propias diferencias con tal de unirse contra Él.
Sabemos poco sobre los herodianos. Solamente son mencionados aquí y en Marcos 3:6 y 12:13, y en ninguna otra parte en la literatura secular. Su nombre implica que apoyan al rey Herodes y refleja su alianza con los romanos. Eso los pone en conflicto con los fariseos, cuya relación con Herodes no es buena y con quienes comparten el resentimiento general en contra del tributo. Jesús había estado acusando y exponiendo directamente a los líderes religiosos; ahora contraatacan y los vemos lanzar su ataque dirigiéndose a Jesús con preguntas cuidadosamente formuladas. Pero, el problema más grande era que el tributo tenía que ser pagado con monedas de un denario, que llevaban la imagen de César y una inscripción que decía “Tiberio César, Augusto hijo del divino Augusto, supremo sacerdote”. Los judíos consideraban la imagen una idolatría y la inscripción una blasfemia, así que el asunto tenía una base religiosa bastante importante. Aún así, el denario era de uso común entre los judíos, y solamente evitada por los zelotes. Jesús se refiere a éste como el salario de un día (20:2). Como veremos, cuando Jesús pide una moneda con la imagen del emperador (22:19), el denario está fácilmente disponible y es usado de manera común incluso por personas que eran religiosamente escrupulosas.
En la última parte del primer siglo cuando Mateo escribió este evangelio, los fariseos constituían el liderato dominante entre los judíos. Para ese tiempo, Mateo podía recordar la desastrosa rebelión del año 70 d.C. que había sido inspirada, en gran medida, por el impuesto para el César. Los romanos respondieron a esa rebelión destruyendo el templo, Jerusalén, y a la mayor parte de los habitantes de la ciudad. Los fariseos y Herodianos se acercan a Jesús y le dicen: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres: Su conspiración los llevó a acercarse a Jesús con halagos. Ellos esperaban que Él fuera inseguro o lo suficientemente necio como para impresionarse con sus alabanzas vacías. Aquí hay un guante justo, puesto sobre una mano repugnante. El cumplido, además de ser traicionero, era ofensivo, insinuando que Jesús era un simplón descuidado que se descubriría solo, y un hombre vano que podía ser halagado. La primera pregunta es: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? El dilema de Jesús con esta pregunta era simple. Si decía que los impuestos deberían ser pagados, podía ser acusado de negar la soberanía de Dios sobre Israel (volviéndose impopular entre el pueblo judío). Si decía que los impuestos no deberían ser pagados, se hacía a sí mismo enemigo de Roma. Lícito no se refiere a la ley romana (¡No había duda de eso!), sino a la ley de Dios; ¿es lícito para el pueblo de Dios expresar lealtad a un emperador pagano?
Había tres impuestos regulares. Estaba el impuesto del suelo, el cual era el 10% de impuesto de la producción de grano y el 20% de impuesto del aceite y el vino. Estaba el impuesto sobre la renta, el cual era el 1% de los ingresos de un hombre. Y estaba incluso el impuesto de capitación, pagado por todo hombre desde los 14 hasta los 65 años y toda mujer desde los 12 hasta los 65 años; este impuesto era de un denario al año. Pagar este impuesto era la señal más obvia de sumisión a Roma… los zelotes afirmaban que el impuesto de capitación era una insignia de esclavitud para los paganos que deshonraba a Dios. Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron. Una vez más, con su sabia respuesta, Jesús mostró que Él estaba completamente en control. Reprendió la perversidad y la hipocresía de los fariseos y los herodianos. Jesús afirmó que el gobierno nos hace solicitudes legítimas. Somos responsables ante Dios en todas las cosas, pero debemos ser obedientes al gobierno en cuestiones civiles y nacionales. Pedro lo dijo así en su primera carta capitulo 2 verso 17: Temed a Dios. Honrad al rey.
Todo cristiano tiene una doble ciudadanía. Es ciudadano del país en el que vive. A él le debe muchas cosas. Debe la seguridad contra los hombres sin ley que solo un gobierno establecido puede ofrecer; debe todos los servicios públicos. Todos tienen la imagen de Dios impresa sobre ellos. Esto significa que pertenecemos a Dios, no al César, ni siquiera a nosotros mismos. Al tratarlos como distintos, Jesús dijo en efecto: El reino de Dios no es de este mundo, es posible ser un verdadero ciudadano del reino y, sin embargo, someterse tranquilamente al gobierno civil de un potentado extranjero. Jesús establece los límites, regula los derechos y distingue la jurisdicción de los dos imperios del cielo y la tierra. La imagen de príncipes estampada en su moneda denota que las cosas temporales pertenecen a su gobierno. La imagen de Dios estampada en el alma denota que todas sus facultades y poderes pertenecen al Altísimo, y deben ser empleadas en su servicio. Si los judíos hubieran entregado a Dios lo debido, nunca habrían tenido que entregar nada a César. En los tiempos del Nuevo Testamento, nunca habrían soportado la opresión ocupante del Imperio Romano si hubieran sido obedientes a su pacto con Dios.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
